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Felipe V de Espa√Īa
« en: 17-Jun-2014, 18:41 »



Felipe V de Espa√Īa


Felipe V de Borb√≥n, llamado el Animoso (Versalles, 19 de diciembre de 1683-Madrid, 9 de julio de 1746), fue rey de Espa√Īa desde el 16 de noviembre de 1700 hasta su muerte en 1746, con una breve interrupci√≥n (comprendida entre el 16 de enero y el 5 de septiembre de 1724), por causa de la abdicaci√≥n en su hijo Luis I, prematuramente fallecido el 31 de agosto de 1724.

Fue el sucesor del √ļltimo monarca de la Casa de Austria, su t√≠o-abuelo Carlos II, por lo que se convirti√≥ en el primer rey de la Casa de Borb√≥n en Espa√Īa. Su reinado de 45 a√Īos y 3 d√≠as (como ya se ha se√Īalado, en dos periodos separados) es el m√°s prolongado en la historia de este pa√≠s.


1 Reinado

Ascenso al trono y llegada a Espa√Īa

Philippe de Bourbon, duque de Anjou, naci√≥ en Versalles como segundo de los hijos de Luis, Gran Delf√≠n de Francia y de Mar√≠a Ana de Baviera, nieto por tanto del rey Luis XIV de Francia y Mar√≠a Teresa de Austria, nacida infanta de Espa√Īa, y biznieto de Felipe IV, de la Casa de Austria.

Al no tratarse del primog√©nito, sus posibilidades de heredar el trono de Francia parec√≠an escasas, al igual que, por su ascendencia espa√Īola, las posibilidades de heredar el de Espa√Īa, ya que su abuela paterna Mar√≠a Teresa (hija de Felipe IV ‚ÄĒde su primer matrimonio, con Isabel de Borb√≥n‚ÄĒ y por tanto hermanastra del rey Carlos II de Espa√Īa ‚ÄĒnacido del segundo matrimonio de aqu√©l, con Mariana de Austria‚ÄĒ) hab√≠a renunciado a sus derechos al trono espa√Īol para poder casarse con el rey de Francia (que por otro lado era tambi√©n primo hermano suyo, tanto por parte de padre como de madre). De hecho, Luis XIV y los dem√°s reyes europeos ya hab√≠an pactado que el heredero del trono de Espa√Īa ser√≠a Jos√© Fernando de Baviera, ante la previsible muerte sin herederos de Carlos II. Este Primer Tratado de Partici√≥n de Espa√Īa, firmado en La Haya en 1698, adjudicaba a Jos√© Fernando todos los reinos peninsulares ‚ÄĒsalvo Guip√ļzcoa‚ÄĒ, as√≠ como Cerde√Īa, los Pa√≠ses Bajos espa√Īoles y todos los territorios americanos. Por su parte Francia se quedar√≠a con Guip√ļzcoa, N√°poles y Sicilia, mientras que Austria se quedar√≠a con el Milanesado.

Pero la muerte de Jos√© Fernando de Baviera en 1699 frust√≥ dicha partici√≥n, con lo cual se negoci√≥ un nuevo Tratado de Partici√≥n ‚ÄĒa espaldas de Espa√Īa‚ÄĒ, y de quien deber√≠a ser su rey, firm√°ndose el Segundo Tratado de Partici√≥n en 1700. Este reconoc√≠a como heredero al archiduque Carlos, asign√°ndole todos los reinos peninsulares, los Pa√≠ses Bajos espa√Īoles y las Indias; por contra N√°poles, Sicilia y Toscana ser√≠an para el Delf√≠n de Francia, mientras que el emperador Leopoldo, duque de Lorena, recibir√≠a el Milanesado a cambio de ceder Lorena y Bar al Delf√≠n de Francia. Pero si tanto Francia, como Holanda e Inglaterra estaban satisfechos con el acuerdo, el emperador no lo estaba y reclamaba la totalidad de la herencia espa√Īola, ya que pensaba que el propio Carlos II nombrar√≠a heredero universal al archiduque. Sin embargo Carlos II nombr√≥ heredero a su sobrino-nieto Felipe, con la esperanza de que Luis XIV evitara la divisi√≥n de su imperio, al ser rey de Espa√Īa su propio nieto. Poco despu√©s, el 1 de noviembre de 1700, mor√≠a Carlos II y Felipe de Borb√≥n, duque de Anjou, aceptaba la Corona el 16 de noviembre.

La noticia de la muerte de Carlos II el 1 de noviembre en Madrid lleg√≥ a Versalles el 6 de noviembre. El 16 de noviembre de 1700 Luis XIV anunci√≥ en el tribunal espa√Īol que acepta la voluntad de su primo, hermano y sobrino. A continuaci√≥n se presenta a su nieto, de diecisiete a√Īos, a la Corte con estas palabras: ¬ęSe√Īores, he aqu√≠ el Rey de Espa√Īa¬Ľ. Entonces le dijo a su nieto: ¬ęP√≥rtate bien en Espa√Īa, que es tu primer deber ahora, pero recuerda que naciste en Francia, para mantener la uni√≥n entre nuestras dos naciones es la manera de hacerlos felices y preservar la paz de Europa¬Ľ.

Tras el evento, el Imperio espa√Īol y todas las monarqu√≠as europeas ‚ÄĒa excepci√≥n de la Casa de Austria‚ÄĒ reconocieron al nuevo rey. Felipe V dej√≥ Versalles el 4 de diciembre y entr√≥ a Espa√Īa por Ir√ļn el 22 de enero de 1701, haciendo su entrada triunfal en Madrid el 18 de febrero. Pero despu√©s de unos meses de reinado, los errores pol√≠ticos se acumularon:

  • El 1 de febrero de 1701 el Parlamento de Par√≠s conserv√≥ las cartas de derechos de Felipe V, preservando su derecho al trono de Francia.
  • En febrero de 1701 Luis XIV, a petici√≥n del Consejo de Regencia espa√Īol, envi√≥ tropas francesas junto a las guarniciones espa√Īolas de los Pa√≠ses Bajos Espa√Īoles, en la frontera con las Provincias Unidas, instaladas de acuerdo a un tratado bilateral firmado con Espa√Īa en 1698.
  • Tras el fallecimiento en el exilio de Jacobo II de Inglaterra, en septiembre de 1701, Luis XIV reconoci√≥ como rey de Inglaterra y Escocia a su hijo Jacobo Estuardo, el viejo pretendiente, con gran indignaci√≥n del rey Guillermo III de Inglaterra.
  • Los franceses se establecieron en los altos cargos en Madrid y la nueva forma de orientar la pol√≠tica espa√Īola.

Aunque la mayor√≠a de los pa√≠ses aceptaron al nuevo rey el emperador Leopoldo se neg√≥ a hacerlo al considerar que el archiduque Carlos de Austria, su segundo hijo, ten√≠a m√°s derechos al trono. Poco despu√©s Luis XIV reconoci√≥ que los derechos sucesorios a la Corona de Francia de su nieto segundog√©nito, el nuevo rey de Espa√Īa, permanec√≠an intactos. A pesar de que la posibilidad de que Felipe heredara el trono franc√©s era remota, ya que el hijo de Luis XIV, el Gran Delf√≠n, gozaba de una excelente salud, y el hijo de √©ste y hermano mayor de Felipe, estaba tambi√©n en edad de reinar y casado, la perspectiva de una uni√≥n de Coronas de Espa√Īa y Francia bajo la Casa de Borb√≥n pilotada desde la corte de Versalles era temida por el resto de potencias. Ante esta situaci√≥n, Inglaterra-Escocia, las Provincias Unidas (ambos pa√≠ses bajo la autoridad de Guillermo III de Inglaterra, rey de Inglaterra y Escocia y estat√ļder de las Provincias Unidas), junto con los Habsburgo austr√≠acos, firmaron en septiembre de 1701 el Tratado de La Haya. Previamente el rey franc√©s hab√≠a establecido una alianza formal con el elector de Baviera en el tratado de Versalles de marzo de 1701,10 y en septiembre de 1701 Luis XIV logr√≥ que Felipe V se casara con Mar√≠a Luisa Gabriela de Saboya, que se convertir√≠a en su mayor apoyo en los dif√≠ciles momentos que pronto tendr√≠an lugar; ya su hermano, el duque de Borgo√Īa se hab√≠a casado con la hermana de Mar√≠a Luisa, con lo que el matrimonio de las dos hermanas con dos hermanos iba dirigido a lograr una alianza con Saboya y a facilitar la entrada francesa en Italia.

En mayo de 1701 los ej√©rcitos austr√≠acos penetraron en Italia sin previa declaraci√≥n de guerra con la intenci√≥n de ocupar las posesiones espa√Īolas. En septiembre, el emperador, Inglaterra y los Pa√≠ses Bajos firmaron el Tratado de La Haya, estableci√©ndose una Alianza con la que oponerse a Francia y Espa√Īa. Finalmente, en mayo de 1702 esta ¬ęGran Alianza¬Ľ declar√≥ la guerra a Francia y Espa√Īa, dando as√≠ comienzo formal a la Guerra de Sucesi√≥n Espa√Īola.


Guerra de Sucesi√≥n Espa√Īola (1701‚Äď1713)

La Guerra de Sucesión era un conflicto internacional, pero también un conflicto civil, pues mientras la Corona de Castilla y Navarra se mantuvieron fieles al candidato borbónico, la mayor parte de la Corona de Aragón prestó su apoyo al candidato austriaco. En el interior los combates fueron favorables a las tropas felipistas, que tras la victoria de Almansa (1707) obtuvieron el control sobre Aragón y Valencia.

En 1713 el Archiduque Carlos fue elegido emperador de Alemania. Las potencias europeas, temerosas ahora del excesivo poder de los Habsburgo, retiraron sus tropas y firmaron ese mismo a√Īo el Tratado de Utrecht, en los que Espa√Īa perd√≠a sus posesiones en Europa y conservaba los territorios metropolitanos (a excepci√≥n Gibraltar y Menorca, que pasaron a Gran Breta√Īa) y de ultramar. No obstante, Felipe fue reconocido como leg√≠timo rey de Espa√Īa por todos los pa√≠ses, con excepci√≥n del archiduque Carlos, entonces ya emperador, que segu√≠a reclamando para s√≠ mismo el trono espa√Īol.


Política interior

A pesar de las condiciones personales y de su enfermedad, que le sum√≠a en intermitentes y largas demencias, supo elegir a sus ministros: desde los primeros gobiernos franceses, seguidos por el de Julio Alberoni y, tras la aventura del bar√≥n de Ripperd√°, por los ministros espa√Īoles, entre los que destac√≥, por su programa de gobierno interior y por su acci√≥n diplom√°tica, Jos√© Pati√Īo. Actuaban desde las secretar√≠as de Estado y de Despacho, el equivalente m√°s cercano a los ministerios posteriores, que suplantaron a los consejos del r√©gimen polisinodial de los Austrias, reservados para honores y consideraciones pero vaciados de poder, a excepci√≥n del Consejo de Castilla, creciente en sus atribuciones. Por ello, la oposici√≥n a los gobiernos de Felipe V provino siempre de los nobles relegados.

Durante su largo reinado consigui√≥ cierta reconstrucci√≥n interior en lo que respecta a la Hacienda, al Ej√©rcito y a la Armada, pr√°cticamente recreada por exigencias de la explotaci√≥n racional de las Indias, y como medio inevitable para afrontar las rivalidades mar√≠timas y coloniales de Inglaterra. El logro fundamental, no obstante, fue el de la centralizaci√≥n y unificaci√≥n administrativa y la creaci√≥n de un Estado moderno, sin las dificultades que supusieran antes los reinos hist√≥ricos de la Corona de Arag√≥n, incorporados al sistema fiscal y con sus fueros y derecho p√ļblico (no as√≠ el privado) abolidos con la aplicaci√≥n de los Decretos de Nueva Planta. Se gobern√≥ Espa√Īa desde Madrid.

Los Decretos de Nueva Planta (Decreto de 1707 para Arag√≥n y Valencia, de 1715 para Mallorca y de 1716 para Catalu√Īa) impusieron el modelo jur√≠dico, pol√≠tico y administrativo castellano en los territorios de la Corona de Arag√≥n, que hab√≠an tendido, especialmente en Catalu√Īa, a apoyar las pretensiones del candidato austriaco. S√≥lo las Provincias Vascongadas y Navarra, as√≠ como el Valle de Ar√°n, conservaron sus fueros y sus instituciones forales tradicionales por su demostrada fidelidad al nuevo rey durante la Guerra de Sucesi√≥n Espa√Īola. As√≠, el Estado se organiz√≥ en provincias gobernadas por un Capit√°n General y una audiencia, que se encargaron de la administraci√≥n con total lealtad al gobierno de Madrid. Adem√°s, para la administraci√≥n econ√≥mica y financiera se establecieron las Intendencias provinciales, siguiendo el modelo franc√©s, lo que conllev√≥ la aparici√≥n de la figura de los intendentes.

Para el gobierno central se crearon las secretar√≠as de Estado, antecesoras de los actuales ministerios, cuyos cargos eran ocupados por funcionarios nombrados por el rey. Se abolieron los Consejos de los territorios desaparecidos jur√≠dica o f√≠sicamente de la Monarqu√≠a Cat√≥lica (Consejos de Arag√≥n, Italia y Flandes). Quedaron pues el de Navarra, el de Indias, el de la Inquisici√≥n, el de √ďrdenes (el √ļnico que ha pervivido hasta nuestros d√≠as), etc. De hecho, todo se concentr√≥ en el Consejo de Castilla. Adem√°s se organizaron las Cortes de Castilla en las que se integraron progresivamente representantes de los antiguos estados aragoneses. No obstante el declive de las Cortes Castellanas continu√≥ como en los siglos precedentes, con un papel meramente protocolario (como juras de los Pr√≠ncipes de Asturias).

Felipe V se enfrentó a la ruinosa situación económica y financiera del Estado, luchando contra la corrupción y estableciendo nuevos impuestos para hacer más equitativa la carga fiscal. Fomentó la intervención del Estado en la economía, favoreciendo la agricultura y creando las llamadas manufacturas reales. Al final de su reinado los ingresos de la Hacienda se habían multiplicado y la economía había mejorado sustancialmente.

Siguiendo el ejemplo de su abuelo Luis XIV, quien consideraba la cultura y el arte como un medio para demostrar la grandeza real, Felipe V foment√≥ el desarrollo art√≠stico y cultural. Orden√≥ la construcci√≥n del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, inspirado en el estilo franc√©s cuyo modelo paradigm√°tico era Versalles, al cual se retiraba para cazar y recuperarse de su depresi√≥n. Con todo la influencia italiana en el arte cortesano del reinado es notoria, debida principalmente a la fuerte personalidad de la reina Isabel Farnesio. Felipe V adquiri√≥ para decorar la Granja importantes esculturas romanas de Cristina de Suecia. Su otro gran proyecto art√≠stico fue el Palacio Real de Madrid, que orden√≥ construir tras el incendio del Real Alc√°zar de Madrid, que siempre le disgust√≥. Durante su reinado se ampli√≥ y reform√≥ notablemente el palacio de Aranjuez. Su reinado coincidi√≥ con la introducci√≥n en Espa√Īa el estilo rococ√≥. Felipe V fue tambi√©n el fundador de organismos culturales tan prestigiosos como la Real Academia Espa√Īola y la Real Academia de la Historia, siguiendo el modelo franc√©s.

Tambi√©n en el terreno del derecho din√°stico Felipe V instaur√≥ en Espa√Īa los usos franceses. As√≠, tras un intento de establecer la Ley S√°lica frustrado por la oposici√≥n de las Cortes, el 10 de mayo de 1713 promulg√≥ un nuevo reglamento de sucesi√≥n, que constituy√≥ la Ley de Sucesi√≥n Fundamental, en el que las mujeres s√≥lo podr√≠an heredar el trono de no haber herederos varones en la l√≠nea principal (hijos) o lateral (hermanos y sobrinos), con lo que se pretend√≠a bloquear el acceso de dinast√≠as extranjeras al trono espa√Īol.

Como consecuencia de las necesidades de la guerra y siguiendo el modelo franc√©s, Felipe V realiz√≥ una profunda remodelaci√≥n del ej√©rcito, sustituyendo los antiguos tercios por un nuevo modelo militar basado en brigadas, regimientos, batallones, compa√Ī√≠as y escuadrones. Se introdujeron novedades como los uniformes, los fusiles y la bayoneta, y se perfeccion√≥ la artiller√≠a. Durante el reinado de Felipe V se inicia la reconstrucci√≥n de la armada espa√Īola, construy√©ndose buques m√°s modernos y nuevos astilleros y organizando las distintas flotillas y armadas en la Armada Espa√Īola (1717). Esta pol√≠tica ser√≠a proseguida por sus hijos, y hasta finalizar el siglo el poder naval espa√Īol sigui√≥ siendo uno de los m√°s importantes del mundo.

Cabe destacar que, si bien Felipe V tenía un poder absoluto, nunca gobernó como tal. La enfermedad que padecía desde la adolescencia y que provocaba en el rey ataques transitorios de depresión (Isabel de Farnesio pretendió curar la melancolía del rey con el canto del castrato Farinelli) impidió que Felipe V pudiera cumplir regularmente con sus tareas de gobierno. Por ello, el verdadero poder lo ejercieron sus primeros ministros, algunos cortesanos como la princesa de los Ursinos, y posteriormente su segunda mujer, Isabel de Farnesio, con la que se había casado en 1714.

Reformas políticas y administrativas:

Felipe V har√≠a que la administraci√≥n p√ļblica corriera directamente por cuenta del Estado y se establecieron las intendencias. La administraci√≥n ser√≠a ejercida en adelante por la Corona y por funcionarios p√ļblicos especialmente nombrados para tales fines. Todas las funciones de la administraci√≥n p√ļblica deb√≠an caer en manos de profesionales. El nombramiento de los funcionarios tendr√≠a en cuenta √ļnicamente su preparaci√≥n y competencia. S√≥lo ascender√≠an por sus m√©ritos y deb√≠an percibir un buen salario para evitar la corrupci√≥n.

Felipe V realiz√≥ una completa modernizaci√≥n de las t√©cnicas administrativas. Esto ser√≠a posible gracias al profesionalismo de los funcionarios p√ļblicos y a la elaboraci√≥n de leyes e indicaciones claras. La rendici√≥n de cuentas a las autoridades ser√≠a regular y peri√≥dica, y la fiscalizaci√≥n se realizar√≠a permanentemente, pudiendo sustituir al funcionario que no cumpliera sus funciones.

Se constituy√≥ la obligatoria e inmediata observancia de la ley. Durante los siglos XVI y XVII muchas ordenanzas enviadas desde la metr√≥poli fueron ¬ęacatadas, mas no cumplidas¬Ľ por las autoridades coloniales. Seg√ļn el historiador C√©spedes del Castillo, la meta reformadora consisti√≥ en sustituir esa f√≥rmula por otra como esta: "Obedezco, cumplo e informo de haberlo hecho con rapidez y exactitud". Por √ļltimo se limitaron el poder del Arzobispado y las funciones de los obispos, reduciendo el poder de la iglesia.

Reformas económicas:

Se fortalecieron y regularon las actividades econ√≥micas. Espa√Īa deb√≠a recuperar el comercio con sus posesiones de ultramar, arrebat√°ndoselo a los franceses e ingleses, y combatir el contrabando. Se mejor√≥ el sistema fiscal. Tambi√©n se aumentaron los impuestos y se crearon aduanas, encargadas de recaudar los impuestos del comercio interior y exterior.

Felipe V ratific√≥ las medidas mercantilistas, como la prohibici√≥n de importar manufacturas textiles o la de exportar grano; y se intent√≥ reanimar el comercio colonial a trav√©s de la creaci√≥n de compa√Ī√≠as privilegiadas de comercio (al estilo de los Pa√≠ses Bajos o el Reino de Gran Breta√Īa) aunque no tuvieron demasiado √©xito. Las cl√°usulas del tratado de Utrecht que daban a Inglaterra el derecho a un nav√≠o de permiso y el asiento de negros hac√≠an que fuera m√°s sencillo para los comerciantes ingleses que para los espa√Īoles (sujetos a las reglamentaciones monopol√≠sticas de la flota de C√°diz y la Casa de Contrataci√≥n).

Reformas educativas:

El control de la educaci√≥n pasa a manos del Estado.[cita requerida] La instrucci√≥n tambi√©n fue objeto de reforma; la ense√Īanza primaria sigui√≥ en manos de las √≥rdenes religiosas ante la falta de profesorado competente. Sin embargo, la educaci√≥n universitaria fue reformada a fondo. Se crearon nuevas instituciones de educaci√≥n superior llamadas ‚Äúcolegios mayores‚ÄĚ, que eran administrados por el Estado, como el Colegio de Miner√≠a; en ellos se implant√≥ el sistema de provisi√≥n de becas. Las academias cient√≠ficas completaron las reformas en este campo.


Pol√≠tica exterior (1715 ‚Äď 1724)

Los protagonistas de este per√≠odo fueron Isabel de Farnesio y el primer ministro Giulio Alberoni, agente de la corte de Parma que hab√≠a negociado su enlace matrimonial y que actu√≥ como el hombre fuerte en la Corte. La muerte de su abuelo Luis XIV de Francia produjo el ascenso como regente de Francia del duque de Orleans, enemigo personal de Felipe V, frustrando toda posible aspiraci√≥n a intervenir de ning√ļn modo en Versalles. Esto llev√≥ a un giro en la pol√≠tica exterior, que se sum√≥ al producido en el interior.

Cabe destacar de esta fase la pol√≠tica exterior, que parti√≥ del rechazo de los tratados de Utrecht y Rastatt y tuvo como objetivo la recuperaci√≥n de los territorios italianos para situar en ellos a los hijos de Isabel de Farnesio y crear reinos sat√©lites de Espa√Īa.

En 1717 las tropas espa√Īolas conquistaron Cerde√Īa e invadieron Sicilia al a√Īo siguiente. Por ello, Gran Breta√Īa, Francia, Holanda y Austria firmaron la Cu√°druple Alianza contra Espa√Īa. Una escuadra inglesa destruy√≥ la armada espa√Īola en Cabo Pesaro y los aliados solicitaron la dimisi√≥n de Giulio Alberoni, promotor de esta pol√≠tica, como condici√≥n para la paz.


Abdicación, reinado de Luis I y recuperación del trono (1724)

El 10 de enero de 1724 el rey Felipe V firm√≥ un decreto por el que abdicaba en su hijo Luis, de diecisiete a√Īos, casado con Luisa Isabel de Orleans, dos a√Īos menor que √©ste. El pr√≠ncipe recibi√≥ los documentos el 15, siendo publicada la disposici√≥n al d√≠a siguiente. Los motivos de esta abdicaci√≥n son objeto de discusi√≥n. Durante la √©poca se dijo que el monarca esperaba acceder al trono de Francia ante una posible muerte prematura de Luis XV que le convertir√≠a en su sucesor, siempre y cuando no ocupara el trono espa√Īol (puesto que el Tratado de Utrecht prohib√≠a que Espa√Īa y Francia estuvieran regidos por una misma persona). O tambi√©n es posible que la abdicaci√≥n de Felipe V fuese la acci√≥n de un hombre enfermo de mente que es consciente de que no est√° en condiciones de gobernar y se quita de en medio. Este √ļltimo punto de vista es el que defendi√≥ el historiador Pedro Voltes: Felipe V abdic√≥ a causa de la fuerte depresi√≥n que sufri√≥ en aquellos a√Īos.

Los reyes padres Felipe e Isabel se retiraron al Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, pero la reina estuvo siempre perfectamente informada de lo que sucedía en la corte de Madrid.

Luis I rein√≥ s√≥lo durante ocho meses. A mediados de agosto enferm√≥ de viruela y muri√≥ el 31. Al haber abdicado Felipe V, su sucesor tendr√≠a que haber sido el otro hijo var√≥n Fernando, de once a√Īos de edad, pero la r√°pida actuaci√≥n de la reina Isabel de Farnesio lo impidi√≥. Tuvo que hacer frente a ciertos sectores de la nobleza castellana que apoyaban la opci√≥n de Fernando argumentando que no cab√≠a la marcha atr√°s en la abdicaci√≥n de un rey. "El mismo confesor del rey, padre Berm√ļdez, entend√≠a que era pecado mortal reasumir una corona a la cual hab√≠a renunciado con todas las solemnidades. El confesor reuni√≥ luego, a petici√≥n del monarca una junta de te√≥logos en el conventos de jesuitas, la cual fue contraria a que Felipe V volviera al trono y s√≥lo estaba dispuesta a aprobar que ejerciera el poder como regente de su hijo y heredero, Fernando. Ni como regente ni como rey ni como nada, contest√≥ Felipe V col√©rico, deseoso de rumiar en paz su depresi√≥n". Para contrarrestar la opini√≥n de los te√≥logos la reina presion√≥ al Consejo de Castilla, para que pidiera a Felipe V que recobrara el trono. El 7 de septiembre de 1724, una semana despu√©s de la muerte de su hijo, Luis, Felipe V volv√≠a a ostentar la Corona de la Monarqu√≠a de Espa√Īa, y su hijo Fernando era proclamado como el nuevo Pr√≠ncipe de Asturias y jurado poco despu√©s por las Cortes de Castilla, convocadas con tal fin.


Pol√≠tica exterior (1725‚Äď1746)

En 1725 se firmaron tratados de paz y alianza con Carlos VI de Austria, y al a√Īo siguiente comenz√≥ la guerra hispano-brit√°nica. Esta rivalidad, originada de las ventajas que hab√≠a obtenido Inglaterra en el Tratado de Utrecht, marc√≥ el resto del reinado con incesantes incidentes mar√≠timos (desde 1739 la conocida con el nombre de Guerra del Asiento). La organizaci√≥n de la Liga de Hannover entre las potencias europeas recelosas del tratado hispano-austriaco oblig√≥ a denunciarlo y a firmar el Convenio de El Pardo (1728) que reconoci√≥ definitivamente la vigencia del Tratado de Utrecht. Bajo la direcci√≥n de Pati√Īo se reorient√≥ la pol√≠tica exterior, buscando la alianza con Francia a trav√©s del Primer Pacto de Familia (1733), en el contexto de la Guerra de Sucesi√≥n Polaca.

La ambivalente posici√≥n frente al tratado de Utrecht y la pol√≠tica europea de Francia tambi√©n tuvieron como objetivo la recuperaci√≥n de los territorios italianos para situar en ellos a los hijos de Isabel de Farnesio y crear reinos sat√©lites de Espa√Īa. La tarea fue encomendada a Carlos, el futuro Carlos III de Espa√Īa, que empez√≥ por Plasencia, Parma y Toscana (1732) para luego ocupar el trono de N√°poles (1734) (los tres ducados hubieron de ser devueltos a Austria, para ser m√°s tarde recuperados, menos Toscana, por el infante Felipe). Espa√Īa volvi√≥ a ser una potencia naval dominando el Atl√°ntico, y a tener en cuenta en el Mediterr√°neo Occidental (aunque Inglaterra sigui√≥ controlando Gibraltar y Menorca). El nuevo ministro Jos√© del Campillo y Coss√≠o, en el contexto de la Guerra de Sucesi√≥n Austr√≠aca llev√≥ al Segundo Pacto de Familia (1743).

Sacro Imperio Romano Germ√°nico:

El tratado de Viena de 1725 fue firmado por Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germ√°nico y Felipe V de Espa√Īa. Seg√ļn los t√©rminos del acuerdo Carlos VI renunciaba a sus aspiraciones al trono espa√Īol mantenidas durante la guerra de sucesi√≥n espa√Īola, mientras Felipe V renunciaba a los territorios del imperio en Italia y los Pa√≠ses Bajos.

En la firma del tratado comparecieron Eugenio de Saboya, Felipe Ludovico y Gundavaro Thomas en nombre de Carlos VI y Juan Guillermo Ripperdá en representación de Felipe V.

Dinamarca:

El tratado de San Ildefonso de 1742, firmado entre Felipe V de Espa√Īa (Espa√Īa) y Cristi√°n VI de Dinamarca (Dinamarca), fue un tratado de amistad, navegaci√≥n y comercio por el que se establec√≠an las condiciones por las que se regir√≠an las relaciones comerciales entre ambos pa√≠ses.

En la firma del tratado comparecieron José del Campillo y Cossío en nombre de Felipe V y Federico Luis, barón de Dehn, por parte de Cristián VI, ajustaron el acuerdo en el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso el 18 de julio de 1742. En 1753 el acuerdo quedaría anulado.

Francia, N√°poles y la Rep√ļblica de G√©nova:

El tratado de Aranjuez de 1745 fue una alianza militar pactada entre los reinos de Espa√Īa, Francia y N√°poles con la Rep√ļblica de G√©nova, para apoyar a √©sta √ļltima frente a los ataques de Cerde√Īa y Austria, en el marco de la Guerra de Sucesi√≥n Austriaca.

A la redacci√≥n y firma del tratado, concluido en Aranjuez el 1 de mayo de 1745, asistieron Sebasti√°n de la Cuadra, en nombre de Felipe V de Espa√Īa, Luis Guido Guerapin Baureal, en representaci√≥n del rey Luis XV de Francia, Esteban Reggio y Gravina, enviado de Carlos VII de N√°poles, y Jer√≥nimo Grimaldi en nombre de la rep√ļblica de G√©nova.

Pactos de Familia:

Los Pactos de Familia fueron tres alianzas acordadas en distintas fechas del siglo XVIII entre las monarqu√≠as de Espa√Īa y Francia. Deben su nombre a la relaci√≥n de parentesco existente entre los reyes firmantes de los pactos, todos ellos pertenecientes a la Casa de Borb√≥n. Espa√Īa se dio cuenta que le conven√≠a una pol√≠tica de amistad con Francia, por lo que se firm√≥ un acuerdo por el que se ligaban militarmente, dos de ellos se firmaron en la √©poca de Felipe V, los pactos llevaron a Espa√Īa a una serie de guerras europeas de la √©poca:

  • Primer pacto: firmado en 1734, hace intervenir a Espa√Īa en la guerra de sucesi√≥n de Polonia, que acaba con el tratado de Viena en 1738. En este tratado, el pr√≠ncipe Carlos, obtiene N√°poles y Sicilia.
  • Segundo pacto: Espa√Īa entra en la guerra de sucesi√≥n de Austria en 1743, y cuando acaba esta guerra en el 1748, Felipe V hab√≠a muerto, y por el tratado de Aguisgr√°n, el pr√≠ncipe Felipe obtiene los ducados de Parma, Plasencia y Guastalla.


2 Fallecimiento

Durante los √ļltimos a√Īos de su reinado, la enfermedad mental y el deterioro f√≠sico de Felipe V se fueron acentuando ‚ÄĒ"hasta los pintores de c√°mara como Jean Ranc y Van Loo, hab√≠an tenido que reflejar la decrepitud del rey, hinchado y torpe, con las piernas arqueadas y la mirada perdida"‚ÄĒ, hasta que en la noche del 9 de julio de 1746 muri√≥ de una apoplej√≠a. Apenas transcurrida una semana de la muerte de su padre, el nuevo rey Fernando VI ‚ÄĒel √ļnico hijo var√≥n de su primer matrimonio que le hab√≠a sobrevivido‚ÄĒ orden√≥ a su madrastra, la reina viuda Isabel de Farnesio ‚ÄĒquien hab√≠a sometido a los pr√≠ncipes de Asturias a una especie de "arresto domiciliario" durante casi quince a√Īos‚ÄĒ, que abandonara el palacio real del Buen Retiro, y se marchara a vivir a una casa de la duquesa de Osuna, acompa√Īada de sus hijos, los infantes Luis y Mar√≠a Victoria. Al a√Īo siguiente fue desterrada de Madrid y su residencia qued√≥ fijada en el palacio de La Granja de San Ildefonso ‚ÄĒcuando la reina viuda protest√≥ por medio de una carta en la que le dec√≠a al rey que ¬ędesear√≠a saber si he faltado en algo para enmendarlo¬Ľ, Fernando VI le respondi√≥ con otra misiva en la que dec√≠a: ¬ęlo que yo determino en mis reinos no admite consulta de nadie antes de ser ejecutado y obedecido¬Ľ-

Por expreso deseo de Felipe V, su cuerpo no fue enterrado en la cripta real del Monasterio de El Escorial, como lo hab√≠an sido los reyes de la casa de Austria, y tambi√©n lo ser√≠an sus sucesores Borb√≥n (salvo, tambi√©n, Fernando VI), sino en el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso ubicado en la localidad de La Granja de San Ildefonso (provincia de Segovia), que hab√≠a sido preferido por √©l tambi√©n en vida, como un capricho arquitect√≥nico mucho m√°s de su agrado y que le recordaba a la a√Īorada corte francesa.

Los restos de Felipe V reposan junto con los de su segunda esposa Isabel de Farnesio en un mausoleo emplazado en la Real Colegiata de la Santísima Trinidad, en la llamada Sala de las Reliquias, dentro del Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, a pocos kilómetros de Segovia.


3 Personalidad de Felipe V

El noble franc√©s Louis de Rouvroy, duque de Saint-Simon hizo una peque√Īa descripci√≥n generalizada del primer Rey de Espa√Īa de la Casa de Borb√≥n cuando era embajador de Francia en Madrid:

    Felipe V, Rey de Espa√Īa, posee un gran sentido de la rectitud, un gran fondo de equidad, es muy religioso, tiene un gran miedo al diablo, carece de vicios y no los permite en los que le rodean.
Louis de Rouvroy, Duque de Saint-Simon

Una visión diametralmente opuesta es la que ofrece la historiadora francesa Janine Fayard:

    El despacho le aburr√≠a, no sab√≠a divertirse y al final de su vida este aburrimiento le llevar√≠a a sumirse en una inercia total, preso de una profunda melancol√≠a patol√≥gica. Solo la guerra lo sac√≥ por breves momentos de su apat√≠a cong√©nita, lo que le vali√≥ el sobrenombre de ¬ęanimoso¬Ľ. Toda su vida estuvo dominado por sus familiares. Pronto aparecieron caricaturas alusivas. Una de ellas lo muestra guiado por el cardenal Portocarrero y el embajador de Francia, duque de Harcourt, con esta inscripci√≥n: ¬ęAnda, ni√Īo, anda porque el cardenal lo manda¬Ľ

En la misma l√≠nea que la historiadora francesa, el historiador Pedro Voltes destac√≥ el deterioro mental de Felipe V a lo largo de su vida. As√≠ relata una de las m√ļltiples crisis que padeci√≥:

    El pr√≠ncipe Fernando fue admitido alguna que otra vez a la presencia de su padre, que se hab√≠a recluido en El Pardo. All√≠ pudo captar con sus propios ojos los tragic√≥micos desatinos del soberano: se hab√≠a empe√Īado en llevar siempre una camisa usada antes por la reina, porque tem√≠a que le envenenasen con una camisa; otras veces prescind√≠a de esa prenda y andaba desnudo ante extra√Īos; se pasaba d√≠as enteros en la cama en medio de la mayor suciedad, hac√≠a muecas y se mord√≠a a s√≠ mismo, cantaba y gritaba desaforadamente, alguna vez peg√≥ a la reina, con la cual se peleaba a voces y repiti√≥ tanto sus intentos de escaparse que fue preciso poner guardias en su puerta para evitarlo. Peor a√ļn: en cierto momento en que pudo disponer de papel y pluma, compuso r√°pidamente una carta de abdicaci√≥n y la mand√≥ al presidente del Consejo de Castilla, supremo √≥rgano de gobierno, para que reuniera a los consejeros y los enterase de que ced√≠a la corona, al pr√≠ncipe Fernando, su heredero. El presidente, arzobispo de Valencia, era adicto a la reina y entretuvo la carta hasta informar a √©sta. Isabel Farnesio se espant√≥ y encoleriz√≥ y mand√≥ reforzar la vigilancia sobre su esposo.

Una valoración parecida es la que realiza el también historiador Ricardo García Cárcel:

    Felipe V rein√≥ dos veces. Hay ciertamente un primer Felipe, antes de 1724, que quiso ser rey... Pero tras la muerte de su hijo Luis, el Felipe V que vuelve a ejercer como rey ya no ser√° el mismo. Kamen vio la abdicaci√≥n no solo guiada por motivos religiosos ‚ÄĒversi√≥n oficial‚ÄĒ, sino producida por la incidencia de la enfermedad depresiva que se manifestaba ya de manera galopante. [...] El segundo Felipe es un rey, ante todo, consorte de su mujer, Isabel de Farnesio, que us√≥ con frecuencia la frase ¬ęel rey y yo¬Ľ, como emblema de una singular monarqu√≠a dual en la que quien tomaba las decisiones era la reina. El estado psicopatol√≥gico de Felipe a lo largo de estos a√Īos fue calamitoso ‚ÄĒaunque la enfermedad viniera de lejos‚ÄĒ y hay que valorar positivamente el cierto descaro de Kamen a la hora de romper con las pudorosas valoraciones de la psicolog√≠a del rey por parte de la historiograf√≠a rom√°ntica, que siempre prefiri√≥ creer en un rey secuestrado en la alcoba por su mujer ‚ÄĒcomo lo cre√≠a Macanaz‚ÄĒ antes que un rey inhabilitado mentalmente para reinar


4 Matrimonios e hijos

Primer matrimonio:

Felipe V de Espa√Īa contrajo matrimonio con su prima, Mar√≠a Luisa Gabriela de Saboya (17 de septiembre de 1688 ‚Äď 14 de febrero de 1714), el 2 de noviembre de 1701 y tuvieron cuatro hijos, entre ellos Luis I.

Segundo matrimonio:

Contrajo segundas nupcias con Isabel de Farnesio (25 de octubre de 1692 ‚Äď 11 de julio de 1766) el 24 de diciembre de 1714; tuvieron siete hijos. El primog√©nito fue Carlos III.



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