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Carlos III de Espa√Īa
« en: 18-Jun-2014, 03:16 »



Carlos III de Espa√Īa


Carlos III de Borb√≥n (Madrid, 20 de enero de 1716 ‚Äď Ibid., 14 de diciembre de 1788), fue duque de Parma (como Carlos I) entre 1731 y 1735, rey de N√°poles (como Carlos VII) y rey de Sicilia (como Carlos V) de 1734 a 1759 y de Espa√Īa desde 1759 hasta su muerte. Ha recibido como sobrenombres el Pol√≠tico y el Mejor Alcalde de Madrid.

Carlos era el tercer hijo var√≥n de Felipe V que lleg√≥ a la vida adulta y el primero que tuvo con su segunda mujer, Isabel de Farnesio, por lo que fueron sus medio hermanos Luis I y Fernando VI, quienes sucedieron a su padre en un primer momento. La muerte sin descendencia de estos llevar√≠a a Carlos a ocupar el Trono espa√Īol.

Carlos sirvi√≥ a la pol√≠tica familiar como una pieza en la lucha por recuperar la influencia espa√Īola en Italia: hered√≥ inicialmente de su madre los ducados de Parma, Plasencia y Toscana (1731); pero m√°s tarde, al conquistar Felipe V el Reino de N√°poles y Sicilia en el curso de la Guerra de Sucesi√≥n de Polonia (1733-1735), pas√≥ a ser rey de aquellos territorios con el nombre de Carlos VII. Contrajo matrimonio en 1738 con Mar√≠a Amalia de Sajonia, hija de Federico Augusto II, duque de Sajonia y de Lituania y rey de Polonia.


1 Infancia y juventud

Nace el 20 de enero de 1716 a las 4 de la madrugada en el Real Alcázar de Madrid. Su cuidadora fue María Antonia de Salcedo. Luego, fueron responsables de él un grupo de hombres a cargo de Francisco María Spínola y Spínola, Duque de San Pedro. El 15 de enero 1724 su hermanastro Luis hereda el trono por la abdicación de su padre en su favor, pero fallece en agosto y su padre vuelve a ser rey.

Se trasladar√° a Sevilla junto con su padre en 1729. Las naciones europeas, con el Tratado de Utrecht de entre 1713 y 1715 y el Tratado de Hannover de septiembre 1725, firmado como respuesta al Tratado de Viena de abril de 1725, establec√≠an sus posiciones en Europa. Espa√Īa hab√≠a perdido muchos territorios e influencia tras la Guerra de Sucesi√≥n. Sin embargo, esta situaci√≥n no durar√≠a mucho ya que en los planes de Felipe V estaba recuperar sus territorios en Italia.

Desde Sevilla, el monarca pone en marcha un plan para asegurar la sucesi√≥n de su hijo en el Ducado de Parma, firmando el Tratado de Sevilla con Inglaterra y Francia. Sin embargo, a la muerte del Duque de Parma, el Emperador del Sacro Imperio Romano Germ√°nico Carlos VI invade esos territorios y Felipe V no recibe apoyo de las dos potencias, por lo que amenaza con declarar la guerra por su cuenta. En 1731, el Imperio Romano Germ√°nico se adherir√° al Tratado de Sevilla y Carlos III, con 15 a√Īos, abandonar√° Andaluc√≠a rumbo a Italia para ocupar sus plazas.

El 1 de febrero de 1733 mor√≠a Augusto II, rey de Polonia, cuya monarqu√≠a no era hereditaria, sino elegida por el Parlamento polaco, el Sejm. Felipe V env√≠a desde Sevilla un emisario a Varsovia para negociar la candidatura del infante don Felipe y la del infante Carlos. Sin embargo, sus candidatos ten√≠an pocas posibilidades frente a otros con apoyos de Austria y Francia. Felipe V se traslada a Madrid y firma el Tratado del Escorial, Primer Pacto de Familia, donde Espa√Īa abandona su pretensi√≥n polaca y decide aliarse con Francia para luchar contra el Imperio Romano Germ√°nico a cambio de la ayuda de Francia en su campa√Īa contra N√°poles y Sicilia, bajo el control austr√≠aco, y para conseguir Gibraltar. La guerra en Italia se gan√≥, y el 10 de mayo de 1734 el infante don Carlos orden√≥ proclamar Rey a su padre, sin embargo Felipe V cedi√≥ N√°poles y Sicilia a su hijo.


2 Rey de N√°poles y Sicilia

Durante su reinado en Nápoles y Sicilia (Carlos VII, Carlo VII en italiano, o simplemente Carlo di Borbone, que es como se le suele llamar allí), intentó reformar y modernizar el reino, unificándolo, conquistando el afecto de los ciudadanos junto con su esposa María Amalia de Sajonia.

Carlos contrajo matrimonio en 1738 con Mar√≠a Amalia Walburga de Sajonia, de 14 a√Īos. Ella era una princesa polaca de familia rica y fecunda, y su matrimonio tuvo un inter√©s pol√≠tico, sin embargo fue tambi√©n bien avenido. Se casaron por poderes en el Palacio de Dresde, en Sajonia, el 9 de mayo de 1738 y la boda se celebr√≥ en N√°poles el 9 de junio de ese a√Īo.

Intent√≥ dotar a la capital, N√°poles, del aspecto que deb√≠a tener una Corte. Hizo hincapi√© en mejorar las edificaciones p√ļblicas, como el Hospicio, y trat√≥ de adaptar el palacio virreinal de acuerdo con la moda que imperaba desde la construcci√≥n de Versalles. Tambi√©n hizo construir complejos palaciegos en otros lugares del reino, como el Palacio Real de Caserta, uno de los mayores palacios reales del mundo. Otra de sus aportaciones fue el Teatro de San Carlos, para las representaciones de √≥pera.

Sus a√Īos como rey de las Dos Sicilias le dieron una experiencia muy valiosa como rey de Espa√Īa. Los barones y la Iglesia acaparaban m√°s del 50% de las tierras, y en el caso de los primeros ten√≠an adem√°s jurisdicci√≥n sobre las mismas, por lo que imped√≠an el acceso de sus vasallos a los tribunales. El rey limit√≥ su influencia pol√≠tica, dejando clara la supremac√≠a de la Corona, pero su poder econ√≥mico sigui√≥ intacto. El 3 de julio de 1738, en ocasi√≥n de su matrimonio, fund√≥ la Insigne y Real Orden de San Jenaro, de la cual fue su primer gran maestre.

En 1740, uno de sus consejeros, el duque de Salas, permitió a los judíos retornar al reino, de donde habían sido expulsados por Carlos V, con la finalidad de impulsar la actividad económica. El pueblo y la Iglesia se opusieron y Salas fue destituido, derogándose el permiso. Poco después, el arzobispo Spinelli intentó introducir la Inquisición, pero el pueblo se opuso también a esta medida y hubo de desistir.

Tambi√©n durante estos a√Īos encontr√≥ el monarca a algunos de los hombres que m√°s influir√≠an en su vida, como Bernardo Tanucci, jurista al que nombr√≥ Ministro de Justicia primero y de Asuntos Exteriores despu√©s, y que qued√≥ como miembro del Consejo de Regencia cuando Carlos III hered√≥ el trono espa√Īol.

Destaca el hecho de haber sido quien orden√≥ comenzar la excavaci√≥n sistem√°tica de las poblaciones sepultadas por la erupci√≥n del Vesubio del a√Īo 79: Pompeya, Herculano, Oplontis y las Villas Stabianas. No s√≥lo eso, sino que en 1752, al ordenar construir una carretera hacia el sur (precursora de la actual Statale 18), salieron a la luz los restos de la ciudad de Paestum, que llevaban a√Īos cubiertos por la maleza (parte del anfiteatro yace precisamente bajo dicha carretera). Fue un hallazgo especialmente importante, porque all√≠ se hallaban tres templos griegos en muy buen estado de conservaci√≥n. Se encargaron de su estudio Felice Gazzola (un culto arist√≥crata y militar de confianza de Carlos, al que serv√≠a desde su √©poca de duque de Parma) y Francesco Sabatini.

La muerte sin descendencia de su medio hermano Fernando VI de Espa√Īa, hizo recaer en Carlos la Corona de Espa√Īa, que pas√≥ a ocupar en 1759, dejando con gran tristeza, tanto de los reyes como del pueblo, la corona del Reino de N√°poles y Sicilia a su tercer hijo, Fernando.


3 Rey de Espa√Īa

Tras los fallecimientos de Luis I y de Fernando VI sin descendencia, el trono de Espa√Īa pas√≥ a Carlos III, tercer hijo de Felipe V y primero de su matrimonio con Isabel de Farnesio, con gran experiencia de gobierno como rey de N√°poles.


Política exterior

La Guerra de los Siete A√Īos (1756‚Äď1763):

El primer asunto que el rey trat√≥ fue la Guerra de los Siete A√Īos. El monarca espa√Īol se vio obligado a tomar parte en la guerra tras la ocupaci√≥n brit√°nica de Honduras y la p√©rdida de la colonia francesa de Quebec, lo que requiri√≥ la intervenci√≥n espa√Īola en el conflicto para frenar el expansionismo brit√°nico por Am√©rica.

En 1761 se firm√≥ el Tercer Pacto de Familia y Espa√Īa entr√≥ en el conflicto b√©lico. El monarca se equivoc√≥ en cuanto a la ayuda real que pod√≠a prestar Francia y el estado de sus tropas. Una escuadra inglesa de 53 buques con un ej√©rcito de 14.000 hombres consigui√≥ tomar La Habana por la falta de entrenamiento de las milicias, en n√ļmero muy inferior a los ingleses, y la incompetencia del gobernador de la plaza, Juan de Prado. Poco despu√©s una escuadra procedente de la India bombarde√≥ y tom√≥ Manila. Los ingleses no pudieron extender su dominio por las Filipinas gracias a la resistencia de las guerrillas organizadas por Sim√≥n de Anda. La guerra termin√≥ con la Paz de Par√≠s de 1763. Espa√Īa cedi√≥ a Gran Breta√Īa la Florida y territorios del golfo de M√©xico, a cambio de la devoluci√≥n de La Habana y Manila. La Luisiana francesa pas√≥ a manos de Espa√Īa, m√°s preparada para defenderla. Portugal, aliado de los brit√°nicos, recuper√≥ la colonia del Sacramento.

Guerra de independencia de los Estados Unidos (1776‚Äď1783):

Espa√Īa continu√≥ la alianza francesa. La sublevaci√≥n de las Trece Colonias contra Jorge III dio a ambas potencias la ocasi√≥n para el desquite. As√≠, en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, Espa√Īa intervino junto a Francia y contra Gran Breta√Īa.

Desde la Declaraci√≥n de Independencia (4 de julio de 1776) los sublevados recibieron ayuda espa√Īola de forma solapada. En 1779 se rompieron las relaciones. Se asedi√≥ Gibraltar sin √©xito, pero se pudo recuperar Menorca. Bernardo de G√°lvez, gobernardor de la Luisiana, ocup√≥ Florida. Inglaterra, aislada y sin poder someter a los rebeldes, tuvo que firmar la paz.

El Tratado de Par√≠s de 1783 puso fin a la guerra. Espa√Īa recuper√≥ Menorca, Florida y la costa de Honduras, aunque no pudo conseguir lo mismo con Gibraltar, que los ingleses se negaron en redondo a ceder. Espa√Īa, de esta forma, contribuy√≥ a la independencia de los Estados Unidos, hecho que cre√≥ un precedente para la emancipaci√≥n de las colonias espa√Īolas en el siglo XIX.

Rusia y Prusia:

Dos nuevas potencias, Rusia y Prusia, entraron en el mapa pol√≠tico europeo del siglo XVIII bajo los reinados de dos d√©spotas ilustrados: Catalina II y Federico II respectivamente. Ambos monarcas suscitaron inter√©s y admiraci√≥n en Espa√Īa, aunque la expansi√≥n rusa hab√≠a alcanzado el Pac√≠fico y se lleg√≥ a temer una alianza anglorrusa en el Mediterr√°neo. Tal evento no s√≥lo no lleg√≥ a materializarse, sino que Rusia se opuso a la pretensi√≥n inglesa de controlar todos los movimientos mar√≠timos en tiempo de guerra.

Mediterr√°neo:

Carlos III hab√≠a firmado un tratado de comercio con Turqu√≠a siendo rey de N√°poles y Sicilia, pues consideraba a este imperio un freno a los intereses ingleses, austr√≠acos y rusos. El Monarca excluy√≥ una alianza que estim√≥ no ser√≠a bien recibida en el pa√≠s, pero intervino en Or√°n que depend√≠a del Imperio Otomano, con el doble objetivo de conseguir liberar el mar de piratas berberiscos y obtener concesiones econ√≥micas. En 1775 envi√≥ una expedici√≥n militar contra Argel al mando del general O¬īReilly que acab√≥ en desastre. Despu√©s de dos nuevos ataques, en 1783 y 1784, se firm√≥ el Tratado Hispano-Argelino de 1786.

Pacífico:

En diversas √°reas del Oc√©ano Pac√≠fico el Virreinato del Per√ļ y el Virreinato de la Nueva Espa√Īa tuvieron la autorizaci√≥n del rey Carlos III de expandir el poder espa√Īol y afianzarlo en el Gran Oc√©ano. As√≠ pues, hubo varios intentos de incorporar la costa de Oreg√≥n y Alaska al Virreinato de la Nueva Espa√Īa con expediciones como la de Bruno de Heceta y otras. Mientras tanto, en el oc√©ano Pac√≠fico Sur (llamado en ese momento los Mares del Sur) el Virreinato del Per√ļ de Manuel de Amat y Junient orden√≥ dos expediciones: la primera, en la que se descubri√≥ la isla de Pascua por Felipe Gonz√°lez de Haedo tomando posesi√≥n de ella en nombre de Carlos III en en 1770, y la segunda en 1772 capitaneada por Domingo de Bonechea que lleg√≥ al archipi√©lago Tuamotu y a las islas de la Sociedad donde estableci√≥ la soberan√≠a espa√Īola y la del rey sobre las islas. Los jefes de las principales aldeas de Tahit√≠ aceptaron la soberan√≠a de Espa√Īa y ser s√ļbditos de la corona espa√Īola. Sin embargo, el proceso de ocupaci√≥n de la Polinesia fue abandonado por el poco apoyo que le daban a esa iniciativa en Madrid y por los problemas religiosos del reino, por lo que dejaron la presencia espa√Īola en esa √°rea y abandonaron a finales de 1775.


Política interior: despotismo ilustrado

En política interior, intentó modernizar la sociedad utilizando el poder absoluto del Monarca bajo un programa ilustrado.

En la l√≠nea de la Ilustraci√≥n propia de su √©poca, Carlos III realiz√≥ importantes cambios ‚ÄĒsin quebrar el orden social, pol√≠tico y econ√≥mico b√°sico, despotismo ilustrado‚ÄĒ con ayuda de un equipo de ministros y colaboradores ilustrados, como el Marqu√©s de Esquilache, Aranda, Campomanes, Floridablanca, Wall y Grimaldi.

Las reformas de Esquilache:

El Monarca nombr√≥ al marqu√©s de Esquilache Secretario de Hacienda. √Čste incorpor√≥ se√Īor√≠os a la Corona, control√≥ a los sectores eclesi√°sticos y reorganiz√≥ las Fuerzas Armadas. Su programa de reformas y la intervenci√≥n espa√Īola en la Guerra de los Siete A√Īos necesitaron m√°s ingresos, que se consiguieron con un aumento de la presi√≥n fiscal y nuevas f√≥rmulas, como la creaci√≥n de la Loter√≠a Nacional. Al mismo tiempo liberaliz√≥ el comercio de los cereales, lo que origin√≥ una subida de los precios de los productos de primera necesidad a causa de las especulaciones de los acaparadores y de las malas cosechas de los √ļltimos a√Īos. Campomanes apoy√≥ esta medida, pero el pueblo hizo responsable de todo al siciliano.

En marzo de 1766 se produjo el Mot√≠n de Esquilache. Su detonante fue la orden de cambiar la capa larga y el sombrero de ala ancha de los madrile√Īos por la capa corta y el sombrero de tres picos. La tensi√≥n subi√≥ gracias a los pasquines que circulaban por la capital y que aparec√≠an en sitios p√ļblicos, pasquines cuyo l√©xico y ortograf√≠a s√≥lo pod√≠an provenir de hombres con cultura. La manipulaci√≥n realizada por sectores nobiliarios y eclesi√°sticos lo convirti√≥ en un ataque directo a la pol√≠tica reformista llevada a cabo por ministros extranjeros del gobierno del Rey.

En Madrid el punto √°lgido de la revuelta se produjo cuando la muchedumbre que se hab√≠a congregado frente al Palacio Real se top√≥ con la Guardia Valona, que en 1764 hab√≠a cargado contra el gent√≠o durante la boda de una de las hijas del rey, la infanta Mar√≠a Luisa, con el futuro emperador de Austria. Se produjo una refriega y hubo bajas por ambas partes, sin que la Guardia Espa√Īola interviniera. Carlos III recab√≥ el parecer de sus consejeros, y aunque recibi√≥ opiniones contrapuestas, acab√≥ siguiendo el consejo del conde de Revillagigedo, que declar√≥ que dimitir√≠a de su cargo antes que ordenar disparar a la multitud.

De Madrid, el levantamiento se traslad√≥ a ciudades como Cuenca, Zaragoza, La Coru√Īa, Oviedo, Santander, Bilbao, Barcelona, C√°diz y Cartagena entre otras muchas. Pero mientras que en Madrid las quejas se refer√≠an al gobierno de la naci√≥n, en las provincias las quejas se dirig√≠an contra las autoridades locales, lo cual revela un problema subyacente de corrupci√≥n e incompetencia administrativa.

Los amotinados exigieron la reducci√≥n del precio de los alimentos y la supresi√≥n de la Junta de Abastos, la derogaci√≥n de la orden sobre la vestimenta, el cese de ministros extranjeros de Carlos III, su sustituci√≥n por espa√Īoles y un perd√≥n general. El Monarca desterr√≥ a Esquilache y nombr√≥ en su lugar al conde de Aranda. Se tomaron medidas para acelerar la importaci√≥n de cereales desde Sicilia y se reformaron los gobiernos concejiles, a√Īadiendo a √©stos diputados del estado llano elegidos por sufragio.

La política religiosa:

Desaparecidos los ministros extranjeros, el Rey se apoy√≥ en los reformistas espa√Īoles, como Pedro Rodr√≠guez de Campomanes, el conde de Aranda o el conde de Floridablanca. Campomanes, nombrado fiscal del Consejo de Castilla, trat√≥ de demostrar que los verdaderos inductores del mot√≠n de Esquilache hab√≠an sido los jesuitas. Se nombr√≥ una comisi√≥n de investigaci√≥n y sus principales acusaciones fueron:

  •     Sus grandes riquezas.
  •     El control de los nombramientos y de la pol√≠tica eclesi√°stica.
  •     Su apoyo al papa.
  •     Su lealtad al marqu√©s de la Ensenada.
  •     Su participaci√≥n en los asuntos de Paraguay.
  •     Su intervenci√≥n en dicho mot√≠n.

Sectores de la nobleza y diversas √≥rdenes religiosas estuvieron claramente en contra. Por todo ello, mediante el decreto real del 27 de febrero de 1767, se les expuls√≥ de Espa√Īa y todos sus dominios y posesiones fueron confiscados.

Reformas:

La expulsi√≥n de los jesuitas se quiso aprovechar para realizar una reforma de la ense√Īanza que deb√≠a fundamentarse en las disciplinas cient√≠ficas y en la investigaci√≥n. Someti√≥ las universidades al patronazgo real y cre√≥ en Madrid los Estudios de San Isidro (1770), como centro moderno de ense√Īanza media destinado a servir de modelo, y tambi√©n las Escuela de Artes y Oficios, que han perdurado hasta el siglo XX (cuando pasaron a llamarse Escuelas de Formaci√≥n Profesional, EFP). Las propiedades de los jesuitas sirvieron para crear nuevos centros de ense√Īanza y residencias universitarias. Sus riquezas, para beneficiar a los sectores m√°s necesitados, se destinaron a la creaci√≥n de hospitales y hospicios.

Promovi√≥ un nuevo plan de Estudios Universitarios, que fue duramente contestado por la Universidad de Salamanca, proponiendo un plan propio, que a la postre fue implantado a√Īos despu√©s.

El impulso hacia la reforma de la agricultura durante el reinado de Carlos III vino de mano de las Sociedades Económicas de Amigos del País creadas por su ministro José de Gálvez. Campomanes, influido por la fisiocracia centró su atención en los problemas de la agricultura. En su Tratado de la Regalía de la Amortización, defendió la importancia de ésta para conseguir el bienestar del Estado y de los ciudadanos y la necesidad de una distribución más equitativa de la tierra.

En 1787, Campomanes elaboró un proyecto de repoblación de las zonas deshabitadas de las tierras de realengo de Sierra Morena y del valle medio del Guadalquivir, creando las Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena. Para ello, y supervisado por Pablo de Olavide, intendente real de Andalucía, se trajeron inmigrantes centroeuropeos. Se trataba principalmente de alemanes y flamencos católicos, para fomentar la agricultura y la industria en una zona despoblada y amenazada por el bandolerismo. El proyecto fue financiado por el Estado. Se fundaron así nuevos asentamientos, como La Carolina, La Carlota o La Luisiana, en las actuales provincias de Jaén, Córdoba y Sevilla.

Se reorganiz√≥ el ej√©rcito, al que dot√≥ de unas Ordenanzas en 1768 destinadas a perdurar hasta el siglo XX, se impuls√≥ el comercio colonial formando compa√Ī√≠as, como la de Filipinas, y mediante el Reglamento de libre comercio de 1778 que liberaliz√≥ el comercio con Am√©rica. Tambi√©n destaca el Decreto de libre comercio de granos de 1765.

Otras medidas reformistas del reinado fueron la creaci√≥n del Banco de San Carlos, en 1782, y la construcci√≥n de obras p√ļblicas, como el Canal Imperial de Arag√≥n y un plan de caminos reales de car√°cter radial, con origen en Madrid y destino a Valencia, Andaluc√≠a, Catalu√Īa y Galicia.

Hizo un ambicioso plan industrial en el que destacan como punteras las industrias de bienes de lujo: Porcelana del Buen Retiro, Cristales de la Granja y traslada la Plater√≠a Mart√≠nez a un edificio en el paseo del Prado, pero no faltaron muchas otras para la producci√≥n de bienes de consumo, en toda la geograf√≠a espa√Īola.

Entre los planteamientos teóricos para el desarrollo de la industria destacó el Discurso sobre el fomento de la industria popular de Campomanes, para mejorar con ella la economía de las zonas rurales y hacer posible su autoabastecimiento. Las Sociedades Económicas de Amigos del País se encargaron de la industria y su teoría en esta época.

Hizo hospitales p√ļblicos, servicios de alumbrado y recogida de basura, uso de adoquines, una buena red de alcantarillado. En Madrid, un ambicioso plan de ensanche, con grandes avenidas, monumentos como la Cibeles, Neptuno, la puerta de Alcal√°, la fuente de la Alcachofa‚Ķ, la construcci√≥n del jard√≠n bot√°nico (trasladando al Paseo del Prado el antiguo de Migas Calientes), el hospital de San Carlos (hoy Museo Reina Sof√≠a), el edificio del Museo del Prado (destinado originalmente a museo de Historia Natural).


La sociedad

La nobleza:

Descendi√≥ en n√ļmero, debido a la desaparici√≥n de los hidalgos en los censos por las medidas restrictivas hacia este grupo por el Rey. Representaba el 4% del total de la poblaci√≥n. Su poder econ√≥mico se acrecent√≥ gracias a los matrimonios entre familias de la alta nobleza, que propiciaron una progresiva acumulaci√≥n de bienes patrimoniales. Mediante un decreto en 1783, el Rey aprob√≥ el trabajo manual y lo reconoci√≥, favoreciendo a los nobles. A partir de ese momento, los nobles pod√≠an trabajar, cosa que antes no pod√≠an hacer, √ļnicamente pod√≠an vivir de sus riquezas. Los t√≠tulos nobiliarios aumentaron con las concesiones hechas por Felipe V y Carlos III. Se crearon la Orden Militar de Carlos III y la de las Reales Maestranzas con estatutos nobiliarios. En contrapartida se pusieron numerosas restricciones a los mayorazgos y a los se√Īor√≠os, aunque nunca llegaron a desaparecer durante el reinado.

El clero:

La Iglesia pose√≠a cuantiosas riquezas. Siendo el clero un 2% de la poblaci√≥n, seg√ļn el Catastro de Ensenada era propietaria de la s√©ptima parte de las tierras de labor de Castilla y de la d√©cima parte del ganado lanar. A los bienes inmuebles se a√Īad√≠an el cobro de los diezmos, a los que se descontaban las tercias reales, y otro ingresos como rentas hipotecarias o alquileres. La di√≥cesis m√°s rica era la de Toledo, con una renta anual de 3.500.000 reales.

El estado llano:

Era el grupo m√°s numeroso. En √©l se encontraban los campesinos que gozaban de cierta estabilidad econ√≥mica. Los jornaleros sufr√≠an situaciones de miseria. De acuerdo con el Catastro de Ensenada, los artesanos representaban el 15% del total de los asalariados y ten√≠an mejores retribuciones que los campesinos. La burgues√≠a comenz√≥ a despuntar t√≠midamente en Espa√Īa. Localizada en la periferia peninsular, se identific√≥ con los prop√≥sitos reformistas y los ideales ilustrados del siglo. Fue especialmente importante en C√°diz, por su vinculaci√≥n al comercio americano, Barcelona y Madrid.

Los gitanos:

Desde el fracaso de la Gran Redada de 1749 los gitanos estaban sujetos a una situación muy problemática, que se pretendió resolver con una serie de iniciativas legislativas desde 1763, finalmente sustanciadas en la Real Pragmática de 19 de septiembre de 1783, con propósitos claramente asimiladores y de carácter utilitarista, tras dicha pragmática, se deja de considerar su origen o naturaleza diferenciada o inferior (raíz infecta); se prohíbe el uso de la denominaciones gitano o castellano nuevo (tenidas por injuriosas); se concede libertad de residencia (excepto en la Corte y Reales Sitios por ahora) y se permiten nuevos modos para ganarse la vida, incluyendo la admisión en gremios, pero se prohíben oficios como poseer tabernas o esquilar caballos, de vital importancia para el pueblo gitano; también se prohíben sus vestiduras tradicionales y su gerigonza (su idioma diferenciador, el caló) y una vez más se establece la obligación de asentarse, abandonando el nomadismo; todo ello bajo graves penas a los desobedientes, que serían considerados vagos y sujetos a las penas correspondientes sin distinción de los demás vasallos (se les aplica el código penal general).

Aquellos casos en los que un individuo se negase a acatar las leyes en cuanto a residencia, lengua, oficios, vestimenta y dem√°s, la primera vez que fuese detenido ser√≠a marcado con un hierro candente en la espalda (en sustituci√≥n de las penas anteriormente previstas: la muerte o cortar las orejas), en caso de ser detenido una segunda vez ser√≠an condenados a la pena capital, dicha ley no se aplicaba a los menores de diecieseis a√Īos, que ser√≠an separados de sus familias y educados por las Juntas o Diputaciones de caridad.


4 Proyección posterior

Cuando el Rey muri√≥ en 1788, termin√≥ la historia del reformismo ilustrado en Espa√Īa, pues el estallido casi inmediato de la Revoluci√≥n francesa al a√Īo siguiente provoc√≥ una reacci√≥n de terror que convirti√≥ el reinado de su hijo y sucesor, Carlos IV, en un periodo mucho m√°s conservador. En seguida, la invasi√≥n francesa arrastrar√≠a al pa√≠s a un ciclo de revoluci√≥n y reacci√≥n que marcar√≠a el siglo siguiente, sin dejar espacio para continuar un reformismo sereno como el que hab√≠a desarrollado Carlos III.

Entre los aspectos m√°s duraderos de su herencia quiz√° haya que destacar el avance hacia la configuraci√≥n de Espa√Īa como naci√≥n, a la que dot√≥ de algunos s√≠mbolos de identidad (como los que en el futuro se convertir√≠an en su himno y su bandera nacionales) e incluso de una capital digna de tal nombre, pues se esforz√≥ por modernizar Madrid (con la construcci√≥n de paseos y trabajos de saneamiento e iluminaci√≥n p√ļblica) y engrandecerla con monumentos (de su √©poca datan la Puerta de Alcal√°, el Museo del Prado ‚ÄĒconcebido como Gabinete de Historia Natural‚ÄĒ, el hospital de San Carlos o la construcci√≥n del nuevo Jard√≠n Bot√°nico, en sustituci√≥n del antiguo de Migas Calientes) y con edificios representativos destinados a albergar los servicios de la creciente administraci√≥n p√ļblica. El impulso a los transportes y comunicaciones interiores (con la organizaci√≥n del Correo como servicio p√ļblico y la construcci√≥n de una red radial de carreteras que cubr√≠an todo el territorio espa√Īol, convergiendo sobre la capital) ha sido, sin duda, otro factor pol√≠tico que ha actuado en el mismo sentido, acrecentando la cohesi√≥n de las diversas regiones espa√Īolas. Estas son s√≥lo algunas de las razones por las cuales Carlos III fue conocido como el ¬ęmejor Alcalde de Madrid¬Ľ.


5 Matrimonio e hijos

Contrajo matrimonio en 1737 con Mar√≠a Amalia de Sajonia (1724‚Äď1760), hija de Federico Augusto II. Tuvieron trece hijos, pero s√≥lo siete llegaron a adultos.

El primer var√≥n Felipe Antonio, infante de Espa√Īa y duque de Calabria (13 de julio de 1747 - 6 de diciembre de 1777), fue excluido de la sucesi√≥n al trono de Espa√Īa y al de N√°poles debido a su condici√≥n de deficiente mental. Carlos IV, el segundo hijo, llegar√≠a a ser rey de Espa√Īa.



« √öltima modificaci√≥n: 18-Jun-2014, 15:22 por Admin »
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