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Isabel II de Espa√Īa
« en: 18-Jun-2014, 11:07 »



Isabel II de Espa√Īa


Isabel II de Borb√≥n, llamada la de los Tristes Destinos (Madrid, 10 de octubre de 1830-Palacio de Castilla, Par√≠s, 9 de abril de 1904)1 fue Reina de Espa√Īa entre 1833 y 1868, gracias a la derogaci√≥n del Reglamento de sucesi√≥n de 1713 (com√ļnmente denominado ¬ęLey S√°lica¬Ľ aunque, t√©cnicamente, no lo fuera) por medio de la Pragm√°tica Sanci√≥n de 1830. Esto provoc√≥ la insurgencia del infante Carlos Mar√≠a Isidro, t√≠o de Isabel II, quien, apoyado por los grupos absolutistas (los denominados ¬ęcarlistas¬Ľ) ya hab√≠a intentado proclamarse rey durante la agon√≠a de su hermano Fernando VII.


1 Biografía

Minoría de edad

La futura Isabel II fue bautizada Mar√≠a Isabel Luisa; era hija del Rey Fernando VII y de su cuarta esposa, su sobrina Mar√≠a Cristina de Borb√≥n-Dos Sicilias. Su padre hab√≠a estado casado anteriormente en tres ocasiones, pero ninguna de sus esposas le hab√≠a dado descendencia que le pudiese suceder; por ello cuando ella naci√≥ en 1830, muchos albergaron esperanzas en la joven infanta. Para favorecer su posici√≥n, en detrimento de su hermano (el infante Carlos Mar√≠a Isidro de Borb√≥n), Fernando VII promulg√≥ la Pragm√°tica Sanci√≥n de 1830. Esta Ley se limit√≥ a publicar el texto aprobado por las Cortes en 1789, conocido como la Pragm√°tica Sanci√≥n de 1789, y que, restaurando el sistema de sucesi√≥n tradicional en Espa√Īa, permit√≠a a Isabel sucederle tras su fallecimiento, si el soberano fallec√≠a sin hijos varones (Isabel ten√≠a una hermana, la infanta Luisa Fernanda, nacida en 1832). Isabel II ascendi√≥ al trono de Espa√Īa el 29 de septiembre de 1833 tras la muerte de su padre, sin haber cumplido todav√≠a los tres a√Īos de edad, motivo por el cual fue necesario nombrar a su madre regente del reino.

Su nacimiento y posterior ascensi√≥n al trono provoc√≥ el inicio de un largo conflicto din√°stico, pues su t√≠o, el infante Carlos Mar√≠a Isidro de Borb√≥n, hasta entonces primero en la sucesi√≥n a la corona, no acept√≥ que Isabel fuese nombrada Princesa de Asturias y luego Reina de Espa√Īa. Su oposici√≥n a la Pragm√°tica Sanci√≥n forz√≥ a Fernando VII a exiliarlo al extranjero. La divisi√≥n entre isabelinos y carlistas acab√≥ provocando la Primera Guerra Carlista.

Durante los primeros a√Īos de su reinado, mientras Isabel era una ni√Īa, la regencia fue asumida por su madre, Mar√≠a Cristina de Borb√≥n-Dos Sicilias; su regencia durar√≠a hasta 1840 y coincidir√≠a con Primera Guerra Carlista (1833-1840). Desde el 17 de octubre de 1840 hasta el 23 de julio de 1843 la regencia fue asumida por el general Baldomero Espartero, que finalmente tambi√©n fue obligado a abandonar el cargo. Con el prop√≥sito de evitar una tercera regencia, qued√≥ decidido adelantar la mayor√≠a de edad de la reina de los 16 a los 13 a√Īos, por lo que en 1843, con s√≥lo trece a√Īos, Isabel fue declarada mayor de edad.


Matrimonio y descendencia

Cuando Isabel II contaba 16 a√Īos, el Gobierno arregl√≥ un matrimonio con su primo, el infante don Francisco de As√≠s de Borb√≥n, duque de C√°diz. Los c√≥nyuges eran primos carnales por v√≠a doble, pues el padre de √©l, el infante Francisco de Paula, era hermano de Fernando VII, mientras que su madre, Luisa Carlota de Borb√≥n-Dos Sicilias, era hermana de la regente Mar√≠a Cristina. El matrimonio hizo aguas muy pronto, y nunca ser√≠a feliz.

La boda de la Reina fue una cuestión de importancia nacional e internacional, ya que los diferentes países europeos maniobraron para que la nacionalidad del nuevo Rey no perjudicase sus alianzas e intereses. Hubo numerosos candidatos rechazados en su mayoría por diferentes grupos de presión. Así los carlistas moderados propusieron a Carlos Luis de Borbón y Braganza, conde de Montemolín, hijo de Carlos María Isidro, que había abdicado para facilitar el enlace. Montemolín fue rápidamente descartado por los liberales. El general Narváez propuso a Francisco de Paula de las Dos Sicilias, conde de Trápani, al que vetaron los progresistas, que preferían al infante Enrique, duque de Sevilla. María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, madre de la reina, propuso a Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, pariente de la reina Victoria, y Luis Felipe de Francia apoyó las candidaturas de cualquiera de sus hijos Enrique de Orleans, duque de Aumale o Antonio, duque de Montpensier, que acabó casandose con la infanta Luisa Fernanda de Borbón, hermana de Isabel II.

Rápidamente Francia e Inglaterra, en la Conferencia de Eu, renunciaron a sus candidatos y exigieron a Isabel II que se casase con un Borbón. Finalmente se optó por Francisco de Asís de Borbón, que era tenido por ser un hombre apocado y de poco carácter, que no iba a interferir en política.

La boda se celebr√≥ en Madrid el 10 de octubre de 1846, el mismo d√≠a que Isabel cumpl√≠a 16 a√Īos. Fue una boda doble, pues al mismo tiempo su hermana, la infanta Luisa Fernanda de Borb√≥n, contrajo matrimonio con el pr√≠ncipe Antonio de Orleans, Duque de Montpensier e hijo menor de Luis Felipe I de Francia.

Tal y como relat√≥ posteriormente al embajador Fernando Le√≥n y Castillo durante su exilio parisino, Isabel II no se llevaba bien con su primo y marido Francisco, cuya homosexualidad ha sido afirmada por algunos autores. La misma Reina parece haber comentado en una ocasi√≥n sobre su propia noche de bodas: ¬ę¬ŅQu√© pod√≠a esperar de un hombre que en la noche de bodas llevaba m√°s encajes que yo?¬Ľ. Por encima de tales an√©cdotas, la historiograf√≠a (Pab√≥n) o escritores pr√≥ximos a los hechos (Baroja) refieren que el Rey consorte era padre de varios hijos ileg√≠timos y que se le conoc√≠an diversas amantes[cita requerida].

Oficialmente, Isabel II y Francisco de Asís fueron padres en once ocasiones, aunque varios embarazos acabaron en abortos o los neonatos fallecieron al cabo de muy poco tiempo. Alfonso de Borbón tras la muerte prematura de sus hermanos varones sería el príncipe de Asturias (1857-1885), después rey Alfonso XII.


Reinado

Isabel II rein√≥ durante un per√≠odo de transici√≥n en Espa√Īa en el que la monarqu√≠a cedi√≥ m√°s poder pol√≠tico al parlamento, pero puso continuas trabas a la participaci√≥n de los ciudadanos en asuntos de gobierno. En el terreno de la lucha por las libertades democr√°ticas su reinado fue un fracaso; tambi√©n se falsearon las instituciones y se propag√≥ la corrupci√≥n electoral. Ning√ļn partido que hubiera organizado unas elecciones las perdi√≥ en ese periodo. Si hubo cambios fue por la interferencia de una casta militar que cambiaba gobiernos a base de pronunciamientos o golpes de estado de uno u otro signo.

F√°cilmente manipulada por sus ministros y por la ¬ęcamarilla¬Ľ religiosa de la corte (compuesta principalmente por el padre Claret, su confesor, el padre Fulgencio, confesor de su marido, y sor Patrocinio), la Reina interfer√≠a con frecuencia en la pol√≠tica de la naci√≥n (en una ocasi√≥n lleg√≥ a postularse como presidenta del gobierno), lo que la hizo impopular entre los pol√≠ticos y acab√≥ por causar su final al dar paso a la Revoluci√≥n de 1868. A ello contribuyeron sobre todo episodios como el de la noche de San Daniel (10 de abril de 1865): en momentos de enorme crisis econ√≥mica, la reina, cuya generosidad personal estaba fuera de toda pol√©mica, dispuso que se enajenasen bienes del real patrimonio para el socorro de la naci√≥n; el l√≠der republicano, Emilio Castelar, en el art√≠culo period√≠stico titulado El rasgo, declar√≥ que en realidad Isabel II, agobiada por las deudas, se reservaba un 25% del producto de la venta de unos bienes que, en su mayor parte, no eran suyos, sino de la naci√≥n; el gobierno orden√≥ la destituci√≥n y expulsi√≥n de Castelar como profesor universitario, lo que provoc√≥ asimismo la dimisi√≥n del rector de la Universidad Central; las manifestaciones estudiantiles en apoyo de los dimitidos culminaron el 10 de abril con la Guardia Civil veterana en la calle: once muertos y 193 heridos, incluyendo ancianos, mujeres y ni√Īos transe√ļntes.

No obstante, durante el reinado de Isabel II, Espa√Īa se moderniz√≥ notablemente gracias al tendido de muchas l√≠neas de ferrocarril, siendo la primera en la pen√≠nsula la que conectaba Matar√≥ con Barcelona. Sin embargo, la creaci√≥n de la red ferroviaria sirvi√≥ a muchos personajes de la clase dominante para enriquecerse, como la madre de la propia Reina, Mar√≠a Cristina, o el Marqu√©s de Salamanca, un banquero malague√Īo que no s√≥lo obtuvo con la aquiescencia de la Corona y el Parlamento toda una serie de concesiones (129 millones de subvenci√≥n en 1853-1854), sino que, al mismo tiempo, vendi√≥ al gobierno la l√≠nea Madrid-Aranjuez por m√°s de 60 millones y la volvi√≥ a recibir de √©ste en arrendamiento, sin licitaci√≥n previa, por un mill√≥n y medio al a√Īo, que nunca lleg√≥ a pagar.

La fiebre especuladora ten√≠a poco que ver con la realidad del pa√≠s. El balance de lo realizado hasta 1856 se reduc√≠a a la l√≠nea Barcelona-Matar√≥ (1848), la de Madrid-Aranjuez (que al fin y al cabo era un negocio privado del Marqu√©s de Salamanca), la de Gij√≥n-Langreo (un negocio privado del Duque de Ri√°nsares, marido de la Reina Mar√≠a Cristina) y la de Valencia-J√°tiva. Adem√°s, la dif√≠cil orograf√≠a espa√Īola oblig√≥ a adoptar un ancho de v√≠a distinto al europeo y se abandon√≥ la adecuaci√≥n de una red de caminos que facilitase el acceso a las estaciones, lo que, sumado a las elevadas tarifas del transporte ferroviario, condujo muy pronto a las p√©rdidas en el negocio. Se llevaron a cabo tambi√©n importantes obras hidr√°ulicas como el Canal de Isabel II, impulsado por los ministros Juan Bravo Murillo y Manuel Alonso Mart√≠nez.

El 2 de febrero de 1852, el cura Mart√≠n Merino y G√≥mez intent√≥ acabar con la vida de la Reina clav√°ndole un estilete en el costado, cuando √©sta se encontraba en la Bas√≠lica de Nuestra Se√Īora de Atocha, poco despu√©s de haber dado a luz a su hija Isabel. La reina se recuper√≥ en pocos d√≠as y el cura fue ejecutado tras un r√°pido juicio en el que se dictamin√≥ que hab√≠a actuado en solitario y por iniciativa propia.

Isabel II reabri√≥ las Universidades cerradas por su padre, pero el panorama educativo de su reinado tambi√©n resultaba desolador: en 1855 hab√≠a en Espa√Īa 6000 pueblos sin escuela, en 1858 exist√≠an s√≥lo 53 institutos de secundaria, con unos 10 000 alumnos (cinco veces menos que en Francia, con la mitad de poblaci√≥n), y hab√≠a s√≥lo 6104 alumnos en las diez universidades espa√Īolas (Oviedo y Salamanca ten√≠an 100 en sus cuatro facultades); m√°s de la mitad (3472) estudiaba Derecho. Los equipamientos culturales eran muy pobres: en 1859 hab√≠a en Espa√Īa 56 bibliotecas p√ļblicas, el √ļnico punto de acceso al libro de la mayor√≠a de sus habitantes. La de Bilbao dispon√≠a s√≥lo de 854 vol√ļmenes impresos; la de Santander, de 610; la de Segovia, de 194; la de Huelva, de 60. Las √ļnicas mejoras que se intentaron en la ense√Īanza, como las del grupo de docentes formado en torno a Juli√°n Sanz del R√≠o, inspiradas en el krausismo, no fueron toleradas: la reacci√≥n neocat√≥lica que supuso el Syllabus del Papa P√≠o IX llev√≥ al ministro Manuel Orovio Echag√ľe (1867) a poner trabas a la libertad de c√°tedra y a exigir manifestaciones de adhesi√≥n a la Reina que acabaron con la expulsi√≥n de la universidad de esos profesores.

La industrializaci√≥n se llev√≥ a cabo en un pa√≠s desarticulado, donde el desarrollo se daba sobre todo en la periferia (Catalu√Īa, M√°laga, Sevilla, Valladolid, B√©jar, Alcoy, etc.) por obra de grupos de empresarios sin capacidad para influir en la actuaci√≥n de unos dirigentes que no s√≥lo no los apoyaban, sino que los ve√≠an con desconfianza.

En 1834, cuando Isabel II acaba de subir al trono, la Armada Espa√Īola pr√°cticamente no exist√≠a; consist√≠a solamente en tres nav√≠os in√ļtiles, cinco viejas fragatas y veinte unidades auxiliares. En 1820 se propuso construir el primer barco a vapor pero esa resoluci√≥n no se llev√≥ a la pr√°ctica. Ser√° en el reinado de Isabel II donde se pase de la vela a los barcos mec√°nicos, con motores de vapor o impulse por palas y h√©lices, en un primer lugar mixtos y luego se abandonar√≠a completamente la vela. El Marqu√©s de Molins, Mariano Roca de Togores y Carrasco, que fue Ministro de Marina en diversas etapas desde 1848 a 1851 y desde 1853 a 1855, promulg√≥ un Plan de Escuadra que no se cumpli√≥ en su totalidad pero que contribuy√≥ a mejorar los arsenales y movilizar la conciencia nacional sobre la importancia de una marina poderosa.

En 1860 la Ley de Incremento de las Fuerzas Navales permiti√≥ la creaci√≥n de una peque√Īa pero moderna Escuadra Blindada de buques de vapor, donde la mayor√≠a ten√≠an casco de madera, y que estaba conformada por ocho fragatas: Tetu√°n, Almansa, Gerona, Numancia, Vitoria, Zaragoza, Arapiles y Sagunto. Posteriormente se construyeron los primeros cruceros, esta vez todos con casco de hierro, con los nombres de: Fernando el Cat√≥lico, S√°nchez Barcaiztegui y Jorge Juan.

La pol√≠tica exterior del reinado de Isabel II fue especialmente agitada durante el ¬ęgobierno largo¬Ľ de la Uni√≥n Liberal (1858-1863). En el Norte de √Āfrica, se anexionaron territorios marroqu√≠es en la Guerra de √Āfrica, tales como Ifni y Tetu√°n.

Espa√Īa desde el siglo XVIII hab√≠a tenido presencia en las islas de Fernando Poo y Annob√≥n, en el golfo de Guinea. Estas islas, a la postre, hab√≠an permanecido abandonadas. Fue en 1843 cuando Espa√Īa toma posesi√≥n gubernativa de dichas islas y en 1858 se produce la llegada del primer gobernador espa√Īol al territorio continental de Guinea Ecuatorial, quedando as√≠ establecido un dominio espa√Īol en el √Āfrica subsahariana que durar√≠a hasta los a√Īos 60 del siglo XX.

En Cochinchina, actual Vietnam, algunos misioneros espa√Īoles fueron ejecutados, lo que motiv√≥ una respuesta militar contundente de Francia y Espa√Īa, que fue la Expedici√≥n franco-espa√Īola a Cochinchina y que deriv√≥ en la conquista de Saig√≥n. Espa√Īa participar√≠a en la guerra con tropas de soldados espa√Īoles y filipinos. Sin embargo, en el posterior repartimento del territorio Vietnamita a Espa√Īa solamente le fueron derechos comerciales sobre los puertos de Tulog, Balag y Quang-an, as√≠ como una indemnizaci√≥n econ√≥mica por la participaci√≥n y la garant√≠a de libertad de culto, aunque el reparto franc√©s fue mucho m√°s jugoso, ya que se reservaron el dominio de tres provincias y fue el comienzo de la consolidaci√≥n francesa en Indochina.

En 1861 se produce el reanexo de la Rep√ļblica Dominicana a Espa√Īa, sin embargo una serie de conflictos b√©licos con la guerrilla convirtieron la presencia espa√Īola en un gasto que se estim√≥ innecesario y en 1865 Isabel II anul√≥ la anexi√≥n. En Am√©rica continental, se llevaron a cabo expediciones a M√©xico, Per√ļ y Chile.

En el resto de asuntos, Espa√Īa mantuvo y consolid√≥ su dominio en Cuba y Puerto Rico en el Caribe, y en Asia en Filipinas, las Islas Carolinas y las Islas Marianas.

Con la ¬ęGuerra de √Āfrica¬Ľ, como se llam√≥ a la respuesta armada a los ataques sufridos por las ciudades espa√Īolas de Ceuta y Melilla por parte de Marruecos, O'Donnell tranquiliz√≥ a unos jefes militares inquietos con una abundante cosecha de recompensas (ascensos, condecoraciones, t√≠tulos nobiliarios, etc.). El ej√©rcito espa√Īol estaba mal equipado y peor preparado (escasa instrucci√≥n, material defectuoso), y fue abastecido con alimentos en mal estado; de los cerca de 8000 muertos espa√Īoles en la guerra, unos 5000 fueron v√≠ctimas del c√≥lera y otras enfermedades; por √ļltimo, quienes dirig√≠an las operaciones desconoc√≠an el terreno y acumularon los errores, como el de escoger la estaci√≥n de lluvias y vientos como comienzo del ataque, pese a lo cual la victoria fue para las armas espa√Īolas.


Exilio

La Reina de los tristes destinos, como tambi√©n ha sido llamada, tuvo que hacer frente a la Revoluci√≥n de 1868 (conocida como La Gloriosa), que la oblig√≥ a abandonar Espa√Īa en tren desde San Sebasti√°n donde veraneaba. Isabel II se exili√≥ en Francia, donde recibi√≥ el amparo de Napole√≥n III y Eugenia de Montijo; el 25 de junio de 1870 abdic√≥ en Par√≠s en favor de su hijo, el futuro Alfonso XII. Mientras tanto, gracias al apoyo de varios grupos en el gobierno, el pr√≠ncipe Amadeo de Saboya, miembro de la Familia Real italiana, fue elegido para reemplazarla en el trono como Amadeo I de Espa√Īa; Amadeo era hijo de V√≠ctor Manuel II, Rey de Italia desde 1861 y perteneciente a la Casa de Saboya, y de Mar√≠a Adelaida de Austria (bisnieta de Carlos III de Espa√Īa).

Isabel II vivi√≥ el resto de su vida en Francia; desde all√≠ fue testigo de la Primera Rep√ļblica, del reinado y de la muerte de su hijo Alfonso XII en 1885, de la regencia de su nuera, Mar√≠a Cristina de Habsburgo-Lorena y del inicio del reinado personal de su nieto, Alfonso XIII. Desde que fue derrocada en 1868 dej√≥ de hacer vida en com√ļn con su marido, que pas√≥ a vivir a √Čpinay-sur-Seine, donde falleci√≥ en 1902. Isabel II muri√≥ en Par√≠s en 1904 y fue enterrada en el Monasterio de El Escorial frente a los restos de su esposo.



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