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Fernando VI de Espa√Īa
« en: 18-Jun-2014, 02:49 »



Fernando VI de Espa√Īa


Fernando VI de Borb√≥n (Madrid, Espa√Īa, 23 de septiembre de 1713 ‚Äď Villaviciosa de Od√≥n, Espa√Īa, 10 de agosto de 1759), llamado el Prudente o el Justo, rey de Espa√Īa desde 1746 hasta 1759, cuarto hijo de Felipe V y de su primera esposa Mar√≠a Luisa Gabriela de Saboya. Se cas√≥ en la iglesia de San Juan Bautista de Badajoz con B√°rbara de Braganza en 1729, que fue reina de Espa√Īa hasta su muerte en 1758.


1 Príncipe de Asturias

Cuando Fernando naci√≥ el 23 de septiembre de 1713 ‚ÄĒsiendo bautizado sin gran solemnidad en la iglesia franciscana de San Gil, el 4 de diciembre‚ÄĒ ten√≠a por delante en la sucesi√≥n al trono a dos hermanos mayores Luis y Felipe Pedro, nacidos en 1707 y 1712, respectivamente ‚ÄĒun tercer hermano, mayor que √©l, hab√≠a muerto en 1709 al poco de nacer‚ÄĒ. Pero cuando ten√≠a seis a√Īos falleci√≥ Felipe Pedro, por lo que Fernando qued√≥ el segundo en la sucesi√≥n tras el pr√≠ncipe de Asturias, Luis, seis a√Īos mayor que √©l.

La infancia de Fernando estuvo marcada por el hecho de que su madre, la reina Mar√≠a Luisa Gabriela de Saboya, falleci√≥ a los cinco meses de su nacimiento, y de que su padre contrajo nuevas nupcias siete meses despu√©s de haber enviudado con la princesa del ducado de Parma, Isabel de Farnesio, que le dio seis hijos que prosperaron ‚ÄĒel primero fue el infante Carlos nacido el 20 de enero de 1716‚ÄĒ. As√≠ la nueva reina se preocup√≥ m√°s por la suerte y el futuro de sus propios hijos ‚ÄĒdedicando todos sus esfuerzos en conseguirles en Italia un estado propio sobre el que pudieran reinar, lo que determin√≥ en buena medida la pol√≠tica exterior de la Monarqu√≠a de Felipe V durante las d√©cadas siguientes‚ÄĒ que por la de sus hijastros. Adem√°s, el r√≠gido protocolo de la corte imped√≠a el contacto directo de los pr√≠ncipes con los reyes ‚ÄĒni com√≠an juntos, ni asist√≠an a actos oficiales con sus padres‚ÄĒ, as√≠ que Luis y Fernando se comunicaban con su padre ‚ÄĒy con su madrastra‚ÄĒ a trav√©s de cartas escritas en franc√©s, que era la lengua que utilizaba la familia.

En 1721, tras cumplir los siete a√Īos, el infante Fernando fue dotado de ¬ęcuarto aparte para que en √©l le sirvan y asistan s√≥lo hombres, y para el cuidado de su persona, su asistencia y educaci√≥n [el rey] ha resuelto nombrar al conde de Salazar, con el t√≠tulo de gobernador de la casa de S.A.¬Ľ.

Lo que cambi√≥ definitivamente el destino del infante Fernando fueron los acontecimientos ocurridos en 1724, durante los cuales estuvo cerca de convertirse en rey a los once a√Īos de edad. El 10 de enero de 1724 el rey Felipe V firm√≥ un decreto por el que abdicaba en su hijo Luis, de diecisiete a√Īos, casado con Luisa Isabel de Orleans, dos a√Īos menor que √©l, pero Luis I de Espa√Īa rein√≥ s√≥lo durante ocho meses ya que a mediados de agosto enferm√≥ de viruela y muri√≥ el 31. Al haber abdicado Felipe V, su sucesor tendr√≠a que haber sido Fernando pero la r√°pida actuaci√≥n de la reina Isabel de Farnesio lo impidi√≥. Tuvo que hacer frente a ciertos sectores de la nobleza castellana que apoyaban la opci√≥n del pr√≠ncipe Fernando argumentando que no cab√≠a la marcha atr√°s en la abdicaci√≥n de un rey y le cost√≥ convencer al propio rey para que volviera a reinar, pero el 7 de septiembre de 1724, una semana despu√©s de la muerte Luis I, Felipe V volv√≠a a ostentar la Corona de la Monarqu√≠a de Espa√Īa, y Fernando era proclamado como el nuevo Pr√≠ncipe de Asturias y jurado el 25 de noviembre por las Cortes de Castilla, convocadas con tal fin.

Durante la mayor parte de los veintid√≥s a√Īos en que fue Pr√≠ncipe de Asturias (1724-1746), Fernando y su esposa, la princesa portuguesa B√°rbara de Braganza con quien se hab√≠a casado en enero de 1728, vivieron aislados de la corte y con las visitas restringidas. La orden de 1733 de "esta especie de arresto domiciliario" de los pr√≠ncipes, como la llam√≥ el historiador Pedro Voltes, parti√≥ de la reina Isabel de Farnesio que quer√≠a impedir que mantuvieran contactos con los grupos "casticistas" y "contestatarios" de la nobleza castellana y de la corte que propugnaban una nueva abdicaci√≥n de Felipe, cuya salud mental continuaba deterior√°ndose.

As√≠ el reglamento de la conducta del pr√≠ncipe de Asturias aprobado en el verano de 1733 ‚ÄĒpoco despu√©s de la vuelta a Madrid de la corte despu√©s de deambular por Sevilla y otras poblaciones andaluzas durante los cinco a√Īos anteriores para intentar restablecer la salud mental y f√≠sica del rey‚ÄĒ determinaba que "don Fernando y do√Īa B√°rbara podr√≠an ser visitados cada uno por s√≥lo cuatro personas, cuyo nombre y cargo se indicaba. No podr√≠an recibir a otros embajadores que los de Francia y Portugal. Los pr√≠ncipes no deb√≠an comer en p√ļblico ni salir de paseo ni ir a ning√ļn templo o convento. [...] Se suprimi√≥ tambi√©n la asistencia del pr√≠ncipe al Consejo de Gobierno y todo despacho con √©l, y en especial cualquier trato con [el "primer ministro"] Pati√Īo y los ministros, y, en suma, toda visita suya a sus padres".

Durante los √ļltimos a√Īos de su reinado, la enfermedad mental y el deterioro f√≠sico de Felipe V se fueron acentuando ‚ÄĒ"hasta los pintores de c√°mara como Jean Ranc y Van Loo, hab√≠an tenido que reflejar la decrepitud del rey, hinchado y torpe, con las piernas arqueadas y la mirada perdida"‚ÄĒ, hasta que en la noche del 9 de julio de 1746 muri√≥ de una apoplej√≠a. Apenas transcurrida una semana de la muerte de su padre, el nuevo rey Fernando VI orden√≥ a su madrastra, la reina viuda Isabel de Farnesio, que abandonara el palacio real del Buen Retiro, y se marchara a vivir a una casa de la duquesa de Osuna, acompa√Īada de sus hijos, los infantes Luis y Mar√≠a Victoria. Al a√Īo siguiente fue desterrada de Madrid y su residencia qued√≥ fijada en el palacio de La Granja de San Ildefonso ‚ÄĒcuando la reina viuda protest√≥ por medio de una carta en la que le dec√≠a al rey que ¬ędesear√≠a saber si he faltado en algo para enmendarlo¬Ľ, Fernando VI le respondi√≥ con otra misiva en la que dec√≠a: ¬ęlo que yo determino en mis reinos no admite consulta de nadie antes de ser ejecutado y obedecido¬Ľ‚ÄĒ.


2 Reinado

Cuando lleg√≥ al trono, Espa√Īa se encontraba en la Guerra de Sucesi√≥n Austriaca, que termin√≥ al poco tiempo (Paz de Aquisgr√°n, 1748) sin ning√ļn beneficio para Espa√Īa. Comenz√≥ su reinado eliminando la influencia de la reina viuda Isabel de Farnesio y de su grupo de cortesanos italianos. Establecida la paz, el rey impuls√≥ una pol√≠tica de neutralidad y paz en el exterior para posibilitar un conjunto de reformas internas. Los nuevos protagonistas de estas reformas fueron el Marqu√©s de la Ensenada, franc√≥filo; y Jos√© de Carvajal y Lancaster, partidario de la alianza con Gran Breta√Īa. La pugna entre ambos termin√≥ en 1754 al morir Carvajal y caer Ensenada, pasando Ricardo Wall a ser el nuevo hombre fuerte de la monarqu√≠a.

El 30 de agosto de 1749, Fernando VI autorizó una persecución con el fin de arrestar y extinguir a los gitanos del reino, conocida como la Gran Redada.

Mediante la ordenanza del 2 de julio de 1751 prohibió la masonería.


Los proyectos de Ensenada

Algunos de los m√°s importantes proyectos durante el reinado fueron llevados a cabo por el marqu√©s de la Ensenada, secretario de Hacienda, Marina e Indias. Plante√≥ la participaci√≥n del Estado para la modernizaci√≥n del pa√≠s. Para ello era necesario mantener una posici√≥n de fuerza en el exterior para que Francia y Gran Breta√Īa considerasen a Espa√Īa como aliada, sin que ello supusiese una renuncia de Gibraltar.

Entre los proyectos del marqués de la Ensenada encontramos:

  •     El nuevo modelo de la Hacienda, planteado por Ensenada en 1749. Intent√≥ la sustituci√≥n de impuestos tradicionales por un impuesto √ļnico, el catastro, que gravaba en proporci√≥n a la capacidad econ√≥mica de cada contribuyente. Propuso tambi√©n la reducci√≥n de la subvenci√≥n econ√≥mica por parte del Estado a las Cortes y al ej√©rcito. La oposici√≥n de la nobleza hizo que se abandonase el proyecto.
  •     La creaci√≥n del Giro Real en 1752, un banco para favorecer las transferencias de fondos p√ļblicos y privados fuera de Espa√Īa. As√≠, todas las operaciones de intercambio en el extranjero quedaron en manos de la Real Hacienda, lo que beneficiaba al Estado. Se le puede considerar el antecesor del Banco de San Carlos, que se instituy√≥ durante el reinado de Carlos III.
  •     El impulso del comercio americano, que pretendi√≥ acabar con el monopolio de las Indias y eliminar las injusticias del comercio colonial. As√≠ se apoy√≥ a los nav√≠os de registro frente al sistema de flotas. El nuevo sistema consist√≠a en la sustituci√≥n de las flotas y galeones para que un barco espa√Īol, previa autorizaci√≥n, pudiera comerciar libremente con Am√©rica. Esto increment√≥ los ingresos y disminuy√≥ el fraude. Aun as√≠, este sistema provoc√≥ muchas protestas en los comerciantes del sector privado.
  •     La modernizaci√≥n de la marina. Una poderosa marina era fundamental para una potencia con un imperio en ultramar y aspiraciones a ser respetada por Francia y Gran Breta√Īa. Para ello, el Marqu√©s de la Ensenada increment√≥ el presupuesto y ampli√≥ la capacidad de los astilleros de C√°diz, Ferrol, Cartagena y La Habana, lo que supuso el punto de partida del poder naval espa√Īol en el siglo XVIII.
  •     Las relaciones con la Iglesia, que fueron muy tensas desde los inicios del reinado de Felipe V a causa del reconocimiento del archiduque Carlos como rey de Espa√Īa por el Papa. Se mantuvo una pol√≠tica regalista que persegu√≠a tanto el objetivo fiscal como pol√≠tico y cuyo logro decisivo fue el Concordato de 1753. Por √©ste se obtuvo del papa Benedicto XIV el derecho de Patronato Universal, que supuso importantes beneficios econ√≥micos a la Corona y un gran control sobre el clero.
  •     Florecimiento cultural con la creaci√≥n en 1752 de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
  •     Prisi√≥n general de gitanos, un intento de exterminar a los gitanos mediante su arresto y posterior separaci√≥n de los hombres y de las mujeres, oblig√°ndolos a trabajar a ellos en astilleros y minas y a las mujeres en f√°bricas. Los menores de 14 a√Īos fueron internados en instituciones religiosas.


La política exterior de Carvajal

Durante la Guerra de Sucesi√≥n Austriaca y la de los Siete A√Īos, Espa√Īa reforz√≥ su poder√≠o militar.

El principal conflicto fue el enfrentamiento con Portugal por la colonia de Sacramento, desde la que se facilitaba el contrabando brit√°nico por el R√≠o de la Plata. Jos√© de Carvajal consigui√≥ en 1750 que Portugal renunciase a tal colonia y a su pretensi√≥n de libre navegaci√≥n por el R√≠o de la Plata. A cambio, Espa√Īa cedi√≥ a Portugal dos zonas en la frontera brasile√Īa, una en la Amazonia y la otra en el sur, en la que se encontraban siete de las treinta reducciones guaran√≠es de los jesuitas. Los espa√Īoles tuvieron que expulsar a los misioneros jesuitas, lo que gener√≥ un enfrentamiento con los guaran√≠es que dur√≥ once a√Īos.

El conflicto de las reducciones provoc√≥ una crisis en la Corte espa√Īola. Ensenada, favorable a los jesuitas, y el padre R√°vago, confesor del Rey y miembro de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs, fueron destituidos, acusados de entorpecer los acuerdos con Portugal.


El √ļltimo a√Īo: el ¬ęa√Īo sin rey¬Ľ (agosto 1758 ‚Äď agosto 1759)

La reina Bárbara de Braganza no gozaba de buena salud. "Padecía especialmente una tos continua, que la obligaba a veces a suspender las cultas veladas que se organizaban casi diariamente en palacio". En la primavera de 1758 fue trasladada a Aranjuez pensando que allí se restablecería del asma, haciendo el viaje en etapas para que no se cansara. Aunque al principio pareció mejorar, pronto volvieron los dolores y la fatiga. En julio su salud empeoró. Padecía fiebres altas que aumentaban por la tarde y la madrugada. El 25 de agosto perdió la voz. Su agonía duró dos días, falleciendo en la madrugada del 27 de agosto de 1758. Su cadáver fue llevado al Convento de las Salesas Reales en Madrid, que había sido fundado por ella, y provisionalmente guardado bajo la cripta.

El fallecimiento de la reina produjo un agravamiento en la salud del rey (los reyes estaban profundamente unidos), hasta llegar a un alto grado de locura.

Durante las peri√≥dicas reca√≠das de la salud de la reina, Fernando VI siempre estuvo y sufri√≥ junto a ella, lo que debilit√≥ su estado de salud. Algunos m√©dicos actuales han supuesto que el rey padec√≠a Alzheimer y que la muerte de la reina aceler√≥ el proceso de la enfermedad. Fernando VI no particip√≥ en el cortejo que condujo el cad√°ver de la reina a Madrid, sino que abandon√≥ Aranjuez el mismo d√≠a en que muri√≥ do√Īa B√°rbara para instalarse en el castillo de Villaviciosa de Od√≥n, acompa√Īado por su hermanastro el infante don Luis. Se pens√≥ que ser√≠a un buen lugar porque all√≠ nada le recordar√≠a a la reina y podr√≠a distraerse con su afici√≥n favorita, la caza. Pero a los diez d√≠as aparecieron los primeros s√≠ntomas de la enfermedad. Sent√≠a grandes temores de morir o de ahogarse y fue abandonando los asuntos y la caza. [...] El √ļltimo documento que firm√≥ es de un mes despu√©s de la defunci√≥n de su esposa y el √ļltimo despacho del rey con el ministro Wall fue a principios de octubre de 1758, ¬ęde pie y en conversaci√≥n¬Ľ. [...] El rey dej√≥ de hablar, y fue reduciendo sus comidas hasta el punto de que no se alimentaba. Las man√≠as hicieron su aparici√≥n y poco despu√©s se encerr√≥ en una habitaci√≥n en la que hab√≠a sito escaso para una cama, donde pas√≥ sus √ļltimos meses. Durante ese tiempo se mostr√≥ agresivo ‚ÄĒ¬ętiene unos impulsos muy grandes de morder a todo el mundo¬Ľ, escribi√≥ el infante Luis a su madre Isabel de Farnesio‚ÄĒ y para calmarlo le suministraban opio; intent√≥ suicidarse en varias ocasiones y pidi√≥ veneno a los m√©dicos o armas de fuego a los miembros de la guardia real; jugaba a fingir que estaba muerto o, envuelto en una s√°bana, a que era un fantasma. Cada d√≠a estaba m√°s delgado y p√°lido, lo que se un√≠a a la dejadez en su aseo personal. No dorm√≠a en la cama sino sobre dos sillas y un taburete. Mientras esto suced√≠a en el castillo de Villaviciosa de Od√≥n, por la "villa y corte" de Madrid circulaban versos como √©stos:

...Si este rey no tiene cura,
¬Ņa qu√© esper√°is o qu√© hac√©is?
Muy presto cumplir√° un a√Īo
que sin ver a vuestro rey,
os sujet√°is a una ley
hija de un continuo enga√Īo...


Fernando VI muri√≥ el 10 de agosto de 1759, decimotercer aniversario de su proclamaci√≥n como rey. Su cad√°ver fue trasladado al Convento de las Salesas Reales y al igual que se hab√≠a hecho con los restos de su esposa, los suyos fueron guardados en un sepulcro provisional debajo del coro. Los mausoleos del rey y de la reina fueron construidos durante el reinado de su sucesor Carlos III y terminados en 1765. El de Fernando, dise√Īado por Francesco Sabatini y labrado en m√°rmol por Francisco Guti√©rrez Arribas, fue colocado en el lado derecho del crucero de la iglesia del Convento y el de do√Īa B√°rbara en el coro bajo de las monjas, detr√°s del de su esposo.19

Fue sucedido por su hermanastro, Carlos III, hijo de Felipe V y su segunda esposa Isabel de Farnesio, al no tener descendencia propia.



« √öltima modificaci√≥n: 18-Jun-2014, 15:22 por Admin »
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