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Mensajes - Admin

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Cambio en el protocolo, Felipe VI permite jurar sin Biblia ni crucifijo



  • Los altos cargos tendr√°n la libertad religiosa que decreta la Constituci√≥n


Admin | 10-Jul-2014

Desde la llegada al trono de Felipe VI se est√°n apreciando cambios en las tradiciones protocolarias. Una de ellas es la posibilidad de jurar o prometer cargos sin Biblia ni crucifijo. Hasta ahora, los nuevos miembros de la instituciones que se presentaban ante el Rey deb√≠an escoger entre jura o promesa, pero no pod√≠an evitar la presencia de los s√≠mbolos cristianos. Con esta medida, la Casa de Rey se compromete a ser un reflejo de la Constituci√≥n espa√Īola, permitiendo la libertad religiosa.

Por contra, se mantiene de forma obligada la presencia de un volumen de la Constitución. También se conserva el texto de la locución:

  • ¬ęJuro (o prometo) cumplir fielmente las obligaciones del cargo de (el que corresponda en cada ocasi√≥n) con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constituci√≥n como norma fundamental del Estado¬Ľ.

En el anterior reinado de Don Juan Carlos tambi√©n se produjeron cambios en los s√≠mbolos que presidieron los juramentos o promesas. Sin ir mas lejos Adolfo Su√°rez, el primer presidente del Gobierno de la democracia, tuvo que arrodillarse enfrente de un gran crucifijo de madera en el momento de la jura de su cargo. En cambio Leopoldo Calvo-Sotelo, unos a√Īos mas tarde, juro de pie ante un crucifijo de metal dorado de peque√Īas dimensiones. Destacar que desde 1978 tambi√©n se a√Īadi√≥ un ejemplar de la Carta Magna en la ceremonia.

Este cambio, en la jura de los altos cargos, resulta coherente con los modificaciones en la ceremonia de proclamación de Felipe VI. En dicho acto, el monarca prescindió de la misa posterior, así como de la tradicional presencia de los Evangelios y del crucifijo de plata del Congreso de los Diputados.

El rey, se limito a jurar ante un ejemplar de la Constituci√≥n que sosten√≠a el presidente del congreso Jes√ļs Posada. La corona y el cetro -s√≠mbolos de la monarqu√≠a- tambi√©n estuvieron presentes. Adem√°s, en el discurso pronunciado ante las Cortes, Don Felipe no hizo ni una sola referencia a la religi√≥n, siendo el primer monarca Espa√Īol que celebra una ceremonia laica.










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Intensa agenda de Felipe VI en su primera semana de reinado




Admin | 29-Jun-2014

Don Felipe y Do√Īa Letizia han asistido a diversos actos en sus primeros d√≠as como monarcas. El programa semanal ha sido el siguiente:

Sabado 21

El nuevo monarca se reunió con representantes de las asociaciones y fundaciones de las víctimas del terrorismo en el Palacio Zurbano de Madrid.

Lunes 23

Don Felipe recibi√≥ en audiencia en La Zarzuela, a los representantes de las altas instituciones del Estado. De uno en uno, fueron pasando por su despacho: el presidente del Congreso, Jes√ļs Posada; del Senado, P√≠o Garc√≠a Escudero; del Tribunal Constitucional, Francisco P√©rez de los Cobos, y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes.

El mismo día Dona Letizia inauguró la exposición El Greco y la pintura moderna en el Museo del Prado.

Martes 24

El matrimonio real dispuso una gran recepci√≥n en el Palacio de El Pardo a unas 350 entidades relacionadas con la solidaridad. Entre estas ONG asistieron Caritas, Cruz Roja... Destacar como novedad la presencia de FELGTB (Federaci√≥n Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales). Felipe VI es el primer monarca espa√Īol que se re√ļne con este colectivo.

Miercoles 25

Este día hubo una salutación de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil a Felipe VI en el Palacio Real.

Jueves 26

Don Felipe y Do√Īa Letizia viajaron a Girona en motivo de la entrega los Premios Impulsa de la Fundaci√≥n Pr√≠ncipe de Girona.

El evento fue aprovechado para celebrar un encuentro con Artur Mas, President de la Generalitat catalana.

Viernes 27

El rey se reunió en la Zarzuela con los presidentes de las diferentes Reales Academias.

Agenda del mes de julio

Para el próximo lunes día 30, los reyes harán su primer viaje oficial internacional. El destino ,Ciudad del Vaticano, donde serán recibidos en audiencia por el Papa Francisco I.

El segundo viaje será a Portugal el próximo 7 de julio y siete días después, el 14, viajarán a Marruecos.

Se espera que a lo largo del mes de julio se concrete una visita a Francia, en donde mantendrán una entrevista con el presidente galo, François Hollande.

También se espera que los Monarcas asistan el 4 de agosto a los actos conmemorativos del centenario de la Primera Guerra Mundial que se organizan en la ciudad belga de Lieja.










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Borbones que abdicaron antes que Juan Carlos I



  • La mitad de los Borbones anteriores a Juan Carlos I renunciaron tambi√©n a la corona


Admin | 26-Jun-2014

La saga espa√Īola de Borbones ostenta el r√©cord de abdicaciones. Lo que en otras monarqu√≠as pasa de forma excepcional, en Espa√Īa es de lo m√°s com√ļn, Tal como se observa si se repasa la historia desde Felipe V:


Felipe V

Felipe V, el primer Borb√≥n en reinar en Espa√Īa, abdico en 1724 de forma sorpresiva a favor de su hijo Luis. El motivo de dicha decisi√≥n nunca se aclaro debido a la prematura muerte de Luis I de Espa√Īa por viruela. Se barajan ciertas hip√≥tesis, la depresi√≥n del rey Felipe, la muerte de Luis XV de Francia... Un ambicioso Felipe V quer√≠a reclamar el trono de Francia, dejando el trono de Espa√Īa a su hijo.

Fuese lo que fuese, los planes se truncaron en menos de un a√Īo tras la defunci√≥n de Luis I.

El segundo hijo de Felipe V, Fernando, debería haber sido el rey. Pero Felipe V forzó el retorno de su reinado contradiciendo la mayoría de la opiniones de la nobleza y la iglesia.

Entre las dos etapas de reinado, Felipe V ostenta el r√©cord del Borb√≥n espa√Īol con m√°s a√Īos en el trono. 45 a√Īos para ser exactos.


Carlos IV y su hijo Fernando VII

Carlos IV destaca por ser el monarca que abdicó dos veces. En una ocasión a favor de su hijo Fernando, en otra a favor de Napoleón.

Este "apocado" rey llego al trono justo un a√Īo antes de la revoluci√≥n francesa. Sobrepasado siempre por los acontecimientos, tuvo que enfrentarse a la decadencia de las monarqu√≠as absolutistas europeas y a la ambici√≥n de Napole√≥n Bonaparte.

Unos de los errores de Carlos IV fue el de ponerse a favor de Napole√≥n en la guerra de Franceses y Brit√°nicos. Dicha alianza llevo a Espa√Īa a una crisis pol√≠tica, econ√≥mica y social. El primog√©nito de Carlos VI, Fernando, se enemisto contra su padre y conspir√≥ contra √©l.

En 1808 en el Motín de Aranjuez, Fernando consigue el apoyo popular y fuerza a su padre a abdicar a su favor. Ante la presión Carlos IV da la monarquía a Fernando VII.

Pero poco tiempo despu√©s Napole√≥n "presiona" a Fernando para que devuelva la corona a su padre Carlos. Fernando acepta sin saber que secretamente Carlos cedi√≥ previamente todo los derechos sobre la monarqu√≠a en favor de Napole√≥n Bonaparte. Mas tarde, el emperador Franc√©s coloca a su hermano Jos√© I como rey de Espa√Īa.

Carlos IV fue prisionero de Napole√≥n en Marsella hasta 1814. Por su parte Fernando VII acabar√≠a siendo rey de Espa√Īa en 1813 tras la expulsi√≥n de Jos√© I de Bonaparte. Fernando VII mantuvo a su padre desterrado por temor a que le disputara el poder.


Isabel II

La Reina de los tristes destinos, como tambi√©n ha sido llamada, tuvo que hacer frente a la Revoluci√≥n de 1868 conocida como "La Gloriosa"; Levantamiento militar con apoyo de la burgues√≠a adinerada que intenta que intento establecer una monarqu√≠a parlamentaria en Espa√Īa.

En consecuencia, Isabel II abdic√≥ el trono en 1870 dos a√Īos despu√©s de haber sido desterrada a Francia. Su hijo Alfonso XII fue el beneficiado.


Alfonso XIII

Finalizamos el repaso de las abdicaciones con Alfonso XIII. Dicho monarca renuncio a sus derechos tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 que fueron ampliamente favorables a los candidatos republicanos.

[...]Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil.

Manifiesto de Alfonso XIII, 13 de abril de 1931


El 14 de abril de ese mismo a√Īo se proclam√≥ la Segunda Rep√ļblica espa√Īola. Unos meses mas tarde, las Cortes Constituyentes lo acusaron de alta traici√≥n y fue "degradado de todas sus dignidades, derechos y t√≠tulos", que qued√≥ impedido de "ostentar ni dentro ni fuera de Espa√Īa".

Tras la Guerra Civil espa√Īola, Alfonso XIII sigui√≥ reclamando su derecho al trono. En 1941 abdic√≥ en favor de su hijo Juan, el padre de Juan Carlos I.







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Presentaciones / Presentación Admin
« en: 19-Jun-2014, 20:39  »
Saludos a todos los nuevos miembros.


Como admin de este sitio agradecería sinceramente unas lineas para que el resto de miembros os den la bienvenida.Que cunda el ejemplo:

Mi nombre es Xavi, y debo decir que estas √ļltimas semanas he visto la necesidad de crear este lugar. Espero que sea del gusto de todos.

Quiero especialmente agradecer la ayuda recibida de Grome, Garris y dem√°s miembros de Logiabah, al Sr. Zambrano y a la "paciencia" de mi querida Ana. Sin ellos este sitio no se hubiese terminado a tiempo.


Nada mas, un abrazo a todos.

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Presentaciones / REGLAS DEL FORO
« en: 18-Jun-2014, 23:19  »
Este foro tiene un reglas que se han de respetar. No esta de mas recordarlas...

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Juan Carlos I de Borb√≥n / Juan Carlos I de Espa√Īa
« en: 18-Jun-2014, 16:14  »



Juan Carlos I de Espa√Īa



Juan Carlos I de Borb√≥n y Borb√≥n-Dos Sicilias (Roma, Italia, 5 de enero de 1938) es el actual rey de Espa√Īa.

Fue proclamado el 22 de noviembre de 1975, tras la muerte de Francisco Franco, de acuerdo con la Ley de Sucesi√≥n en la Jefatura del Estado de 1947. La Constituci√≥n espa√Īola, ratificada por refer√©ndum popular el 6 de diciembre de 1978 y promulgada el 27 de diciembre del mismo a√Īo, lo reconoce expresamente como rey de Espa√Īa y leg√≠timo heredero de la dinast√≠a hist√≥rica de Borb√≥n, otorg√°ndole la jefatura del Estado. La Carta Magna confiere a su dignidad el rango de s√≠mbolo de la unidad nacional. Anteriormente a su proclamaci√≥n, hab√≠a desempe√Īado funciones interinas en la jefatura del Estado durante la enfermedad de Franco.

A lo largo de su reinado, el rey ha gozado de un elevado apoyo popular tanto en Espa√Īa como en Iberoam√©rica. Sin embargo, en 2012 esta tendencia cambi√≥ de forma dr√°stica y el apoyo se redujo hasta el punto de que, en abril de 2013, un 53 % de la poblaci√≥n desaprobaba la forma en que desempe√Īaba sus funciones, aunque manteniendo una valoraci√≥n positiva superior con respecto a las diferentes partes del organigrama pol√≠tico espa√Īol.

El papel del rey durante la Transici√≥n espa√Īola y su intervenci√≥n para frenar el intento de golpe de Estado de 1981, su apoyo a la unidad europea y su contribuci√≥n a la hora de estrechar relaciones diplom√°ticas, han sido objeto de diversos homenajes, reconocimientos, premios y galardones internacionales como el Premio Carlomagno (1982), el Premio F√©lix Houphou√ęt-Boigny para la B√ļsqueda de la Paz de la Unesco (1995), la ¬ęMedalla de la Democracia¬Ľ de la Universidad Yeshiva (1997), el Premio ¬ęEstadista Mundial¬Ľ de la Fundaci√≥n Appeal of Conscience (1997) o el Premio Estatal de la Federaci√≥n Rusa (2011), entre otros. Sobre su papel durante los primeros a√Īos de su reinado, la revista Time publicar√≠a que el rey Juan Carlos surgi√≥ ¬ęcomo uno de los h√©roes m√°s improbables e inspiradores de la libertad del siglo XX, desafiando un intento de golpe militar que buscaba subvertir a la joven democracia posfranquista de Espa√Īa¬Ľ.

El 2 de junio de 2014, anunci√≥ su abdicaci√≥n a la corona de Espa√Īa. El 19 de junio le sucedi√≥ su hijo, Felipe de Borb√≥n y Grecia, tras la aprobaci√≥n de una ley org√°nica como establece el art√≠culo 57.5 del texto constitucional.


1 Biografía

Primeros a√Īos

Bautizado como Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, Juan Carlos I es nieto por vía paterna de Alfonso XIII, hijo del matrimonio habido entre Juan de Borbón y Battenberg, conde de Barcelona, y de María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias y Orleans, princesa de las Dos Sicilias.

Juanito, como lo llaman sus m√°s cercanos para diferenciarlo de su padre, Juan de Borb√≥n, naci√≥, como se desprende de un comunicado de la Casa Real Espa√Īola, en un apartamento del edificio situado en el n√ļmero 122 del viale dei Parioli de Roma (Italia), ciudad donde viv√≠an sus padres, durante el exilio de la Familia Real, ausente de Espa√Īa desde la proclamaci√≥n de la Segunda Rep√ļblica en 1931. Fue bautizado el 26 de enero de 1938 en la capilla de la Orden de Malta de Roma por el cardenal secretario de Estado de la Santa Sede, monse√Īor Eugenio Pacelli, futuro papa P√≠o XII. Su abuela paterna, la reina Victoria Eugenia, fue la madrina, y su abuelo materno, Carlos Tancredo de Borb√≥n-Dos Sicilias, pr√≠ncipe de las Dos Sicilias e infante de Espa√Īa, el padrino. En 1942 se traslad√≥ junto con el resto de su familia a Lausana, en Suiza.

En una entrevista celebrada el 25 de agosto de 1948 entre Franco y el conde de Barcelona en el golfo de Vizcaya, se acord√≥ que el pr√≠ncipe se trasladar√≠a a Espa√Īa para cursar all√≠ sus estudios. El 8 de noviembre de 1948, a los diez a√Īos de edad, Juan Carlos pis√≥ por primera vez suelo espa√Īol. All√≠ estudiar√≠a hasta durante ese a√Īo acad√©mico. Tras el verano de 1949, sin embargo, el deterioro de las relaciones entre Franco y don Juan llevar√≠an a este √ļltimo a decidir que su hijo no volviera por el momento a Espa√Īa.

Tras un a√Īo en Estoril, Juan de Borb√≥n accedi√≥ a que Juan Carlos regresara a Espa√Īa en el oto√Īo de 1950 para continuar sus estudios, en esta ocasi√≥n acompa√Īado de su hermano menor Alfonso. Para el verano de 1954, Juan Carlos hab√≠a terminado el bachillerato. Posteriormente realiz√≥ su instrucci√≥n militar en la Academia General Militar de Zaragoza (1955-1957), en la Escuela Naval Militar de Mar√≠n en Pontevedra (1957-1958) y finalmente en la Academia General del Aire de San Javier en Murcia (1958-1959).

Durante las vacaciones de Semana Santa de 1956, el 29 de marzo, Jueves Santo, en la residencia familiar de Estoril, llamada todav√≠a hoy Villa Giralda, a Juan Carlos, que ya ten√≠a 18 a√Īos cumplidos, se le dispar√≥ accidentalmente un rev√≥lver mientras jugaba en el desv√°n de la casa con su hermano menor, Alfonso, lo que causar√≠a la muerte de Alfonso. El hermano mayor del conde de Barcelona y t√≠o de Juan Carlos, Jaime de Borb√≥n, solicitar√≠a meses despu√©s una investigaci√≥n judicial del suceso; petici√≥n calificada por el historiador Paul Preston como de inaudita ¬ęinsensibilidad y pura malevolencia¬Ľ y que seguramente fue motivada por procurarse beneficios pol√≠ticos a su propia causa.

El 13 de septiembre de 1961 se anunci√≥ oficialmente el compromiso de Juan Carlos con la princesa Sof√≠a de Grecia. Ocho meses despu√©s, el 14 de mayo de 1962, la pareja contra√≠a matrimonio en Atenas por los ritos ortodoxo y cat√≥lico. Con anterioridad a su celebraci√≥n, Franco hab√≠a manifestado su inter√©s en que Juan Carlos y Sof√≠a vivieran en Espa√Īa, de modo que, a principios de 1963, y a pesar de la oposici√≥n inicial de Juan de Borb√≥n, el matrimonio se trasladaba a Madrid para fijar su residencia en el Palacio de La Zarzuela.

El 5 de marzo de 1966, se celebr√≥ una reuni√≥n del Consejo Privado del Conde de Barcelona en Estoril para conmemorar el veinticinco aniversario de la muerte de Alfonso XIII, a la que hab√≠a sido invitado Juan Carlos. La reuni√≥n deb√≠a ser un acto de reafirmaci√≥n de los derechos din√°sticos de Juan de Borb√≥n. Pese a que dos meses antes, Juan Carlos hab√≠a declarado que ¬ęjam√°s¬Ľ aceptar√≠a la Corona mientras viviera su padre, decidi√≥ no asistir a la reuni√≥n a instancias de su esposa, Sof√≠a de Grecia, utilizando como pretexto una indisposici√≥n. Juan de Borb√≥n consider√≥ aquel hecho como una ruptura de la unidad din√°stica por parte de Juan Carlos.


Pr√≠ncipe de Espa√Īa (1969-1975)

En virtud de la Ley de Sucesi√≥n en la Jefatura del Estado de 1947, Franco nombr√≥ Juan Carlos como sucesor a t√≠tulo de rey, nombramiento ratificado por las Cortes Espa√Īolas el 22 de julio de 1969, ante las que el joven pr√≠ncipe prestar√≠a juramento el mismo d√≠a de guardar y hacer guardar las Leyes Fundamentales del Reino y los principios del Movimiento Nacional, es decir, el ideario franquista. No obstante, se bas√≥ en las facultades que dichas leyes le otorgaban para impulsar el cambio de r√©gimen y facilitar el advenimiento de la democracia.

Siguiendo las reglas din√°sticas, la sucesi√≥n hubiera debido recaer en su padre, Juan de Borb√≥n y Battenberg, tercer hijo y heredero del rey Alfonso XIII. Sin embargo, las no muy cordiales relaciones entre Juan y Franco determinaron el salto en la l√≠nea de sucesi√≥n y el nombramiento de Juan Carlos como Pr√≠ncipe de Espa√Īa, t√≠tulo de nuevo cu√Īo con el que Franco pretend√≠a salvar distancias con respecto a la monarqu√≠a liberal. Dicho salto fue aceptado por el pr√≠ncipe Juan Carlos, creando un conflicto interno en la Casa Real de Borb√≥n. El Conde de Barcelona no renunciar√≠a oficialmente a sus derechos sucesorios hasta 1977.

Juan Carlos I asumi√≥ interinamente la jefatura del Estado entre el 19 de julio al 2 de septiembre de 1974, y despu√©s desde el 30 de octubre al 20 de noviembre de 1975 por enfermedades de Franco. El 9 de julio de 1974, Franco era ingresado por una flebitis en la pierna derecha. Antes de partir hacia el hospital, llam√≥ al presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, y al presidente de las Cortes Espa√Īolas, Alejandro Rodr√≠guez de Valc√°rcel, para que prepararan el traspaso interino de poderes al pr√≠ncipe. Con todo, dos d√≠as m√°s tarde, Juan Carlos, que no quer√≠a un traspaso interino por parte de Franco, intent√≥ persuadir a Arias para que hiciera ver al dictador que deb√≠a traspasarle el poder de manera definitiva. Ante la negativa del presidente del Gobierno, el pr√≠ncipe pidi√≥ a Franco que no firmara el decreto de traspaso. El 19 de julio, el estado del dictador se agrav√≥, por lo que Arias acudi√≥ al hospital para que aprobara el traspaso. El yerno de Franco, Crist√≥bal Mart√≠nez-Bordi√ļ, intent√≥ impedir que Arias entrara en la habitaci√≥n del jefe del Estado. Finalmente consigui√≥ acceder, tras lo cual convenci√≥ al dictador para que cediera el poder de manera interina, lo que provoc√≥ la furia del marqu√©s de Villaverde y de la esposa del dictador, Carmen Polo. Juan Carlos asum√≠a por primera vez la jefatura del Estado de manera interina.

Tras un nuevo empeoramiento de la salud de Franco, el 23 de octubre de 1975, Valcárcel y Arias Navarro acudieron a La Zarzuela para proponer al Príncipe que asumiera de nuevo interinamente la jefatura del Estado. Juan Carlos se negó si la sustitución no era definitiva. El 30 de octubre, Franco padeció una peritonitis. Informado de la gravedad de su estado por el equipo médico que lo atendía, el dictador ordenó su sustitución por parte del príncipe Juan Carlos, lo que este aceptó, una vez tuvo la certeza de que la enfermedad del dictador era terminal.


Reinado (1975-2014)

Al anunciarse la muerte de Franco (20 de noviembre de 1975), jur√≥ acatar los Principios del Movimiento Nacional, destinados a perpetuar el franquismo. Fue proclamado rey de Espa√Īa por las Cortes Espa√Īolas como Juan Carlos I de Espa√Īa el 22 de noviembre de 1975 y exaltado al trono el 27 de noviembre con una ceremonia de unci√≥n llamada: ¬ęMisa de Esp√≠ritu Santo¬Ľ (el equivalente a una coronaci√≥n) celebrada en la hist√≥rica Iglesia de San Jer√≥nimo el Real de Madrid. Pese a haber jurado fidelidad a las leyes del Movimiento, con su actitud, promovi√≥ y alent√≥ la Ley para la Reforma Pol√≠tica, que fue votada por el Congreso de los Diputados el 18 de noviembre de 1976 y aprobada en referendum con un abrumador apoyo del 94%, lo que inici√≥ la Transici√≥n Espa√Īola hacia la democracia.

El 14 de mayo de 1977, su padre, el Conde de Barcelona, renunci√≥ a sus derechos din√°sticos hist√≥ricos y a la jefatura de la Casa Real en la persona de Juan Carlos, una vez que hubo constatado la imposibilidad de acceder personalmente al trono. Con esta renuncia se reanudaba la dinast√≠a hist√≥rica; y de esta forma, tras la proclamaci√≥n de Juan Carlos I como rey de Espa√Īa y con la renuncia de Juan de Borb√≥n a sus derechos, Felipe se convirti√≥ en Heredero de la Corona y asumi√≥ el t√≠tulo de Pr√≠ncipe de Asturias el 1 de noviembre de 1977. Don Juan efectu√≥ su renuncia en un acto caluroso y afectivo, en donde estuvo presente, entre muchos, Landelino Lavilla en calidad de Notario Mayor del Reino; tr√°s la ceremonia Don Juan declar√≥ que renunciaba ¬ęcon mucho amor a Espa√Īa y cari√Īo por mi hijo¬Ľ.

Durante su reinado se aprob√≥ la Constituci√≥n espa√Īola, que define las funciones del rey, suprimiendo toda participaci√≥n pol√≠tica de la Corona y convirtiendo Espa√Īa en una Monarqu√≠a Parlamentaria de corte europeo occidental; asimismo, el art√≠culo 57 de la Constituci√≥n le reconoce como el heredero leg√≠timo de la ¬ędinast√≠a hist√≥rica¬Ľ. La Constituci√≥n fue ratificada en un refer√©ndum (6 de diciembre) y el rey la sancion√≥ el 27 de diciembre.

Uno de los momentos m√°s graves a los que tuvo que hacer frente el rey Juan Carlos I fue el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, el conocido como ¬ę23-F¬Ľ. Ese d√≠a, durante la segunda votaci√≥n de la investidura del candidato a la Presidencia del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo, se produjo la toma del Congreso de los Diputados por parte de fuerzas de la Guardia Civil al mando del teniente coronel Antonio Tejero. Simult√°neamente en la Capitan√≠a General de la III Regi√≥n Militar (Valencia) el teniente general Jaime Milans del Bosch ocup√≥ las calles de la ciudad con tanques y hubo diversos conatos en otros puntos, tales como la toma de los estudios de Televisi√≥n Espa√Īola en Prado del Rey (Madrid).

La intervención televisiva de Juan Carlos I desautorizando el golpe acabó con la insurrección, que pensaba contar con el apoyo de la Corona, y contribuyó a aumentar su carisma entre sectores políticos que hasta entonces no eran muy afines a la forma de gobierno monárquica. Después de este conflicto la monarquía quedó definitivamente consolidada.

El 9 de febrero de 2012, el semanario alem√°n Der Spiegel public√≥ un cable diplom√°tico desclasificado por Alemania seg√ļn el cual el Rey habr√≠a mostrado simpat√≠a por los golpistas durante un encuentro con el entonces embajador de Alemania en Espa√Īa, Lothar Lahn.25 En respuesta, Rafael Spottorno, jefe de la Casa del Rey, desminti√≥ esta atribuida simpat√≠a y afirm√≥: ¬ęni su Majestad ni la Casa Real acostumbran a valorar escritos u opiniones de terceros, que es una responsabilidad exclusiva de sus autores y que, en este caso, no se compadecen con la realidad de unos hechos, cuyo desarrollo y corolario final son de p√ļblico conocimiento¬Ľ.

En 1992, ante las especulaciones acerca de que Juan Carlos manten√≠a una relaci√≥n sentimental con la catalana Marta Gay√°, tanto el jefe de la Casa del Rey, Sabino Fern√°ndez Campo, como el presidente del Gobierno, Felipe Gonz√°lez, manifestaron su preocupaci√≥n sobre que se pudiera haber orquestado una campa√Īa contra el Rey.

La publicaci√≥n en 1993 por el arist√≥crata Jos√© Luis de Vilallonga de ¬ęEl Rey¬Ľ, √ļltima biograf√≠a autorizada hasta el momento por el rey Juan Carlos, suscit√≥ controversia, por cuanto la edici√≥n espa√Īola omit√≠a comentarios de Juan Carlos I acerca del 23-F que s√≠ aparec√≠an en otras ediciones europeas del libro, del mismo modo que pon√≠a en boca de Vilallonga comentarios que en otras ediciones se atribu√≠an al propio Juan Carlos. Vilallonga hab√≠a declarado meses antes en una entrevista que el Rey le hab√≠a pedido que, respecto del 23-F, en el libro, ¬ędijese yo [por Vilallonga] casi todas las cosas¬Ľ.

El 12 de diciembre de 2011, tras las informaciones aparecidas en los medios de comunicaci√≥n acerca de la probable imputaci√≥n por malversaci√≥n, fraude, prevaricaci√≥n, falsedad y blanqueo de capitales del yerno del Rey, I√Īaki Urdangarin, duque consorte de Palma de Mallorca, La Zarzuela anunci√≥ que lo apartaba de todos los actos institucionales, por entender que su conducta no hab√≠a sido ¬ęejemplar¬Ľ. Adem√°s, durante su tradicional mensaje de Nochebuena, el Rey insisti√≥ en la necesidad de un comportamiento ejemplar por parte de todas las personas con responsabilidades p√ļblicas, tras lo que afirm√≥ que ¬ęla justicia es igual para todos¬Ľ, lo que se interpret√≥ como una alusi√≥n a la probable imputaci√≥n de su yerno. Con todo, tras su discurso en la solemne apertura de la X Legislatura, el 27 de diciembre, el rey Juan Carlos lament√≥ que se hubiera personalizado su mensaje de Navidad. Dos d√≠as m√°s tarde, el juez instructor Jos√© Castro imputaba a I√Īaki Urdangarin.

Durante su declaraci√≥n ante el juez instructor en Palma, los d√≠as 25, 26 y 27 de febrero de 2012, Urdangarin manifest√≥ que el Rey le hab√≠a pedido que abandonara sus negocios en marzo de 2006. Sin embargo, el 16 de abril de 2012, se hicieron p√ļblicos tres correos electr√≥nicos escritos por Urdangarin y aportados al juez instructor por su exsocio, Diego Torres, que implicar√≠an al Rey en negocios a favor de su yerno con posterioridad a esa fecha.

El 14 de abril de 2012, Juan Carlos I sufri√≥ una fractura de cadera durante una cacer√≠a de elefantes a la que hab√≠a sido invitado en Botsuana, lo que levant√≥ cr√≠ticas desde distintos √°mbitos debido a que ocurri√≥ en la peor semana de la crisis econ√≥mica espa√Īola de 2008-2012 y tras un discurso en el que el Rey hab√≠a pedido "rigor" y "sacrificios" a los espa√Īoles. Mientras que Partido Popular y Partido Socialista no quisieron valorar p√ļblicamente el percance, Izquierda Plural, Uni√≥n Progreso y Democracia y Esquerra Republicana de Catalunya anunciaron que preguntar√≠an al Gobierno por este asunto en el Congreso de los Diputados. El lendakari, Patxi L√≥pez, afirm√≥ que ¬ęno estar√≠a mal¬Ľ una disculpa p√ļblica por parte del monarca.

El 18 de abril, al salir del hospital donde fue intervenido, el Rey se disculp√≥ p√ļblicamente por esos hechos, situaci√≥n sin precedentes desde que comenzara su reinado, calificada como un episodio absolutamente nuevo en toda la historia de la realeza.

            "Lo siento mucho. Me he equivocado y no volver√° a ocurrir".
‚ÄĒPalabras del rey Juan Carlos tras recibir el alta hospitalaria el 18 de abril de 2012   


Abdicación

El 2 de Junio de 2014 Juan Carlos I manifest√≥ su disposici√≥n a renunciar en su hijo Felipe de Borb√≥n y Grecia, que asumir√° el cargo con el nombre de Felipe VI. La abdicaci√≥n se produce de acuerdo con la f√≥rmula recogida en la Carta Magna, concretamente en el t√≠tulo segundo de la misma (De la Corona espa√Īola) en favor de su hijo. Tal como estipula la constituci√≥n es necesaria una ley org√°nica para aplicar dicha sucesi√≥n, que ya ha sido aprobada por las Cortes Generales. En el Congreso de los Diputados dicha ley fue ampliamente respaldada: de 350 esca√Īos, que posee la c√°mara, cont√≥ con 299 votos a favor, 23 abstenciones y 19 votos negativos. En el Senado cont√≥ con una amplio respaldo: 233 votos a favor, 5 en contra y 20 abstenciones de los 266 posibles.

El mismo d√≠a de hacerse p√ļblico el anuncio, los principales partidos republicanos, como IU, BNG y ERC, as√≠ como movimientos sociales antimon√°rquicos y radicalistas, como la Coordinadora 25-S y el Movimiento 15-M, convocaron manifestaciones en las principales capitales del Estado y en otros municipios, difundidas a trav√©s de las redes sociales, para reivindicar la Rep√ļblica y la celebraci√≥n de un refer√©ndum sobre la forma de Estado, a las que asistieron decenas de miles de personas. En dichas manifestaciones se pudieron observar numerosas banderas tricolores republicanas. En Catalu√Īa, las manifestaci√≥nes fueron principalmente convocadas por ERC, mediante un llamamiento para apoyar una Rep√ļblica catalana independiente; en dichas manifestaciones, sum√°ndose a la tricolor, se observaron banderas catalanas independentistas y pancartas a favor de la secesi√≥n de Catalu√Īa. Similar situaci√≥n se produjo en Galicia, cuyas manifestaciones fueron apoyadas, entre otros mentados, por el BNG y N√≥s-Unidade Popular, ambos a favor de la autodeterminaci√≥n de Galicia; observ√°ndose banderas gallegas independentistas y consignas a favor de una Rep√ļblica gallega independiente. El s√°bado 7 de junio, se impulsaron nuevamente, entre otros, por plataformas y partidos ya mencionados, manifestaciones en m√°s de ciudades espa√Īolas, reiterando la demanda anterior. La presencia en esta convocatoria fue bastante menor que la que precedi√≥ el d√≠a 2. La participaci√≥n, en ambas manifestaciones, fue muy inferior al de otras convocatorias a favor de la rep√ļblica desde la restauraci√≥n de la monarqu√≠a.

El 18 de junio se puso fin a un reinado 39 a√Īos de duraci√≥n. El acto protocolario de abdicaci√≥n fue en el Sal√≥n de Columnas del Palacio Real el Rey acompa√Īado de la mayor parte de la familia real as√≠ como de los m√°ximos responsables pol√≠ticos y econ√≥micos de pa√≠s.


2 Apoyo popular

Seg√ļn sondeos de opini√≥n, el rey ha gozado durante la mayor parte de su reinado de un nivel de popularidad muy elevado en Espa√Īa y en Iberoam√©rica, donde lleg√≥ a ser considerado el l√≠der m√°s popular en 2008. Su figura, considerada una garant√≠a de orden y estabilidad, siempre goz√≥ de un elevado apoyo popular, incluso durante los primeros a√Īos de la crisis econ√≥mica iniciada en 2008, mientras se produc√≠a un profundo desencanto ciudadano hacia el resto de instituciones del Estado.

Sin embargo, esta tendencia sufri√≥ el primer cambio dr√°stico en abril de 2012, tras una cacer√≠a llevada a cabo en Botsuana durante los peores momentos de la crisis econ√≥mica. En aquel momento, el apoyo de la poblaci√≥n, que se encontraba en el 74%, cay√≥ hasta el 52%. A pesar de que el porcentaje de aprobaci√≥n creci√≥ lentamente y se situ√≥ en diciembre del mismo a√Īo en el 58%, en 2013 este porcentaje se desplom√≥. En abril, por primera vez, y pese a seguir siendo la figura del sistema pol√≠tico espa√Īol con mejor valoraci√≥n ‚ÄĒpor encima de los Ayuntamientos, el Parlamento, el Gobierno, los partidos pol√≠ticos y los representantes pol√≠ticos‚ÄĒ, la mayor√≠a de la poblaci√≥n (un 53%) desaprobaba la forma en que el rey desempe√Īaba sus funciones.


Críticas

Algunas ONG y movimientos sociales sostuvieron que, en sus visitas a Marruecos, el rey actuaba como intermediario del Gobierno espa√Īol en la venta de armas a este pa√≠s. Armas que habr√≠an sido utilizadas para reprimir al pueblo saharaui. [fuente cuestionable]

Otras cr√≠ticas se refirieron a la irresponsabilidad penal del monarca, consagrada en la Constituci√≥n Espa√Īola, que lo hac√≠an inimputable por cualquier delito que pudiera cometer. Adem√°s, diversos autores han se√Īalado el tab√ļ existente en los medios de comunicaci√≥n espa√Īoles en torno a la figura del Rey. Tambi√©n ha sido criticado en algunos sectores su papel en el 23-F, el fallido golpe de Estado que tuvo lugar en 1981. Del mismo modo, algunos autores consideraron inadecuado el ¬ŅPor qu√© no te callas? que el rey espet√≥ al presidente venezolano Hugo Ch√°vez en la XVII Cumbre Iberoamericana.


3 Vida privada y familiar

Descendencia

El 14 de mayo de 1962 se casó en Atenas con la princesa Sofía de Grecia y Dinamarca, con la que ha tenido tres hijos:

  • La infanta Elena, duquesa de Lugo (1963), casada con Jaime de Marichalar en 1995, del que se divorci√≥ en 2010.
        - Felipe Juan Froil√°n de Todos los Santos de Marichalar y Borb√≥n (1998)
        - Victoria Federica de Todos los Santos de Marichalar y Borb√≥n (2000)
  • La infanta Cristina, duquesa de Palma de Mallorca (1965), casada con I√Īaki Urdangarin en 1997.
        - Juan Valent√≠n Urdangarin y de Borb√≥n (1999)
        - Pablo Nicol√°s Urdangarin y de Borb√≥n (2000)
        - Miguel Urdangarin y de Borb√≥n (2002)
        - Irene Urdangarin y de Borb√≥n (2005)
  • El pr√≠ncipe de Asturias, Felipe (1968), casado con Letizia Ortiz en (2004)
        - Leonor de Borb√≥n Ortiz (2005)
        - Sof√≠a de Borb√≥n Ortiz (2007)

Vida privada

A ra√≠z de la pol√©mica surgida por la cacer√≠a del rey en Botsuana en abril de 2012, se apunt√≥, desde determinados √°mbitos period√≠sticos, que los reyes har√≠an vidas separadas, extremo que no ha sido confirmado por la Casa del Rey. La prensa espa√Īola, peri√≥dicos extranjeros como Bild, La Stampa y Middle East Times International as√≠ como la periodista Pilar Eyre en su libro La soledad de la reina y el ex director del peri√≥dico ABC, Jos√© Antonio Zarzalejos, se√Īalaron tambi√©n una posible relaci√≥n sentimental de varios a√Īos del rey con Corinna zu Sayn-Wittgenstein, hechos que fueron negados por esta √ļltima.

La residencia oficial de la Familia Real es el Palacio Real de Madrid, pero se reserva para las ceremonias oficiales. Los reyes residen en el Palacio de La Zarzuela y la familia del príncipe Felipe reside también dentro del recinto de la Zarzuela, en una construcción reciente llamada Pabellón del Príncipe. La infanta Elena vive en una residencia privada en Madrid y Cristina reside en Ginebra desde el verano de 2013.

En la época estival, la Familia Real reside en el Palacio de Marivent, en Palma de Mallorca, pero para las ceremonias oficiales se reserva el Palacio Real de La Almudaina.


Aficiones

El rey Juan Carlos particip√≥ como regatista en los Juegos Ol√≠mpicos de M√ļnich 1972 compitiendo en la clase Dragon con su embarcaci√≥n "Fortuna". Sus dos tripulantes fueron F√©lix Gancedo y Gonzalo Fern√°ndez de C√≥rdoba. Posteriormente form√≥ parte del equipo Brib√≥n.

Tambi√©n es radioaficionado (su indicativo es EA0JC), y aficionado al esqu√≠ y a la caza. Esta afici√≥n ha suscitado distintas pol√©micas, adem√°s de la desatada a ra√≠z de su viaje a Botsuana en 2012. As√≠, el 8 de octubre de 2004 particip√≥ en una cacer√≠a de osos en Ruman√≠a. En 2006, distintos medios de Rusia lo acusaron de haber cazado a un oso drogado, lo que llev√≥ a la apertura de una investigaci√≥n por parte de las autoridades rusas. Este hecho fue desmentido por la Casa del Rey. A ra√≠z de esas pol√©micas, el 21 de julio de 2012 la secci√≥n espa√Īola del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) decidi√≥ suprimir el cargo de Presidente de Honor de sus estatutos, cargo que ostentaba el Rey desde la fundaci√≥n de la organizaci√≥n.

Fue ganador del Premio Carlomagno en 1982 y del Premio Simón Bolívar en 1983, y ha recibido doctorados honoris causa en universidades como las de Bolonia (1988), Oxford (1986), Cambrigde (1988), Harvard (1983) o La Sorbona (1985).


Fortuna personal

En septiembre de 2012 el diario The New York Times public√≥ un art√≠culo titulado ¬ęUn Rey escarmentado que busca la redenci√≥n, para Espa√Īa y su Monarqu√≠a¬Ľ. En el texto, difundido cinco d√≠as despu√©s de que el monarca visitara al peri√≥dico para explicar la situaci√≥n espa√Īola y mejorar la imagen del pa√≠s, se indicaba, entre otros datos, que ¬ęla fortuna de la Familia Real espa√Īola ha sido estimada en hasta 2.300 millones de d√≥lares [casi 1.800 millones de euros]¬Ľ. Fuentes del diario neoyorquino indicaron posteriormente que el c√°lculo no hab√≠a sido producto de una investigaci√≥n propia, sino que se basaba en un promedio de cifras ya publicadas.

Las √ļnicas publicaciones que, hasta esa fecha, hab√≠an incluido una cifra para la fortuna del rey de Espa√Īa, hab√≠an sido la revistas Eurobusiness (2000 y 2002) y Forbes (2003). Precisamente, esta √ļltima justific√≥ la inclusi√≥n del monarca espa√Īol en sus listas de 2003 por el dato que un a√Īo antes hab√≠a publicado Eurobusiness. Eurobusiness fue la primera en hablar de 1.790 millones de euros en la lista que public√≥ en 2002 con las 400 personas m√°s ricas de Europa. Aunque en el suplemento anterior, publicado en el a√Īo 2000, el rey ya hab√≠a aparecido con una fortuna estimada en unos 1.681 millones, el dato pas√≥ desapercibido y las reacciones no llegaron hasta que se public√≥ el n√ļmero del a√Īo 2002.

En aquella ocasi√≥n el Gobierno y la Casa del Rey s√≠ tuvieron conocimiento de la informaci√≥n y reaccionaron desminti√©ndola. El embajador espa√Īol en Reino Unido, pa√≠s en el que se editaba la revista, envi√≥ una carta al director de la misma en la que le transmit√≠a ¬ęel estupor de la Casa de Su Majestad el Rey de Espa√Īa¬Ľ y calificaba de ¬ędisparatada¬Ľ la estimaci√≥n de Eurobusiness, a lo que a√Īad√≠a la posible explicaci√≥n al ¬ęerr√≥neo¬Ľ c√°lculo de la revista.

Sobre la cuesti√≥n de si los bienes inmuebles de Patrimonio Nacional fueron incluidos en la estimaci√≥n de la fortuna, el art√≠culo de The New York Times sentencia: ¬ęuna suma [los 2.300 millones de d√≥lares] que sus defensores afirman que fue inflada por la inclusi√≥n de propiedades del gobierno¬Ľ.

La prensa generalista espa√Īola que analiz√≥ la informaci√≥n sobre la supuesta fortuna, coincidi√≥ con el dictamen del Gobierno, calificando el dato de ¬ęexorbitante¬Ľ e ¬ęinveros√≠mil¬Ľ, de ¬ęc√°lculo incorrecto¬Ľ, ¬ęcifra equivocada¬Ľ e inflada o de ¬ęchocante¬Ľ.


4 Salud

Ha tenido que someterse a varias intervenciones quir√ļrgicas en las √ļltimas d√©cadas. La noche del 21 al 22 de junio de 1981 tuvo que ser operado de urgencia como consecuencia de un golpe contra una puerta de cristal cuando se dispon√≠a a ba√Īarse en la piscina del La Zarzuela, que le produjo un corte en el nervio radial. El 3 de enero de 1983 sufri√≥ una fisura en la pelvis mientras esquiaba en Gstaad (Suiza), por la que hubo de estar tres meses de baja. El 19 de julio de 1985 tuvo que ser intervenido nuevamente para extirparle una fibrosis consecuencia de aquel accidente de esqu√≠. El 28 de diciembre de 1991 padeci√≥ un nuevo accidente de esqu√≠ en Baqueira Beret, tras el que hubo de ser operado de la rodilla, lo que le llev√≥ a estar cuatro meses de baja.

El 8 de mayo de 2010 le fue extraído un tumor benigno del pulmón en Barnaclínic, entidad sanitaria privada vinculada al Hospital Clínic de Barcelona. El 14 de abril de 2012 tuvo que ser operado de urgencia de la cadera en el Hospital Quirón San José de Madrid, después de una rotura acaecida durante una cacería de elefantes a la que había sido invitado en Botsuana. El 23 de noviembre de 2012, el rey es intervenido de nuevo en el Hospital Quirón San José de Madrid, en esta ocasión para implantarle una prótesis en la articulación de la cadera izquierda.

El 3 de marzo de 2013, el monarca es intervenido quir√ļrgicamente en la Cl√≠nica La Milagrosa de Madrid, en este caso de discopat√≠as y de estenosis de canal lumbar. El 24 de septiembre de 2013, el rey es operado de su cadera izquierda en el Hospital Universitario Quir√≥n de Pozuelo de Alarc√≥n, Madrid. La intervenci√≥n quir√ļrgica estuvo dirigida por el doctor Miguel Cabanela. El 21 de noviembre de 2013, el monarca es operado de nuevo de su cadera izquierda, para sustituir la pr√≥tesis provisional implantada en la anterior intervenci√≥n por una definitiva. La intervenci√≥n se realiza tambi√©n en el Hospital Universitario Quir√≥n de Pozuelo de Alarc√≥n, Madrid.




8
Alfonso XIII de Borb√≥n / Alfonso XIII de Espa√Īa
« en: 18-Jun-2014, 15:40  »



Alfonso XIII de Espa√Īa



Alfonso XIII de Borb√≥n y Habsburgo-Lorena, llamado el Africano (Madrid, 17 de mayo de 1886 ‚Äď Roma, 28 de febrero de 1941), fue rey de Espa√Īa desde su nacimiento hasta la proclamaci√≥n de la II Rep√ļblica el 14 de abril de 1931. Asumi√≥ el poder a los 16 a√Īos de edad, el 17 de mayo de 1902.

    Bajo Alfonso XIII, Espa√Īa llega a ser naci√≥n industrial, alcanza el mayor nivel de poblaci√≥n desde √©poca romana, retorna a adornar el mundo de la cultura, que casi hab√≠a abandonado desde que con tanto esplendor brill√≥ en el siglo XVI, vuelve a plena participaci√≥n en la pol√≠tica internacional durante la guerra europea y al abrirse la cuesti√≥n de Marruecos; reconquista espiritualmente la Am√©rica que hab√≠a descubierto, poblado, civilizado y perdido, y, por √ļltimo, ve grandes problemas sociales y nacionales surgir en su vida interior y estimular su pensamiento pol√≠tico.
Espa√Īa. Ensayo de historia contempor√°nea.

Sin embargo, Espa√Īa sufr√≠a cuatro problemas de suma importancia que dar√≠an al traste con la monarqu√≠a liberal: la falta de una verdadera representatividad pol√≠tica de amplios grupos sociales; la p√©sima situaci√≥n de las clases populares, en especial las campesinas; los problemas derivados de la guerra del Rif; y el nacionalismo catal√°n, espoleado por la poderosa burgues√≠a barcelonesa.

(...) Las luchas políticas no tienen otra importancia que la de ser una lucha de opiniones, pero por encima de ellas hay un sentimiento mucho más puro, que es el del amor a la Patria (...).
Discurso en Barcelona 28 junio 1920.

Esta turbulencia política y social, iniciada con el desastre del 98 impidió que los partidos turnistas lograran implantar una verdadera democracia liberal, lo que condujo al establecimiento de la dictadura de Primo de Rivera, aceptada por el monarca. Con el fracaso político de ésta, el monarca impulsó una vuelta a la normalidad democrática con intención de regenerar el régimen. No obstante, fue abandonado por toda la clase política, que se sintió traicionada por el apoyo del rey a la dictadura de Primo de Rivera.

Abandon√≥ Espa√Īa voluntariamente tras las elecciones municipales de abril de 1931, que fueron tomadas como un plebiscito entre monarqu√≠a o rep√ļblica. Enterrado en Roma, sus restos no fueron trasladados hasta 1980 al Pante√≥n de los Reyes del Monasterio de El Escorial.


1 Vida y reinado

Hijo p√≥stumo de Alfonso XII y Mar√≠a Cristina de Habsburgo-Lorena, fue bautizado Alfonso Le√≥n Fernando Mar√≠a Jaime Isidro Pascual Antonio de Borb√≥n y Habsburgo-Lorena. Su madre ejerci√≥ la regencia durante su minor√≠a de edad, entre 1885 y 1902. Al final de la Regencia y poco antes de comenzar su reinado propiamente dicho, Espa√Īa, tras la intervenci√≥n de los Estados Unidos en 1898 en la guerra colonial, perdi√≥ sus √ļltimas posesiones ultramarinas en Cuba, Puerto Rico y Filipinas, durante el conocido como Desastre del 98.

Ya en el siglo XX, las aventuras coloniales comenzaron nuevamente en la zona norte de Marruecos, que hab√≠a sido adjudicada a Espa√Īa en los repartos internacionales, lo que conducir√≠a a la sangr√≠a de la Guerra del Rif. En 1902, al cumplir los 16 a√Īos, Alfonso XIII, popularmente apodado en Catalu√Īa "en Cametes" (el Piernecitas, porque las ten√≠a muy delgadas), fue declarado mayor de edad y asumi√≥ las funciones constitucionales de Jefe de Estado. Durante su reinado visit√≥ todas las provincias espa√Īolas y realiz√≥ numerosas visitas al extranjero. Entre los primeros pa√≠ses en los que fue recibido se encontraban Alemania, Reino Unido y Francia. Durante esta visita, Alfonso XIII y el presidente de la Rep√ļblica, √Čmile Loubet, fueron objeto de un atentado en las calles de Par√≠s, del que salieron ilesos.

El 31 de mayo de 1906, se cas√≥ con la princesa brit√°nica Victoria Eugenia de Battenberg (1887‚Äď1969), hija del pr√≠ncipe Enrique de Battenberg y la princesa Beatriz del Reino Unido. Victoria Eugenia era sobrina del rey Eduardo VII y nieta de la reina Victoria I del Reino Unido. El tratado matrimonial se firm√≥ por duplicado en Londres, el 7 de mayo de 1906.

Ena, como se la conocía, Alteza Serenísima por nacimiento, fue elevada al rango de Alteza Real un mes antes de su matrimonio, para evitar que la unión fuese considerada desigual o morganático.

Cuando Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia regresaban al Palacio Real, despu√©s de la boda, sufrieron un atentado mediante una bomba escondida en un ramo de flores, lanzada por el anarquista Mateo Morral a su carroza, frente al n√ļmero 88 de la calle Mayor de Madrid, del que lograron salir ilesos milagrosamente. Como consecuencia de la explosi√≥n murieron tres oficiales y cinco soldados del s√©quito real, tres personas m√°s en los balcones e hiriendo a m√°s de 14 personas que contemplaban el paso del cortejo.

Espa√Īa conoci√≥ numerosas revueltas sociales en sus principales ciudades durante las dos primeras d√©cadas del siglo XX. Una de las m√°s destacadas tuvo lugar en 1909 en Barcelona y se conoci√≥ como la Semana Tr√°gica. Uno de los factores que la desencadenaron fue el descontento de la poblaci√≥n con la Guerra de Marruecos: en ese a√Īo se hab√≠a recrudecido el conflicto marroqu√≠, convirti√©ndose en uno de los principales problemas nacionales.

En 1921, a ra√≠z de unas operaciones b√©licas t√°cticamente desastrosas, se produjo el hundimiento de la comandancia militar de Melilla (el desastre de Annual). El impacto que tuvo sobre la opini√≥n p√ļblica gener√≥ un sentimiento muy cr√≠tico con la pol√≠tica mantenida hasta ese momento en Marruecos, y en general con todo el sistema pol√≠tico de la Restauraci√≥n, ya tambaleante desde la huelga general de 1917. Se inici√≥ una investigaci√≥n de lo sucedido (con el expediente Picasso) en el que, al parecer, quedaban involucrados en graves responsabilidades cargos elevados de la administraci√≥n, pero dicho informe nunca vio la luz. Algunas voces extendieron las responsabilidades por el desastre de Annual al monarca, uno de los impulsores y partidarios m√°s destacados de la pol√≠tica colonial, porque hab√≠a propiciado el nombramiento de algunos mandos responsables del ¬ęDesastre¬Ľ con los que manten√≠a una relaci√≥n de amistad o eran personas cercanas a √©l, como D√°maso Berenguer o el general Fern√°ndez Silvestre.

En este contexto de crisis pol√≠tica y social, el capit√°n general de Catalu√Īa Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado el 13 de septiembre de 1923, que fue respaldado por Alfonso XIII al encargarle la formaci√≥n de un gobierno. Para algunos, una de las razones que explican el golpe ser√≠a que √©ste sirvi√≥ de instrumento para evitar que los resultados del Expediente Picasso saliesen a la luz en una investigaci√≥n parlamentaria que estaba realiz√°ndose y que podr√≠a haber dejado al monarca en una posici√≥n comprometida.

Primo de Rivera form√≥ un gobierno al que denomin√≥ directorio, que estuvo compuesto en un primer momento exclusivamente por militares (Directorio Militar) y, posteriormente (1925), tuvo un car√°cter civil (Directorio Civil). Durante la Dictadura se puso fin a la Guerra de Marruecos con el Desembarco de Alhucemas en 1925, que permiti√≥ la conquista espa√Īola definitiva del Rif en 1927.

En 1929 se celebraron la Exposici√≥n Universal en Barcelona y la Iberoamericana en Sevilla, pero la oposici√≥n creciente que gener√≥ el dictador, especialmente extendida entre estudiantes, intelectuales y el cuerpo de Artiller√≠a (se opon√≠a a la reforma que pretend√≠a el dictador de su sistema de ascensos), hicieron que Alfonso XIII apartase a Miguel Primo de Rivera del gobierno el 29 de enero de 1930, nombrando presidente del consejo de ministros al general D√°maso Berenguer con la intenci√≥n de retornar al r√©gimen constitucional. Este nuevo periodo se conoci√≥ enseguida como ¬ęla Dictablanda¬Ľ, por contraste con la dictadura anterior.

Tras la ca√≠da del dictador ‚ÄĒque falleci√≥ semanas despu√©s‚ÄĒ, aumentaron las manifestaciones antimon√°rquicas, se acus√≥ al rey de haber auspiciado la dictadura de Primo de Rivera y de tener responsabilidades en el Desastre de Annual. Ese a√Īo los partidos republicanos se unieron frente a la monarqu√≠a con la firma del Pacto de San Sebasti√°n. Hubo pronunciamientos militares republicanos que fueron frustrados por el gobierno en la base a√©rea de Cuatro Vientos (Madrid) y en Jaca (√©ste √ļltimo encabezado por los capitanes Ferm√≠n Gal√°n y √Āngel Garc√≠a Hern√°ndez, que fueron fusilados tras un consejo de guerra).

En febrero de 1931 el almirante Juan Bautista Aznar fue designado presidente del consejo por Alfonso XIII. Su gobierno convoc√≥ elecciones municipales el 12 de abril de 1931. Al conocerse en las elecciones mencionadas la victoria en las ciudades de las candidaturas republicanas, el 14 de abril se proclam√≥ la Segunda Rep√ļblica. El rey abandon√≥ el pa√≠s ese mismo d√≠a, con el fin de evitar una guerra civil:

[...] Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil.
Manifiesto de Alfonso XIII, 13 de abril de 1931

Renunciaba a la Jefatura del Estado, pero sin una abdicación formal:

[...] No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta rigurosa.
Manifiesto de Alfonso XIII, 13 de abril de 19316

En la noche del 14 al 15 parti√≥ de Madrid hacia Cartagena al volante de su autom√≥vil Duesenberg y desde all√≠ zarp√≥ para Marsella en un buque de la Armada Espa√Īola para trasladarse despu√©s a Par√≠s. Su familia sali√≥ en tren desde Aranjuez a la ma√Īana siguiente. El rey al abandonar Espa√Īa pronunci√≥ sus m√°s famosas palabras:

[...] espero que no habr√© de volver, pues ello s√≥lo significar√≠a que el pueblo espa√Īol no es pr√≥spero ni feliz.

Por una Ley del 26 de noviembre de 1931, las Cortes acusaron de alta traición a Alfonso XIII. Esta ley sería derogada por otra del 15 de diciembre de 1938 firmada por Francisco Franco.

Al comenzar la Guerra Civil Espa√Īola, apoy√≥ fervientemente al bando sublevado, afirmando ser un ¬ęfalangista de primera hora¬Ľ. La relaci√≥n del rey Alfonso XIII con el dictador Francisco Franco es extensa y est√° bien documentada. Como consecuencia de sus √©xitos en Marruecos conoci√≥ a Franco, quien poco a poco se convirti√≥ en favorito real; en enero de 1923 el rey le concedi√≥ la medalla militar, as√≠ como el cargo honor√≠fico de gentilhombre de c√°mara, por lo que el padrino de su boda fue Alfonso XIII (representado por el gobernador civil de Oviedo, el general Losada). Franco discuti√≥ personalmente con el rey la posible retirada de Marruecos. En marzo de 1925, durante una visita all√≠, el general Primo de Rivera entreg√≥ a Franco una carta del rey junto con una medalla religiosa de oro; la carta terminaba as√≠: ¬ęYa sabes lo mucho que te quiere y te aprecia tu afect√≠simo amigo que te abraza. Alfonso XIII¬Ľ. Por real decreto (4 de enero de 1928) lo nombr√≥ director de la reci√©n creada Academia General Militar. Franco vot√≥ a favor de la candidatura mon√°rquica en Zaragoza. El 4 de abril de 1937 Franco escribi√≥ una carta despectiva a Alfonso XIII: el rey, que acababa de donar un mill√≥n de pesetas a la causa franquista, le hab√≠a escrito expresando su preocupaci√≥n por la poca prioridad que se daba a la restauraci√≥n de la monarqu√≠a; Franco dej√≥ claro que el rey dif√≠cilmente llegar√≠a a desempe√Īar un papel en el futuro, en vista de sus errores pasados. Al acabar la guerra y no restaurarse la monarqu√≠a, el rey declar√≥: ¬ęEleg√≠ a Franco cuando no era nadie. √Čl me ha traicionado y enga√Īado a cada paso¬Ľ.

Durante su exilio residi√≥ en diversos lugares, aunque los √ļltimos a√Īos de su vida los pas√≥ en Roma. Tras la muerte de Alfonso Carlos de Borb√≥n, duque de San Jaime, pretendiente carlista bajo el nombre de Alfonso Carlos I, en 1936 recibi√≥ los posibles derechos del carlismo y del legitimismo franc√©s con el nombre de Alfonso XIII de Espa√Īa y Alfonso I de Francia y Navarra.

El 15 de enero de 1941 renunci√≥ a la jefatura de la Casa Real en favor de su hijo Juan (sus dos hijos mayores se hab√≠an apartado de la sucesi√≥n). Falleci√≥ el 28 de febrero de 1941 en el Gran Hotel de Roma a causa de una angina de pecho. Estuvo enterrado en la iglesia de Santa Mar√≠a de Montserrat de los Espa√Īoles de la capital italiana hasta que, el 19 de enero de 1980, sus restos fueron trasladados al Pante√≥n Real del Monasterio de El Escorial por orden de su nieto, el rey Juan Carlos I.

Por su parte, su hijo Juan, conde de Barcelona, renunci√≥ a sus derechos al trono en 1977, en favor de su hijo Juan Carlos, que hab√≠a sido nombrado rey en 1975, a la muerte del general Franco, en virtud de la ley de sucesi√≥n a la jefatura del estado de 1947. Con la renuncia a sus derechos por parte del conde de Barcelona se recuper√≥ la legitimidad din√°stica de la monarqu√≠a hist√≥rica, tal como recoge el art√≠culo 57 de la Constituci√≥n espa√Īola de 1978.

Durante su reinado otorg√≥ entre t√≠tulos de Espa√Īa e Indias: 379 t√≠tulos nobiliarios de los cuales 83 obtuvieron Grandeza de Espa√Īa.


2 La Oficina pro-cautivos

Quedan para la historia las acciones que durante la I Guerra Mundial organizó como monarca de un país neutral, entre ellas la Oficina pro-cautivos, posiblemente la primera acción humanitaria gubernamental registrada en la historia, con el fin de intentar conseguir respuestas a los familiares que no sabían nada de sus parientes militares o civiles en zona de guerra.

El monarca fund√≥ este organismo de una forma independiente del gobierno, para no comprometer su neutralidad. As√≠, con fondos propios de un mill√≥n de pesetas, estableci√≥ en el Palacio Real una secretar√≠a donde llegaban las solicitudes de informaci√≥n e intervenci√≥n para con los prisioneros de ambos bandos; cosa que fue posible gracias a los buenos contactos y relaciones del rey con los diversos pa√≠ses contendientes. Se sirvi√≥ de las embajadas para conseguir informaci√≥n de los presos y permiti√≥ poner en contacto a prisioneros de guerra de ambos bandos con sus familias. Salv√≥ as√≠ a aproximadamente 70.000 civiles y 21.000 soldados, e intervino a favor de 136.000 prisioneros de guerra, llevando a cabo 4.000 visitas de inspecci√≥n a campos de prisioneros. Intervino tambi√©n a favor de que en la guerra submarina no se atacara a los buques hospitales, proponiendo instaurar una inspecci√≥n neutral de militares espa√Īoles de estos barcos en la salida del puerto y la entrada. Consigui√≥ con la aceptaci√≥n de esta solicitud que ambas partes en conflicto no volvieran a repetir la tr√°gica acci√≥n de torpedear buques con la bandera hospitalaria, como hab√≠a sucedido en el pasado. La oficina ten√≠a un volumen tal de peticiones que los voluntarios que trabajaban en la organizaci√≥n no descansaban ni en d√≠as festivos.

Adem√°s, de estas acciones, es destacable su intento de liberar y llevar a Espa√Īa a la Familia Imperial Rusa; sin embargo, la Revoluci√≥n bolchevique frustr√≥ estos planes. Este hecho caus√≥ al rey una profunda tristeza.


3 Semblanza

Por contraste con su imagen p√ļblica, en privado, Alfonso XIII era un hombre de talante liberal, carente de cualquier tipo de puritanismo y con un sentido de la moral bastante abierto comparado al de su propio tiempo: seg√ļn el investigador Rom√°n Gubern el rey fue un gran aficionado al erotismo en general y al cine pornogr√°fico en particular (ver Cine pornogr√°fico en Espa√Īa); debido a ello habr√≠a producido, en el Barrio Chino de Barcelona, durante los a√Īos, empleando al conde de Romanones como intermediario, una serie de pel√≠culas de alta calidad, las primeras de tal nivel en este g√©nero realizadas en Espa√Īa. Recientemente la Generalidad Valenciana ha restaurado algunos de esos cortometrajes: El confesor, El ministro y Consultorio de se√Īoras, encargados los tres por Romanones a los hermanos Ricardo y Ram√≥n Ba√Īos, due√Īos de la productora barcelonesa Royal Films. El archivo fotogr√°fico del Cronista real Francisco de Go√Īi Soler se encuentra conservado en el Archivo Hist√≥rico Provincial de Guadalajara, donde se pueden contemplar las mejores im√°genes de la vida familiar y oficial del monarca.

Fue un hombre sabedor de la importancia de la educaci√≥n y la investigaci√≥n, apasionado del motor y la ingenier√≠a. Don√≥ a la Universidad y al Estado unos terrenos de su propiedad en Moncloa, para que se construyera la Ciudad Universitaria. Desde donde se formar√≠an los nuevos titulados que llevar√≠an a Espa√Īa a la carrera cient√≠fica que por aquel entonces se estaba llevando, previa a la Gran Guerra.


4 Matrimonio e hijos

La pareja real tuvo siete hijos:

    - Alfonso (Alfonso P√≠o Cristino Eduardo) (1907‚Äď1938), pr√≠ncipe de Asturias naci√≥ hemof√≠lico y renunci√≥ a sus derechos al trono en 1933, dos a√Īos despu√©s de la proclamaci√≥n de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola, para poder as√≠ contraer matrimonio con Edelmira Sampedro y Robato, cubana de origen espa√Īol que no pertenec√≠a a ninguna familia real. Ostent√≥ el t√≠tulo conde de Covadonga desde entonces y hasta su muerte prematura. Volvi√≥ a casarse una segunda vez, con Marta Esther Rocafort y Altuzarra, aunque no tuvo descendencia de ninguno de estos matrimonios.

    - Jaime (Jaime Leopoldo Isabelino Enrique) (1908‚Äď1975), infante de Espa√Īa, era sordo de nacimiento; renunci√≥ bajo presi√≥n paterna a sus derechos al trono en 1933, cuando recibi√≥ el t√≠tulo duque de Segovia. Hered√≥ de su padre los derechos din√°sticos al trono de Francia (1941-1975) y fue conocido como Duque de Anjou para los mon√°rquicos franceses. Contrajo matrimonio en primeras nupcias con Emanuela de Dampierre. Tuvo descendencia de este matrimonio. Tras su divorcio, volvi√≥ a casarse, con Charlotte Luise Auguste Tiedemann. No tuvo hijos con su segunda mujer.

    - Beatriz (Beatriz Isabel Federica Alfonsa Eugenia) (1909‚Äď2002), infanta de Espa√Īa; se convirti√≥ en princesa de Civitella Cesi por su matrimonio con Alessandro Torlonia. Fue la abuela materna de Alessandro Lecquio.

    - Fernando nacido muerto en 1910.

    - Mar√≠a Cristina (Mar√≠a Cristina Teresa Alejandra) (1911‚Äď1996), infanta de Espa√Īa; contrajo matrimonio con Enrico Eugenio Antonio Marone Cinzano (conde Marone-Cinzano); con descendencia.

    - Juan (Juan Carlos Teresa Silvestre Alfonso) (1913‚Äď1993), infante de Espa√Īa y conde de Barcelona, pretendiente al trono desde la muerte de su padre en 1941 (teniendo en cuenta sendas renuncias din√°sticas de sus hermanos mayores) hasta 1977, cuando cedi√≥ sus derechos a su hijo Juan Carlos (que era rey de Espa√Īa de forma efectiva desde 1975); don Juan contrajo matrimonio con su prima, la princesa Mar√≠a de las Mercedes de Borb√≥n-Dos Sicilias (1910-2000). Fueron padres de cuatro hijos: Juan Carlos, rey de Espa√Īa, y los infantes Pilar (nacida en 1936), Margarita (nacida en 1939) y Alfonso (1941-1956).

    - Gonzalo (Gonzalo Manuel Mar√≠a Bernardo) (1914‚Äď1934), infante de Espa√Īa, nacido hemof√≠lico. Falleci√≥ sin descendencia.


El rey tuvo también cinco hijos extramatrimoniales:

     - Con la arist√≥crata francesa M√©lanie de Gaufridy de Dortan tuvo a Roger Leveque de Vilmorin (1905‚Äď1980).

     - Con la actriz espa√Īola Carmen Ruiz Moragas Alfonso XIII tuvo dos hijos m√°s, a los que nunca reconoci√≥ oficialmente: Mar√≠a Teresa Ruiz Moragas (1925-1965), y su hermano, Leandro Alfonso Ruiz Moragas (nacido en 1929), autorizado por la justicia espa√Īola a usar el apellido Borb√≥n, el 21 de mayo de 2003 como Leandro Alfonso de Borb√≥n Ruiz.

      - Alfonso XIII tuvo tambi√©n dos hijas habidas de dos de las institutrices de sus hijos: la primera, cuyo nombre se desconoce, fue abandonada en un convento madrile√Īo, y la segunda, Juana Alfonsa Mil√°n y Qui√Īo√Īes de Le√≥n (primer apellido adoptado por ser su padre duque de Mil√°n y segundo por el embajador de Espa√Īa en Francia) (1916-2005), habida de Beatrice Noon, nanny irlandesa tra√≠da expresamente a Espa√Īa por su suegra, la princesa Beatriz del Reino Unido.




9
Alfonso XII de Borb√≥n / Alfonso XII de Espa√Īa
« en: 18-Jun-2014, 15:18  »



Alfonso XII de Espa√Īa



Alfonso XII de Borb√≥n, llamado el Pacificador (Madrid, 28 de noviembre de 1857-El Pardo, 25 de noviembre de 1885), fue rey de Espa√Īa entre 1874 y 1885; era hijo de la reina Isabel II de Espa√Īa y de su marido, Francisco de As√≠s de Borb√≥n. Nacido Alfonso Francisco Fernando P√≠o Juan de Mar√≠a de la Concepci√≥n Gregorio Pelayo de Borb√≥n y Borb√≥n. Rein√≥ tras la Restauraci√≥n borb√≥nica, hasta su muerte prematura a los 27 a√Īos, v√≠ctima de la tuberculosis. Fue sucedido en el trono por su hijo p√≥stumo, Alfonso XIII de Espa√Īa, cuya minor√≠a de edad estuvo encabezada por la regencia de su madre, la reina viuda, Mar√≠a Cristina de Austria.


1 Biografía

Primeros a√Īos

Alfonso naci√≥ en el Palacio Real de Madrid el 28 de noviembre de 1857. En Madrid y en la corte circul√≥ el rumor de que su verdadero padre no era el rey consorte, sino un capit√°n de ingenieros llamado Enrique Puigmolt√≥ (el hecho coincid√≠a con la conocida "promiscuidad" de la reina y la aparente homosexualidad del rey ‚Äďmanifestada a trav√©s de su evidente amaneramiento‚Äď). La paternidad de Puigmolt√≥ es aceptada como cierta por algunos historiadores. Popularmente ten√≠a el sobrenombre de "Puigmoltejo" debido a la supuesta paternidad de Enrique Puigmolt√≥ sobre Alfonso.

Alfonso, que recibió el título de príncipe de Asturias tras su nacimiento, tenía cuatro hermanas: la infanta Isabel, condesa de Girgenti (1851-1931), la infanta María del Pilar (1861-1879), la infanta María de la Paz, princesa de Baviera (1862-1946) y la infanta María Eulalia, duquesa de Galliera (1864-1958).

Entre los preceptores del joven pr√≠ncipe Alfonso se hallaban Jos√© Isidro Osorio y Silva-Baz√°n y el arzobispo de Burgos, este √ļltimo elegido por la propia reina Isabel tras consultar con el papa P√≠o IX.


Derrocamiento de la monarquía isabelina y educación

En 1868, siendo a√ļn un ni√Īo, su madre fue destronada por la Revoluci√≥n de 1868 (conocida como La Gloriosa), obligando a la Familia Real a partir hacia el exilio; los reyes se instalaron por separado en Par√≠s. La salida a Europa del joven pr√≠ncipe supuso una experiencia inestimable, al encontrarse as√≠ con otros sistemas pol√≠ticos como el franc√©s, el austr√≠aco o el brit√°nico. De hecho, Alfonso fue el primer pr√≠ncipe de Asturias que se form√≥ en centros educativos y militares extranjeros.

El primero de ellos fue el colegio Stanislas, en Par√≠s. El 29 de septiembre de 1869, la familia se traslad√≥ transitoriamente a Ginebra, donde adem√°s de recibir clases particulares, el pr√≠ncipe Alfonso acudi√≥ a la Academia P√ļblica de la ciudad cantonal. Como continuaci√≥n de su educaci√≥n se eligi√≥ la Real e Imperial Academia Teresiana de Viena. Por √ļltimo asisti√≥ a la Academia militar de Sandhurst, en Inglaterra. En este pa√≠s el futuro rey conoci√≥ de primera mano el constitucionalismo ingl√©s.

De la correspondencia de Alfonso con su madre la Reina durante todas sus estancias en los distintos colegios y academias, se pone de manifiesto la relativa estrechez econ√≥mica en que se mov√≠a la Familia Real en esos a√Īos.

El 25 de junio de 1870, su madre, Isabel II, abdic√≥ sus derechos din√°sticos, en un documento firmado en Par√≠s, en favor de su hijo Alfonso, que pasaba as√≠ a ser considerado por los mon√°rquicos como el leg√≠timo rey de Espa√Īa.

Mientras tanto, en Espa√Īa se suced√≠an distintas formas de gobierno: el Gobierno Provisional (1868-1870), la monarqu√≠a democr√°tica de Amadeo I (1870-1873) y la I Rep√ļblica (1873-1874). √Čsta fue liquidada en el mes de enero por el golpe de estado del general Pav√≠a, y se abri√≥ un segundo per√≠odo de gobiernos provisionales. Durante esta etapa hist√≥rica (el Sexenio Democr√°tico), la causa alfonsina estuvo representada en las Cortes por Antonio C√°novas del Castillo.


Acceso a la corona

El 1 de diciembre de 1874, Alfonso hizo p√ļblico el Manifiesto de Sandhurst, present√°ndose a los espa√Īoles como un pr√≠ncipe cat√≥lico, espa√Īol, constitucionalista, liberal, y deseoso de servir a la naci√≥n.

El 29 de diciembre de 1874 se produjo la restauraci√≥n de la monarqu√≠a al pronunciarse el general segoviano Mart√≠nez-Campos en Sagunto (Valencia) a favor del acceso al trono del pr√≠ncipe Alfonso. En aquel momento, el Jefe del Estado era el general Serrano. El Jefe del Gobierno era Sagasta. En enero de 1875 lleg√≥ a Espa√Īa y fue proclamado rey ante las Cortes Espa√Īolas.

Su reinado consisti√≥ principalmente en consolidar la monarqu√≠a y la estabilidad institucional, reparando los da√Īos que las luchas internas de los a√Īos del llamado Sexenio Revolucionario hab√≠an dejado tras de s√≠, gan√°ndose el apodo de ¬ęel Pacificador¬Ľ. Se aprob√≥ la nueva Constituci√≥n de 1876 y durante ese mismo a√Īo finaliz√≥ la guerra carlista, dirigida por el pretendiente Carlos VII (el propio monarca hizo acto de presencia y acudi√≥ al campo de batalla para presenciar su final). Los fueros vascos y navarros fueron reducidos y se logr√≥ que cesaran, de forma transitoria, las hostilidades en Cuba con la firma de la Paz de Zanj√≥n.

Alfonso XII realiz√≥ en el a√Īo 1883 una visita oficial a B√©lgica, Austria, Alemania y Francia. En Alemania acept√≥ el nombramiento como coronel honorario de un regimiento de la guarnici√≥n de Alsacia, territorio conquistado por los alemanes y cuya soberan√≠a reclamaba Francia. Este hecho dio lugar a un recibimiento hostil al monarca espa√Īol por parte del pueblo de Par√≠s durante su visita oficial a ese pa√≠s.

Alemania trat√≥ de ocupar las islas Carolinas, en aquel momento bajo dominio espa√Īol, provocando un incidente entre los dos pa√≠ses que se sald√≥ a favor de Espa√Īa con la firma de un acuerdo hispanoalem√°n en 1885.

Ese mismo a√Īo se desat√≥ una epidemia de c√≥lera en Valencia que se fue extendiendo hacia el interior del pa√≠s. Cuando la enfermedad lleg√≥ a Aranjuez, el monarca expres√≥ su deseo de visitar a los afectados, a lo que el Gobierno de C√°novas del Castillo se neg√≥ por el peligro que ello entra√Īaba. El rey parti√≥ entonces sin previo aviso hacia la ciudad y orden√≥ que se abriera el Palacio Real para alojar a las tropas de la guarnici√≥n. Una vez all√≠, consol√≥ a los enfermos y les reparti√≥ ayudas. Cuando el Gobierno conoci√≥ el viaje del soberano, envi√≥ al Ministro de Gracia y Justicia, al Capit√°n General y al Gobernador Civil para que le llevasen de vuelta a Madrid. Cuando lleg√≥, el pueblo, enterado del gesto del rey, le recibi√≥ con v√≠tores y, retirando a los caballos, condujo al carruaje hasta el Palacio Real.

Poco tiempo después, el 25 de noviembre, Alfonso XII murió de tuberculosis en el Palacio de El Pardo, en Madrid.


Matrimonios e hijos

Alfonso XII se casó dos veces; con su prima María de las Mercedes de Orleans, hija de los duques de Montpensier, contrajo matrimonio el 23 de enero de 1878; desgraciadamente, la Reina murió de tifus cinco meses después, y en segundas nupcias el rey se casó con María Cristina de Habsburgo-Lorena (29 de noviembre de 1879), prima segunda del emperador Francisco José I de Austria. Tuvo tres hijos fruto de su segundo matrimonio:

  •     Mar√≠a de las Mercedes (1880-1904), infanta de Espa√Īa y princesa de Asturias.
  •     Mar√≠a Teresa (1882-1912), infanta de Espa√Īa.
  •     Alfonso XIII (1886-1941), rey de Espa√Īa desde su nacimiento, pues √©ste se produjo despu√©s de la muerte de su padre.

Además de su prole legítima, Alfonso XII dejó al menos dos hijos ilegítimos con la contralto Elena Sanz: Alfonso y Fernando

La viuda de Alfonso XII, Mar√≠a Cristina fue regente de Espa√Īa hasta la mayor√≠a de edad de su hijo Alfonso XIII, en 1902.




10
Isabel II de Borb√≥n / Isabel II de Espa√Īa
« en: 18-Jun-2014, 11:07  »


Isabel II de Espa√Īa


Isabel II de Borb√≥n, llamada la de los Tristes Destinos (Madrid, 10 de octubre de 1830-Palacio de Castilla, Par√≠s, 9 de abril de 1904)1 fue Reina de Espa√Īa entre 1833 y 1868, gracias a la derogaci√≥n del Reglamento de sucesi√≥n de 1713 (com√ļnmente denominado ¬ęLey S√°lica¬Ľ aunque, t√©cnicamente, no lo fuera) por medio de la Pragm√°tica Sanci√≥n de 1830. Esto provoc√≥ la insurgencia del infante Carlos Mar√≠a Isidro, t√≠o de Isabel II, quien, apoyado por los grupos absolutistas (los denominados ¬ęcarlistas¬Ľ) ya hab√≠a intentado proclamarse rey durante la agon√≠a de su hermano Fernando VII.


1 Biografía

Minoría de edad

La futura Isabel II fue bautizada Mar√≠a Isabel Luisa; era hija del Rey Fernando VII y de su cuarta esposa, su sobrina Mar√≠a Cristina de Borb√≥n-Dos Sicilias. Su padre hab√≠a estado casado anteriormente en tres ocasiones, pero ninguna de sus esposas le hab√≠a dado descendencia que le pudiese suceder; por ello cuando ella naci√≥ en 1830, muchos albergaron esperanzas en la joven infanta. Para favorecer su posici√≥n, en detrimento de su hermano (el infante Carlos Mar√≠a Isidro de Borb√≥n), Fernando VII promulg√≥ la Pragm√°tica Sanci√≥n de 1830. Esta Ley se limit√≥ a publicar el texto aprobado por las Cortes en 1789, conocido como la Pragm√°tica Sanci√≥n de 1789, y que, restaurando el sistema de sucesi√≥n tradicional en Espa√Īa, permit√≠a a Isabel sucederle tras su fallecimiento, si el soberano fallec√≠a sin hijos varones (Isabel ten√≠a una hermana, la infanta Luisa Fernanda, nacida en 1832). Isabel II ascendi√≥ al trono de Espa√Īa el 29 de septiembre de 1833 tras la muerte de su padre, sin haber cumplido todav√≠a los tres a√Īos de edad, motivo por el cual fue necesario nombrar a su madre regente del reino.

Su nacimiento y posterior ascensi√≥n al trono provoc√≥ el inicio de un largo conflicto din√°stico, pues su t√≠o, el infante Carlos Mar√≠a Isidro de Borb√≥n, hasta entonces primero en la sucesi√≥n a la corona, no acept√≥ que Isabel fuese nombrada Princesa de Asturias y luego Reina de Espa√Īa. Su oposici√≥n a la Pragm√°tica Sanci√≥n forz√≥ a Fernando VII a exiliarlo al extranjero. La divisi√≥n entre isabelinos y carlistas acab√≥ provocando la Primera Guerra Carlista.

Durante los primeros a√Īos de su reinado, mientras Isabel era una ni√Īa, la regencia fue asumida por su madre, Mar√≠a Cristina de Borb√≥n-Dos Sicilias; su regencia durar√≠a hasta 1840 y coincidir√≠a con Primera Guerra Carlista (1833-1840). Desde el 17 de octubre de 1840 hasta el 23 de julio de 1843 la regencia fue asumida por el general Baldomero Espartero, que finalmente tambi√©n fue obligado a abandonar el cargo. Con el prop√≥sito de evitar una tercera regencia, qued√≥ decidido adelantar la mayor√≠a de edad de la reina de los 16 a los 13 a√Īos, por lo que en 1843, con s√≥lo trece a√Īos, Isabel fue declarada mayor de edad.


Matrimonio y descendencia

Cuando Isabel II contaba 16 a√Īos, el Gobierno arregl√≥ un matrimonio con su primo, el infante don Francisco de As√≠s de Borb√≥n, duque de C√°diz. Los c√≥nyuges eran primos carnales por v√≠a doble, pues el padre de √©l, el infante Francisco de Paula, era hermano de Fernando VII, mientras que su madre, Luisa Carlota de Borb√≥n-Dos Sicilias, era hermana de la regente Mar√≠a Cristina. El matrimonio hizo aguas muy pronto, y nunca ser√≠a feliz.

La boda de la Reina fue una cuestión de importancia nacional e internacional, ya que los diferentes países europeos maniobraron para que la nacionalidad del nuevo Rey no perjudicase sus alianzas e intereses. Hubo numerosos candidatos rechazados en su mayoría por diferentes grupos de presión. Así los carlistas moderados propusieron a Carlos Luis de Borbón y Braganza, conde de Montemolín, hijo de Carlos María Isidro, que había abdicado para facilitar el enlace. Montemolín fue rápidamente descartado por los liberales. El general Narváez propuso a Francisco de Paula de las Dos Sicilias, conde de Trápani, al que vetaron los progresistas, que preferían al infante Enrique, duque de Sevilla. María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, madre de la reina, propuso a Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, pariente de la reina Victoria, y Luis Felipe de Francia apoyó las candidaturas de cualquiera de sus hijos Enrique de Orleans, duque de Aumale o Antonio, duque de Montpensier, que acabó casandose con la infanta Luisa Fernanda de Borbón, hermana de Isabel II.

Rápidamente Francia e Inglaterra, en la Conferencia de Eu, renunciaron a sus candidatos y exigieron a Isabel II que se casase con un Borbón. Finalmente se optó por Francisco de Asís de Borbón, que era tenido por ser un hombre apocado y de poco carácter, que no iba a interferir en política.

La boda se celebr√≥ en Madrid el 10 de octubre de 1846, el mismo d√≠a que Isabel cumpl√≠a 16 a√Īos. Fue una boda doble, pues al mismo tiempo su hermana, la infanta Luisa Fernanda de Borb√≥n, contrajo matrimonio con el pr√≠ncipe Antonio de Orleans, Duque de Montpensier e hijo menor de Luis Felipe I de Francia.

Tal y como relat√≥ posteriormente al embajador Fernando Le√≥n y Castillo durante su exilio parisino, Isabel II no se llevaba bien con su primo y marido Francisco, cuya homosexualidad ha sido afirmada por algunos autores. La misma Reina parece haber comentado en una ocasi√≥n sobre su propia noche de bodas: ¬ę¬ŅQu√© pod√≠a esperar de un hombre que en la noche de bodas llevaba m√°s encajes que yo?¬Ľ. Por encima de tales an√©cdotas, la historiograf√≠a (Pab√≥n) o escritores pr√≥ximos a los hechos (Baroja) refieren que el Rey consorte era padre de varios hijos ileg√≠timos y que se le conoc√≠an diversas amantes[cita requerida].

Oficialmente, Isabel II y Francisco de Asís fueron padres en once ocasiones, aunque varios embarazos acabaron en abortos o los neonatos fallecieron al cabo de muy poco tiempo. Alfonso de Borbón tras la muerte prematura de sus hermanos varones sería el príncipe de Asturias (1857-1885), después rey Alfonso XII.


Reinado

Isabel II rein√≥ durante un per√≠odo de transici√≥n en Espa√Īa en el que la monarqu√≠a cedi√≥ m√°s poder pol√≠tico al parlamento, pero puso continuas trabas a la participaci√≥n de los ciudadanos en asuntos de gobierno. En el terreno de la lucha por las libertades democr√°ticas su reinado fue un fracaso; tambi√©n se falsearon las instituciones y se propag√≥ la corrupci√≥n electoral. Ning√ļn partido que hubiera organizado unas elecciones las perdi√≥ en ese periodo. Si hubo cambios fue por la interferencia de una casta militar que cambiaba gobiernos a base de pronunciamientos o golpes de estado de uno u otro signo.

F√°cilmente manipulada por sus ministros y por la ¬ęcamarilla¬Ľ religiosa de la corte (compuesta principalmente por el padre Claret, su confesor, el padre Fulgencio, confesor de su marido, y sor Patrocinio), la Reina interfer√≠a con frecuencia en la pol√≠tica de la naci√≥n (en una ocasi√≥n lleg√≥ a postularse como presidenta del gobierno), lo que la hizo impopular entre los pol√≠ticos y acab√≥ por causar su final al dar paso a la Revoluci√≥n de 1868. A ello contribuyeron sobre todo episodios como el de la noche de San Daniel (10 de abril de 1865): en momentos de enorme crisis econ√≥mica, la reina, cuya generosidad personal estaba fuera de toda pol√©mica, dispuso que se enajenasen bienes del real patrimonio para el socorro de la naci√≥n; el l√≠der republicano, Emilio Castelar, en el art√≠culo period√≠stico titulado El rasgo, declar√≥ que en realidad Isabel II, agobiada por las deudas, se reservaba un 25% del producto de la venta de unos bienes que, en su mayor parte, no eran suyos, sino de la naci√≥n; el gobierno orden√≥ la destituci√≥n y expulsi√≥n de Castelar como profesor universitario, lo que provoc√≥ asimismo la dimisi√≥n del rector de la Universidad Central; las manifestaciones estudiantiles en apoyo de los dimitidos culminaron el 10 de abril con la Guardia Civil veterana en la calle: once muertos y 193 heridos, incluyendo ancianos, mujeres y ni√Īos transe√ļntes.

No obstante, durante el reinado de Isabel II, Espa√Īa se moderniz√≥ notablemente gracias al tendido de muchas l√≠neas de ferrocarril, siendo la primera en la pen√≠nsula la que conectaba Matar√≥ con Barcelona. Sin embargo, la creaci√≥n de la red ferroviaria sirvi√≥ a muchos personajes de la clase dominante para enriquecerse, como la madre de la propia Reina, Mar√≠a Cristina, o el Marqu√©s de Salamanca, un banquero malague√Īo que no s√≥lo obtuvo con la aquiescencia de la Corona y el Parlamento toda una serie de concesiones (129 millones de subvenci√≥n en 1853-1854), sino que, al mismo tiempo, vendi√≥ al gobierno la l√≠nea Madrid-Aranjuez por m√°s de 60 millones y la volvi√≥ a recibir de √©ste en arrendamiento, sin licitaci√≥n previa, por un mill√≥n y medio al a√Īo, que nunca lleg√≥ a pagar.

La fiebre especuladora ten√≠a poco que ver con la realidad del pa√≠s. El balance de lo realizado hasta 1856 se reduc√≠a a la l√≠nea Barcelona-Matar√≥ (1848), la de Madrid-Aranjuez (que al fin y al cabo era un negocio privado del Marqu√©s de Salamanca), la de Gij√≥n-Langreo (un negocio privado del Duque de Ri√°nsares, marido de la Reina Mar√≠a Cristina) y la de Valencia-J√°tiva. Adem√°s, la dif√≠cil orograf√≠a espa√Īola oblig√≥ a adoptar un ancho de v√≠a distinto al europeo y se abandon√≥ la adecuaci√≥n de una red de caminos que facilitase el acceso a las estaciones, lo que, sumado a las elevadas tarifas del transporte ferroviario, condujo muy pronto a las p√©rdidas en el negocio. Se llevaron a cabo tambi√©n importantes obras hidr√°ulicas como el Canal de Isabel II, impulsado por los ministros Juan Bravo Murillo y Manuel Alonso Mart√≠nez.

El 2 de febrero de 1852, el cura Mart√≠n Merino y G√≥mez intent√≥ acabar con la vida de la Reina clav√°ndole un estilete en el costado, cuando √©sta se encontraba en la Bas√≠lica de Nuestra Se√Īora de Atocha, poco despu√©s de haber dado a luz a su hija Isabel. La reina se recuper√≥ en pocos d√≠as y el cura fue ejecutado tras un r√°pido juicio en el que se dictamin√≥ que hab√≠a actuado en solitario y por iniciativa propia.

Isabel II reabri√≥ las Universidades cerradas por su padre, pero el panorama educativo de su reinado tambi√©n resultaba desolador: en 1855 hab√≠a en Espa√Īa 6000 pueblos sin escuela, en 1858 exist√≠an s√≥lo 53 institutos de secundaria, con unos 10 000 alumnos (cinco veces menos que en Francia, con la mitad de poblaci√≥n), y hab√≠a s√≥lo 6104 alumnos en las diez universidades espa√Īolas (Oviedo y Salamanca ten√≠an 100 en sus cuatro facultades); m√°s de la mitad (3472) estudiaba Derecho. Los equipamientos culturales eran muy pobres: en 1859 hab√≠a en Espa√Īa 56 bibliotecas p√ļblicas, el √ļnico punto de acceso al libro de la mayor√≠a de sus habitantes. La de Bilbao dispon√≠a s√≥lo de 854 vol√ļmenes impresos; la de Santander, de 610; la de Segovia, de 194; la de Huelva, de 60. Las √ļnicas mejoras que se intentaron en la ense√Īanza, como las del grupo de docentes formado en torno a Juli√°n Sanz del R√≠o, inspiradas en el krausismo, no fueron toleradas: la reacci√≥n neocat√≥lica que supuso el Syllabus del Papa P√≠o IX llev√≥ al ministro Manuel Orovio Echag√ľe (1867) a poner trabas a la libertad de c√°tedra y a exigir manifestaciones de adhesi√≥n a la Reina que acabaron con la expulsi√≥n de la universidad de esos profesores.

La industrializaci√≥n se llev√≥ a cabo en un pa√≠s desarticulado, donde el desarrollo se daba sobre todo en la periferia (Catalu√Īa, M√°laga, Sevilla, Valladolid, B√©jar, Alcoy, etc.) por obra de grupos de empresarios sin capacidad para influir en la actuaci√≥n de unos dirigentes que no s√≥lo no los apoyaban, sino que los ve√≠an con desconfianza.

En 1834, cuando Isabel II acaba de subir al trono, la Armada Espa√Īola pr√°cticamente no exist√≠a; consist√≠a solamente en tres nav√≠os in√ļtiles, cinco viejas fragatas y veinte unidades auxiliares. En 1820 se propuso construir el primer barco a vapor pero esa resoluci√≥n no se llev√≥ a la pr√°ctica. Ser√° en el reinado de Isabel II donde se pase de la vela a los barcos mec√°nicos, con motores de vapor o impulse por palas y h√©lices, en un primer lugar mixtos y luego se abandonar√≠a completamente la vela. El Marqu√©s de Molins, Mariano Roca de Togores y Carrasco, que fue Ministro de Marina en diversas etapas desde 1848 a 1851 y desde 1853 a 1855, promulg√≥ un Plan de Escuadra que no se cumpli√≥ en su totalidad pero que contribuy√≥ a mejorar los arsenales y movilizar la conciencia nacional sobre la importancia de una marina poderosa.

En 1860 la Ley de Incremento de las Fuerzas Navales permiti√≥ la creaci√≥n de una peque√Īa pero moderna Escuadra Blindada de buques de vapor, donde la mayor√≠a ten√≠an casco de madera, y que estaba conformada por ocho fragatas: Tetu√°n, Almansa, Gerona, Numancia, Vitoria, Zaragoza, Arapiles y Sagunto. Posteriormente se construyeron los primeros cruceros, esta vez todos con casco de hierro, con los nombres de: Fernando el Cat√≥lico, S√°nchez Barcaiztegui y Jorge Juan.

La pol√≠tica exterior del reinado de Isabel II fue especialmente agitada durante el ¬ęgobierno largo¬Ľ de la Uni√≥n Liberal (1858-1863). En el Norte de √Āfrica, se anexionaron territorios marroqu√≠es en la Guerra de √Āfrica, tales como Ifni y Tetu√°n.

Espa√Īa desde el siglo XVIII hab√≠a tenido presencia en las islas de Fernando Poo y Annob√≥n, en el golfo de Guinea. Estas islas, a la postre, hab√≠an permanecido abandonadas. Fue en 1843 cuando Espa√Īa toma posesi√≥n gubernativa de dichas islas y en 1858 se produce la llegada del primer gobernador espa√Īol al territorio continental de Guinea Ecuatorial, quedando as√≠ establecido un dominio espa√Īol en el √Āfrica subsahariana que durar√≠a hasta los a√Īos 60 del siglo XX.

En Cochinchina, actual Vietnam, algunos misioneros espa√Īoles fueron ejecutados, lo que motiv√≥ una respuesta militar contundente de Francia y Espa√Īa, que fue la Expedici√≥n franco-espa√Īola a Cochinchina y que deriv√≥ en la conquista de Saig√≥n. Espa√Īa participar√≠a en la guerra con tropas de soldados espa√Īoles y filipinos. Sin embargo, en el posterior repartimento del territorio Vietnamita a Espa√Īa solamente le fueron derechos comerciales sobre los puertos de Tulog, Balag y Quang-an, as√≠ como una indemnizaci√≥n econ√≥mica por la participaci√≥n y la garant√≠a de libertad de culto, aunque el reparto franc√©s fue mucho m√°s jugoso, ya que se reservaron el dominio de tres provincias y fue el comienzo de la consolidaci√≥n francesa en Indochina.

En 1861 se produce el reanexo de la Rep√ļblica Dominicana a Espa√Īa, sin embargo una serie de conflictos b√©licos con la guerrilla convirtieron la presencia espa√Īola en un gasto que se estim√≥ innecesario y en 1865 Isabel II anul√≥ la anexi√≥n. En Am√©rica continental, se llevaron a cabo expediciones a M√©xico, Per√ļ y Chile.

En el resto de asuntos, Espa√Īa mantuvo y consolid√≥ su dominio en Cuba y Puerto Rico en el Caribe, y en Asia en Filipinas, las Islas Carolinas y las Islas Marianas.

Con la ¬ęGuerra de √Āfrica¬Ľ, como se llam√≥ a la respuesta armada a los ataques sufridos por las ciudades espa√Īolas de Ceuta y Melilla por parte de Marruecos, O'Donnell tranquiliz√≥ a unos jefes militares inquietos con una abundante cosecha de recompensas (ascensos, condecoraciones, t√≠tulos nobiliarios, etc.). El ej√©rcito espa√Īol estaba mal equipado y peor preparado (escasa instrucci√≥n, material defectuoso), y fue abastecido con alimentos en mal estado; de los cerca de 8000 muertos espa√Īoles en la guerra, unos 5000 fueron v√≠ctimas del c√≥lera y otras enfermedades; por √ļltimo, quienes dirig√≠an las operaciones desconoc√≠an el terreno y acumularon los errores, como el de escoger la estaci√≥n de lluvias y vientos como comienzo del ataque, pese a lo cual la victoria fue para las armas espa√Īolas.


Exilio

La Reina de los tristes destinos, como tambi√©n ha sido llamada, tuvo que hacer frente a la Revoluci√≥n de 1868 (conocida como La Gloriosa), que la oblig√≥ a abandonar Espa√Īa en tren desde San Sebasti√°n donde veraneaba. Isabel II se exili√≥ en Francia, donde recibi√≥ el amparo de Napole√≥n III y Eugenia de Montijo; el 25 de junio de 1870 abdic√≥ en Par√≠s en favor de su hijo, el futuro Alfonso XII. Mientras tanto, gracias al apoyo de varios grupos en el gobierno, el pr√≠ncipe Amadeo de Saboya, miembro de la Familia Real italiana, fue elegido para reemplazarla en el trono como Amadeo I de Espa√Īa; Amadeo era hijo de V√≠ctor Manuel II, Rey de Italia desde 1861 y perteneciente a la Casa de Saboya, y de Mar√≠a Adelaida de Austria (bisnieta de Carlos III de Espa√Īa).

Isabel II vivi√≥ el resto de su vida en Francia; desde all√≠ fue testigo de la Primera Rep√ļblica, del reinado y de la muerte de su hijo Alfonso XII en 1885, de la regencia de su nuera, Mar√≠a Cristina de Habsburgo-Lorena y del inicio del reinado personal de su nieto, Alfonso XIII. Desde que fue derrocada en 1868 dej√≥ de hacer vida en com√ļn con su marido, que pas√≥ a vivir a √Čpinay-sur-Seine, donde falleci√≥ en 1902. Isabel II muri√≥ en Par√≠s en 1904 y fue enterrada en el Monasterio de El Escorial frente a los restos de su esposo.




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Carlos IV de Borb√≥n / Carlos IV de Espa√Īa
« en: 18-Jun-2014, 03:54  »


Carlos IV de Espa√Īa


Carlos IV de Borb√≥n, llamado el Cazador (Portici, N√°poles, 11 de noviembre de 1748 ‚Äď Roma, 20 de enero de 1819) fue rey de Espa√Īa desde el 14 de diciembre de 1788 hasta el 19 de marzo de 1808. Hijo y sucesor de Carlos III y de Mar√≠a Amalia de Sajonia.


1 Acceso al trono

Sucedió a su padre, Carlos III, al morir éste el 14 de diciembre de 1788. Accedió al Trono con una amplia experiencia en los asuntos de Estado, pero se vio superado por la repercusión de los sucesos acaecidos en Francia en 1789 y por su falta de energía personal que hizo que el gobierno estuviese en manos de su esposa María Luisa de Parma y de su valido, Manuel Godoy, de quien se decía era amante de la Reina, aunque hoy en día esas afirmaciones han sido desmentidas por varios historiadores. Estos acontecimientos frustraron las expectativas con las que inició su reinado. A la muerte de Carlos III, el empeoramiento de la economía y el desbarajuste de la administración revelan los límites del reformismo, al tanto que la Revolución francesa pone encima de la mesa una alternativa al Antiguo Régimen.


2 Reinado

Gobierno del conde de Floridablanca

Las primeras decisiones de Carlos IV mostraron unos propósitos reformistas. Confirmó en su puesto como primer Secretario de Estado y del Despacho al conde de Floridablanca, un ilustrado que inició su gestión con medidas como la condonación del retraso de las contribuciones, limitación del precio del pan, restricción de la acumulación de bienes de manos muertas, supresión de vínculos y mayorazgos y el impulso del desarrollo económico. El propio Monarca tomó la iniciativa de derogar la Ley Sálica impuesta por su antecesor Felipe V, medida ratificada por las Cortes de 1789, que no se llegó a promulgar.

El estallido de la Revoluci√≥n francesa en 1789 cambi√≥ radicalmente la pol√≠tica espa√Īola. Conforme llegan las noticias de Francia, el nerviosismo de la corona crece y acaba por cerrar las Cortes que, controladas por Floridablanca (mantenido en el poder por consejo de su padre), se hab√≠an reunido para reconocer al Pr√≠ncipe de Asturias. El aislamiento parece ser la receta para evitar la propagaci√≥n de las ideas revolucionarias a Espa√Īa. Floridablanca, ante la gravedad de los hechos dej√≥ en suspenso los Pactos de Familia, estableci√≥ controles en la frontera para impedir la expansi√≥n revolucionaria y efectu√≥ una fuerte presi√≥n diplom√°tica en apoyo a Luis XVI. Tambi√©n puso fin a los proyectos reformistas del reinado anterior y los sustituy√≥ por el conservadurismo y la represi√≥n (fundamentalmente a manos de la Inquisici√≥n, que detiene a Cabarr√ļs, destierra a Jovellanos y despoja de sus cargos a Campomanes).


Gobierno del conde de Aranda

En 1792, Floridablanca fue sustituido por el conde de Aranda, amigo de Voltaire y de otros revolucionarios franceses, a quien el rey encomienda la difícil papeleta de salvar la vida de su primo el rey Luis XVI en el momento en que tras el fracaso de la fuga de Varennes éste había aceptado la Constitución francesa de 1791.

Sin embargo, la radicalizaci√≥n revolucionaria a partir de 1792 y el destronamiento de Luis XVI ‚ÄĒel rey franc√©s fue encarcelado y qued√≥ proclamada la Rep√ļblica‚ÄĒ precipit√≥ la ca√≠da del conde de Aranda y la llegada al poder de Manuel Godoy el 15 de noviembre de 1792.


Primer Gobierno de Manuel Godoy

Manuel Godoy, un guardia de corps, ascendi√≥ r√°pidamente en la corte gracias a la amistad y confianza que le otorgaron los reyes. En pocos a√Īos pas√≥ de ser un hidalgo a convertirse en duque de Alcudia y de Sueca, capit√°n general y, desde finales de 1792, en ¬ęministro universal¬Ľ de Carlos IV con un enorme poder. De pensamiento ilustrado impuls√≥ medidas reformistas como las disposiciones para favorecer las ense√Īanzas de las ciencias aplicadas, la protecci√≥n a las Sociedades Econ√≥micas de Amigos del Pa√≠s y la llamada desamortizaci√≥n de Godoy de bienes pertenecientes a hospitales, casas de misericordia y hospicios regentados por comunidades religiosas.

La Revoluci√≥n francesa condicion√≥ su actuaci√≥n en la pol√≠tica espa√Īola. Sus primeras medidas se encaminaron en salvar la vida de Luis XVI, procesado y condenado a muerte. Pese a los esfuerzos de todas las cortes europeas, el monarca franc√©s fue guillotinado en enero de 1793, lo que generaliz√≥ una guerra de las potencias europeas contra la Francia revolucionaria conocida como la Guerra de la Convenci√≥n, en la que Espa√Īa particip√≥ y fue derrotada por la Francia republicana, fruto del desastroso abastecimiento, la p√©sima preparaci√≥n del ej√©rcito y la escasa moral de la tropa frente a los enardecidos sans culottes franceses. Un ej√©rcito de 25.000 hombres[cita requerida] dirigido por el general Ricardos entr√≥ en el Rosell√≥n y logr√≥ algunos √©xitos. A partir de 1794 las tropas espa√Īolas se vieron forzadas a la retirada. Los franceses ocuparon Figueras, Ir√ļn, San Sebasti√°n, Bilbao, Vitoria y Miranda de Ebro.

Godoy suscribi√≥ con Francia la Paz de Basilea en 1795. La Rep√ļblica francesa devolvi√≥ a Espa√Īa las plazas ocupadas, a cambio del territorio hispano de la isla de La Espa√Īola ‚ÄĒcolonia de Santo Domingo‚ÄĒ. En agradecimiento el rey Carlos IV le concedi√≥ el t√≠tulo de pr√≠ncipe de la Paz.

En 1796, concluida la fase m√°s radical de la Revoluci√≥n, Godoy firm√≥ el Tratado de San Ildefonso y Espa√Īa se convirti√≥ en aliada de Francia. Este cambio de postura buscaba el enfrentamiento con Gran Breta√Īa, principal adversario de la Francia revolucionaria y tradicional enemiga de Espa√Īa con la que disputaba la hegemon√≠a mar√≠tima y, concretamente, el comercio con Am√©rica. La escuadra espa√Īola sufri√≥ la derrota frente al cabo de San Vicente en 1797, pero C√°diz y Santa Cruz de Tenerife resistieron a los ataques del almirante Nelson. En Am√©rica los brit√°nicos ocuparon la isla de Trinidad, y sufrieron una derrota en Puerto Rico. Ello provoc√≥ la ca√≠da de Godoy en mayo de 1798.


Gobiernos de Saavedra y Urquijo

Tras ello, dos ilustrados, Francisco de Saavedra y Mariano Luis de Urquijo, se sucedieron al frente del gobierno entre 1798 y 1800.


Segundo gobierno de Manuel Godoy

La llegada al poder de Napole√≥n en 1799 y su proclamaci√≥n como Emperador en 1804 alter√≥ las relaciones internacionales y se renov√≥ la alianza con Francia. Napole√≥n necesitaba, en su lucha contra los brit√°nicos, contar con la colaboraci√≥n de Espa√Īa, sobre todo de su escuadra. Por ello, presion√≥ a Carlos IV para que restituyera su confianza en Godoy. √Čste asumi√≥ de nuevo el poder en 1800 y firm√≥ el Convenio de Aranjuez de 1801 por el que pon√≠a a disposici√≥n de Napole√≥n la escuadra espa√Īola, lo que implicaba de nuevo la guerra contra Gran Breta√Īa.

Godoy declar√≥ en 1801 la guerra a Portugal, principal aliado brit√°nico en el continente, antes de que lo hiciera Francia. Este conflicto, conocido como la Guerra de las Naranjas, signific√≥ la ocupaci√≥n de Olivenza por Espa√Īa, que adem√°s obtuvo el compromiso de Portugal de impedir el atraque de buques brit√°nicos en sus puertos.

En 1805, la derrota de la escuadra franco-espa√Īola en la batalla de Trafalgar por la Armada brit√°nica modific√≥ la situaci√≥n radicalmente. Frente a la hegemon√≠a de Gran Breta√Īa en los mares, Napole√≥n recurri√≥ al bloqueo continental, medida a la que se sum√≥ Espa√Īa. En 1807 fue suscrito en Tratado de Fontainebleau que estableci√≥ el reparto de Portugal entre Francia, Espa√Īa y el propio Godoy, y el derecho de paso por Espa√Īa de las tropas francesas encargadas de su ocupaci√≥n.


Crisis final

Con tal sucesión de guerras se agravó hasta el extremo la crisis de la Hacienda; y los ministros de Carlos IV se mostraron incapaces de solucionarla, pues el temor a la revolución les impedía introducir las necesarias reformas, que hubieran lesionado los intereses de los estamentos privilegiados, alterando el orden tradicional.

La presencia de soldados franceses en territorio espa√Īol aument√≥ la oposici√≥n hacia Godoy, enfrentado con los sectores m√°s tradicionales por su pol√≠tica reformista y entreguista hacia Napole√≥n. A finales de 1807 se produjo la Conjura de El Escorial, conspiraci√≥n encabezada por Fernando, Pr√≠ncipe de Asturias, que pretend√≠a la sustituci√≥n de Godoy y el destronamiento de su propio padre. Pero, frustrado el intento, el propio Fernando delat√≥ a sus colaboradores. En marzo de 1808, ante la evidencia de la ocupaci√≥n francesa, Godoy aconsej√≥ a los reyes que abandonaran Espa√Īa. Pero se produjo el Mot√≠n de Aranjuez, levantamiento popular contra los reyes aprovechando su presencia en el palacio de Aranjuez. Godoy fue hecho preso por los amotinados. Carlos IV, ante el cariz de los acontecimientos, abdic√≥ en su hijo Fernando VII.

Napole√≥n, receloso ante el cambio de monarca, convoc√≥ a la familia real espa√Īola a un encuentro en la localidad francesa de Bayona. Fernando VII, bajo la presi√≥n del Emperador y de sus padres, devolvi√≥ la Corona a Carlos IV el d√≠a 6 de mayo, sin saber que el d√≠a antes Carlos IV hab√≠a pactado la cesi√≥n de sus derechos a la corona en favor de Napole√≥n, quien finalmente design√≥ como nuevo rey de Espa√Īa a su hermano Jos√©.


3 Final

Carlos permaneci√≥ prisionero de Napole√≥n, residiendo en Marsella, hasta la derrota final de √©ste en 1814; pero en ese mismo a√Īo Fernando VII fue repuesto en el Trono espa√Īol, manteniendo a su padre desterrado por temor a que le disputara el poder. Carlos y su esposa murieron exiliados en la corte papal, residiendo en el palazzo Borghese.


4 Mecenazgo

Carlos se interesó desde su juventud por el arte. Violinista aficionado, en 1775 compró para la corte el cuarteto de instrumentos Stradivarius conservado actualmente en el Palacio Real de Madrid y se rodeó de un entorno musical privilegiado dirigido por el violinista y compositor Gaetano Brunetti. También se interesó por la pintura, encargando obras a Luis Meléndez, Claude Joseph Vernet y Luis Paret y nombrando a Francisco de Goya pintor de cámara (1789).

Durante su reinado otorg√≥ entre t√≠tulos de Espa√Īa y t√≠tulos de Indias: 179 t√≠tulos nobiliarios, de los cuales 33 fueron Grandes de Espa√Īa.


5 Matrimonio e hijos

Carlos IV contrajo matrimonio con su prima hermana Mar√≠a Luisa de Borb√≥n-Parma (hija de Felipe, Duque de Parma) en 1765. Tuvieron 14 hijos de las veinticuatro veces que Mar√≠a Luisa de Borb√≥n-Parma estuvo embarazada, pero solo siete llegaron a la edad adulta. Entre ellos el pr√≥ximo Borb√≥n que ser√≠a rey de Espa√Īa como Fernando VII.




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Carlos III de Borb√≥n / Carlos III de Espa√Īa
« en: 18-Jun-2014, 03:16  »


Carlos III de Espa√Īa


Carlos III de Borb√≥n (Madrid, 20 de enero de 1716 ‚Äď Ibid., 14 de diciembre de 1788), fue duque de Parma (como Carlos I) entre 1731 y 1735, rey de N√°poles (como Carlos VII) y rey de Sicilia (como Carlos V) de 1734 a 1759 y de Espa√Īa desde 1759 hasta su muerte. Ha recibido como sobrenombres el Pol√≠tico y el Mejor Alcalde de Madrid.

Carlos era el tercer hijo var√≥n de Felipe V que lleg√≥ a la vida adulta y el primero que tuvo con su segunda mujer, Isabel de Farnesio, por lo que fueron sus medio hermanos Luis I y Fernando VI, quienes sucedieron a su padre en un primer momento. La muerte sin descendencia de estos llevar√≠a a Carlos a ocupar el Trono espa√Īol.

Carlos sirvi√≥ a la pol√≠tica familiar como una pieza en la lucha por recuperar la influencia espa√Īola en Italia: hered√≥ inicialmente de su madre los ducados de Parma, Plasencia y Toscana (1731); pero m√°s tarde, al conquistar Felipe V el Reino de N√°poles y Sicilia en el curso de la Guerra de Sucesi√≥n de Polonia (1733-1735), pas√≥ a ser rey de aquellos territorios con el nombre de Carlos VII. Contrajo matrimonio en 1738 con Mar√≠a Amalia de Sajonia, hija de Federico Augusto II, duque de Sajonia y de Lituania y rey de Polonia.


1 Infancia y juventud

Nace el 20 de enero de 1716 a las 4 de la madrugada en el Real Alcázar de Madrid. Su cuidadora fue María Antonia de Salcedo. Luego, fueron responsables de él un grupo de hombres a cargo de Francisco María Spínola y Spínola, Duque de San Pedro. El 15 de enero 1724 su hermanastro Luis hereda el trono por la abdicación de su padre en su favor, pero fallece en agosto y su padre vuelve a ser rey.

Se trasladar√° a Sevilla junto con su padre en 1729. Las naciones europeas, con el Tratado de Utrecht de entre 1713 y 1715 y el Tratado de Hannover de septiembre 1725, firmado como respuesta al Tratado de Viena de abril de 1725, establec√≠an sus posiciones en Europa. Espa√Īa hab√≠a perdido muchos territorios e influencia tras la Guerra de Sucesi√≥n. Sin embargo, esta situaci√≥n no durar√≠a mucho ya que en los planes de Felipe V estaba recuperar sus territorios en Italia.

Desde Sevilla, el monarca pone en marcha un plan para asegurar la sucesi√≥n de su hijo en el Ducado de Parma, firmando el Tratado de Sevilla con Inglaterra y Francia. Sin embargo, a la muerte del Duque de Parma, el Emperador del Sacro Imperio Romano Germ√°nico Carlos VI invade esos territorios y Felipe V no recibe apoyo de las dos potencias, por lo que amenaza con declarar la guerra por su cuenta. En 1731, el Imperio Romano Germ√°nico se adherir√° al Tratado de Sevilla y Carlos III, con 15 a√Īos, abandonar√° Andaluc√≠a rumbo a Italia para ocupar sus plazas.

El 1 de febrero de 1733 mor√≠a Augusto II, rey de Polonia, cuya monarqu√≠a no era hereditaria, sino elegida por el Parlamento polaco, el Sejm. Felipe V env√≠a desde Sevilla un emisario a Varsovia para negociar la candidatura del infante don Felipe y la del infante Carlos. Sin embargo, sus candidatos ten√≠an pocas posibilidades frente a otros con apoyos de Austria y Francia. Felipe V se traslada a Madrid y firma el Tratado del Escorial, Primer Pacto de Familia, donde Espa√Īa abandona su pretensi√≥n polaca y decide aliarse con Francia para luchar contra el Imperio Romano Germ√°nico a cambio de la ayuda de Francia en su campa√Īa contra N√°poles y Sicilia, bajo el control austr√≠aco, y para conseguir Gibraltar. La guerra en Italia se gan√≥, y el 10 de mayo de 1734 el infante don Carlos orden√≥ proclamar Rey a su padre, sin embargo Felipe V cedi√≥ N√°poles y Sicilia a su hijo.


2 Rey de N√°poles y Sicilia

Durante su reinado en Nápoles y Sicilia (Carlos VII, Carlo VII en italiano, o simplemente Carlo di Borbone, que es como se le suele llamar allí), intentó reformar y modernizar el reino, unificándolo, conquistando el afecto de los ciudadanos junto con su esposa María Amalia de Sajonia.

Carlos contrajo matrimonio en 1738 con Mar√≠a Amalia Walburga de Sajonia, de 14 a√Īos. Ella era una princesa polaca de familia rica y fecunda, y su matrimonio tuvo un inter√©s pol√≠tico, sin embargo fue tambi√©n bien avenido. Se casaron por poderes en el Palacio de Dresde, en Sajonia, el 9 de mayo de 1738 y la boda se celebr√≥ en N√°poles el 9 de junio de ese a√Īo.

Intent√≥ dotar a la capital, N√°poles, del aspecto que deb√≠a tener una Corte. Hizo hincapi√© en mejorar las edificaciones p√ļblicas, como el Hospicio, y trat√≥ de adaptar el palacio virreinal de acuerdo con la moda que imperaba desde la construcci√≥n de Versalles. Tambi√©n hizo construir complejos palaciegos en otros lugares del reino, como el Palacio Real de Caserta, uno de los mayores palacios reales del mundo. Otra de sus aportaciones fue el Teatro de San Carlos, para las representaciones de √≥pera.

Sus a√Īos como rey de las Dos Sicilias le dieron una experiencia muy valiosa como rey de Espa√Īa. Los barones y la Iglesia acaparaban m√°s del 50% de las tierras, y en el caso de los primeros ten√≠an adem√°s jurisdicci√≥n sobre las mismas, por lo que imped√≠an el acceso de sus vasallos a los tribunales. El rey limit√≥ su influencia pol√≠tica, dejando clara la supremac√≠a de la Corona, pero su poder econ√≥mico sigui√≥ intacto. El 3 de julio de 1738, en ocasi√≥n de su matrimonio, fund√≥ la Insigne y Real Orden de San Jenaro, de la cual fue su primer gran maestre.

En 1740, uno de sus consejeros, el duque de Salas, permitió a los judíos retornar al reino, de donde habían sido expulsados por Carlos V, con la finalidad de impulsar la actividad económica. El pueblo y la Iglesia se opusieron y Salas fue destituido, derogándose el permiso. Poco después, el arzobispo Spinelli intentó introducir la Inquisición, pero el pueblo se opuso también a esta medida y hubo de desistir.

Tambi√©n durante estos a√Īos encontr√≥ el monarca a algunos de los hombres que m√°s influir√≠an en su vida, como Bernardo Tanucci, jurista al que nombr√≥ Ministro de Justicia primero y de Asuntos Exteriores despu√©s, y que qued√≥ como miembro del Consejo de Regencia cuando Carlos III hered√≥ el trono espa√Īol.

Destaca el hecho de haber sido quien orden√≥ comenzar la excavaci√≥n sistem√°tica de las poblaciones sepultadas por la erupci√≥n del Vesubio del a√Īo 79: Pompeya, Herculano, Oplontis y las Villas Stabianas. No s√≥lo eso, sino que en 1752, al ordenar construir una carretera hacia el sur (precursora de la actual Statale 18), salieron a la luz los restos de la ciudad de Paestum, que llevaban a√Īos cubiertos por la maleza (parte del anfiteatro yace precisamente bajo dicha carretera). Fue un hallazgo especialmente importante, porque all√≠ se hallaban tres templos griegos en muy buen estado de conservaci√≥n. Se encargaron de su estudio Felice Gazzola (un culto arist√≥crata y militar de confianza de Carlos, al que serv√≠a desde su √©poca de duque de Parma) y Francesco Sabatini.

La muerte sin descendencia de su medio hermano Fernando VI de Espa√Īa, hizo recaer en Carlos la Corona de Espa√Īa, que pas√≥ a ocupar en 1759, dejando con gran tristeza, tanto de los reyes como del pueblo, la corona del Reino de N√°poles y Sicilia a su tercer hijo, Fernando.


3 Rey de Espa√Īa

Tras los fallecimientos de Luis I y de Fernando VI sin descendencia, el trono de Espa√Īa pas√≥ a Carlos III, tercer hijo de Felipe V y primero de su matrimonio con Isabel de Farnesio, con gran experiencia de gobierno como rey de N√°poles.


Política exterior

La Guerra de los Siete A√Īos (1756‚Äď1763):

El primer asunto que el rey trat√≥ fue la Guerra de los Siete A√Īos. El monarca espa√Īol se vio obligado a tomar parte en la guerra tras la ocupaci√≥n brit√°nica de Honduras y la p√©rdida de la colonia francesa de Quebec, lo que requiri√≥ la intervenci√≥n espa√Īola en el conflicto para frenar el expansionismo brit√°nico por Am√©rica.

En 1761 se firm√≥ el Tercer Pacto de Familia y Espa√Īa entr√≥ en el conflicto b√©lico. El monarca se equivoc√≥ en cuanto a la ayuda real que pod√≠a prestar Francia y el estado de sus tropas. Una escuadra inglesa de 53 buques con un ej√©rcito de 14.000 hombres consigui√≥ tomar La Habana por la falta de entrenamiento de las milicias, en n√ļmero muy inferior a los ingleses, y la incompetencia del gobernador de la plaza, Juan de Prado. Poco despu√©s una escuadra procedente de la India bombarde√≥ y tom√≥ Manila. Los ingleses no pudieron extender su dominio por las Filipinas gracias a la resistencia de las guerrillas organizadas por Sim√≥n de Anda. La guerra termin√≥ con la Paz de Par√≠s de 1763. Espa√Īa cedi√≥ a Gran Breta√Īa la Florida y territorios del golfo de M√©xico, a cambio de la devoluci√≥n de La Habana y Manila. La Luisiana francesa pas√≥ a manos de Espa√Īa, m√°s preparada para defenderla. Portugal, aliado de los brit√°nicos, recuper√≥ la colonia del Sacramento.

Guerra de independencia de los Estados Unidos (1776‚Äď1783):

Espa√Īa continu√≥ la alianza francesa. La sublevaci√≥n de las Trece Colonias contra Jorge III dio a ambas potencias la ocasi√≥n para el desquite. As√≠, en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, Espa√Īa intervino junto a Francia y contra Gran Breta√Īa.

Desde la Declaraci√≥n de Independencia (4 de julio de 1776) los sublevados recibieron ayuda espa√Īola de forma solapada. En 1779 se rompieron las relaciones. Se asedi√≥ Gibraltar sin √©xito, pero se pudo recuperar Menorca. Bernardo de G√°lvez, gobernardor de la Luisiana, ocup√≥ Florida. Inglaterra, aislada y sin poder someter a los rebeldes, tuvo que firmar la paz.

El Tratado de Par√≠s de 1783 puso fin a la guerra. Espa√Īa recuper√≥ Menorca, Florida y la costa de Honduras, aunque no pudo conseguir lo mismo con Gibraltar, que los ingleses se negaron en redondo a ceder. Espa√Īa, de esta forma, contribuy√≥ a la independencia de los Estados Unidos, hecho que cre√≥ un precedente para la emancipaci√≥n de las colonias espa√Īolas en el siglo XIX.

Rusia y Prusia:

Dos nuevas potencias, Rusia y Prusia, entraron en el mapa pol√≠tico europeo del siglo XVIII bajo los reinados de dos d√©spotas ilustrados: Catalina II y Federico II respectivamente. Ambos monarcas suscitaron inter√©s y admiraci√≥n en Espa√Īa, aunque la expansi√≥n rusa hab√≠a alcanzado el Pac√≠fico y se lleg√≥ a temer una alianza anglorrusa en el Mediterr√°neo. Tal evento no s√≥lo no lleg√≥ a materializarse, sino que Rusia se opuso a la pretensi√≥n inglesa de controlar todos los movimientos mar√≠timos en tiempo de guerra.

Mediterr√°neo:

Carlos III hab√≠a firmado un tratado de comercio con Turqu√≠a siendo rey de N√°poles y Sicilia, pues consideraba a este imperio un freno a los intereses ingleses, austr√≠acos y rusos. El Monarca excluy√≥ una alianza que estim√≥ no ser√≠a bien recibida en el pa√≠s, pero intervino en Or√°n que depend√≠a del Imperio Otomano, con el doble objetivo de conseguir liberar el mar de piratas berberiscos y obtener concesiones econ√≥micas. En 1775 envi√≥ una expedici√≥n militar contra Argel al mando del general O¬īReilly que acab√≥ en desastre. Despu√©s de dos nuevos ataques, en 1783 y 1784, se firm√≥ el Tratado Hispano-Argelino de 1786.

Pacífico:

En diversas √°reas del Oc√©ano Pac√≠fico el Virreinato del Per√ļ y el Virreinato de la Nueva Espa√Īa tuvieron la autorizaci√≥n del rey Carlos III de expandir el poder espa√Īol y afianzarlo en el Gran Oc√©ano. As√≠ pues, hubo varios intentos de incorporar la costa de Oreg√≥n y Alaska al Virreinato de la Nueva Espa√Īa con expediciones como la de Bruno de Heceta y otras. Mientras tanto, en el oc√©ano Pac√≠fico Sur (llamado en ese momento los Mares del Sur) el Virreinato del Per√ļ de Manuel de Amat y Junient orden√≥ dos expediciones: la primera, en la que se descubri√≥ la isla de Pascua por Felipe Gonz√°lez de Haedo tomando posesi√≥n de ella en nombre de Carlos III en en 1770, y la segunda en 1772 capitaneada por Domingo de Bonechea que lleg√≥ al archipi√©lago Tuamotu y a las islas de la Sociedad donde estableci√≥ la soberan√≠a espa√Īola y la del rey sobre las islas. Los jefes de las principales aldeas de Tahit√≠ aceptaron la soberan√≠a de Espa√Īa y ser s√ļbditos de la corona espa√Īola. Sin embargo, el proceso de ocupaci√≥n de la Polinesia fue abandonado por el poco apoyo que le daban a esa iniciativa en Madrid y por los problemas religiosos del reino, por lo que dejaron la presencia espa√Īola en esa √°rea y abandonaron a finales de 1775.


Política interior: despotismo ilustrado

En política interior, intentó modernizar la sociedad utilizando el poder absoluto del Monarca bajo un programa ilustrado.

En la l√≠nea de la Ilustraci√≥n propia de su √©poca, Carlos III realiz√≥ importantes cambios ‚ÄĒsin quebrar el orden social, pol√≠tico y econ√≥mico b√°sico, despotismo ilustrado‚ÄĒ con ayuda de un equipo de ministros y colaboradores ilustrados, como el Marqu√©s de Esquilache, Aranda, Campomanes, Floridablanca, Wall y Grimaldi.

Las reformas de Esquilache:

El Monarca nombr√≥ al marqu√©s de Esquilache Secretario de Hacienda. √Čste incorpor√≥ se√Īor√≠os a la Corona, control√≥ a los sectores eclesi√°sticos y reorganiz√≥ las Fuerzas Armadas. Su programa de reformas y la intervenci√≥n espa√Īola en la Guerra de los Siete A√Īos necesitaron m√°s ingresos, que se consiguieron con un aumento de la presi√≥n fiscal y nuevas f√≥rmulas, como la creaci√≥n de la Loter√≠a Nacional. Al mismo tiempo liberaliz√≥ el comercio de los cereales, lo que origin√≥ una subida de los precios de los productos de primera necesidad a causa de las especulaciones de los acaparadores y de las malas cosechas de los √ļltimos a√Īos. Campomanes apoy√≥ esta medida, pero el pueblo hizo responsable de todo al siciliano.

En marzo de 1766 se produjo el Mot√≠n de Esquilache. Su detonante fue la orden de cambiar la capa larga y el sombrero de ala ancha de los madrile√Īos por la capa corta y el sombrero de tres picos. La tensi√≥n subi√≥ gracias a los pasquines que circulaban por la capital y que aparec√≠an en sitios p√ļblicos, pasquines cuyo l√©xico y ortograf√≠a s√≥lo pod√≠an provenir de hombres con cultura. La manipulaci√≥n realizada por sectores nobiliarios y eclesi√°sticos lo convirti√≥ en un ataque directo a la pol√≠tica reformista llevada a cabo por ministros extranjeros del gobierno del Rey.

En Madrid el punto √°lgido de la revuelta se produjo cuando la muchedumbre que se hab√≠a congregado frente al Palacio Real se top√≥ con la Guardia Valona, que en 1764 hab√≠a cargado contra el gent√≠o durante la boda de una de las hijas del rey, la infanta Mar√≠a Luisa, con el futuro emperador de Austria. Se produjo una refriega y hubo bajas por ambas partes, sin que la Guardia Espa√Īola interviniera. Carlos III recab√≥ el parecer de sus consejeros, y aunque recibi√≥ opiniones contrapuestas, acab√≥ siguiendo el consejo del conde de Revillagigedo, que declar√≥ que dimitir√≠a de su cargo antes que ordenar disparar a la multitud.

De Madrid, el levantamiento se traslad√≥ a ciudades como Cuenca, Zaragoza, La Coru√Īa, Oviedo, Santander, Bilbao, Barcelona, C√°diz y Cartagena entre otras muchas. Pero mientras que en Madrid las quejas se refer√≠an al gobierno de la naci√≥n, en las provincias las quejas se dirig√≠an contra las autoridades locales, lo cual revela un problema subyacente de corrupci√≥n e incompetencia administrativa.

Los amotinados exigieron la reducci√≥n del precio de los alimentos y la supresi√≥n de la Junta de Abastos, la derogaci√≥n de la orden sobre la vestimenta, el cese de ministros extranjeros de Carlos III, su sustituci√≥n por espa√Īoles y un perd√≥n general. El Monarca desterr√≥ a Esquilache y nombr√≥ en su lugar al conde de Aranda. Se tomaron medidas para acelerar la importaci√≥n de cereales desde Sicilia y se reformaron los gobiernos concejiles, a√Īadiendo a √©stos diputados del estado llano elegidos por sufragio.

La política religiosa:

Desaparecidos los ministros extranjeros, el Rey se apoy√≥ en los reformistas espa√Īoles, como Pedro Rodr√≠guez de Campomanes, el conde de Aranda o el conde de Floridablanca. Campomanes, nombrado fiscal del Consejo de Castilla, trat√≥ de demostrar que los verdaderos inductores del mot√≠n de Esquilache hab√≠an sido los jesuitas. Se nombr√≥ una comisi√≥n de investigaci√≥n y sus principales acusaciones fueron:

  •     Sus grandes riquezas.
  •     El control de los nombramientos y de la pol√≠tica eclesi√°stica.
  •     Su apoyo al papa.
  •     Su lealtad al marqu√©s de la Ensenada.
  •     Su participaci√≥n en los asuntos de Paraguay.
  •     Su intervenci√≥n en dicho mot√≠n.

Sectores de la nobleza y diversas √≥rdenes religiosas estuvieron claramente en contra. Por todo ello, mediante el decreto real del 27 de febrero de 1767, se les expuls√≥ de Espa√Īa y todos sus dominios y posesiones fueron confiscados.

Reformas:

La expulsi√≥n de los jesuitas se quiso aprovechar para realizar una reforma de la ense√Īanza que deb√≠a fundamentarse en las disciplinas cient√≠ficas y en la investigaci√≥n. Someti√≥ las universidades al patronazgo real y cre√≥ en Madrid los Estudios de San Isidro (1770), como centro moderno de ense√Īanza media destinado a servir de modelo, y tambi√©n las Escuela de Artes y Oficios, que han perdurado hasta el siglo XX (cuando pasaron a llamarse Escuelas de Formaci√≥n Profesional, EFP). Las propiedades de los jesuitas sirvieron para crear nuevos centros de ense√Īanza y residencias universitarias. Sus riquezas, para beneficiar a los sectores m√°s necesitados, se destinaron a la creaci√≥n de hospitales y hospicios.

Promovi√≥ un nuevo plan de Estudios Universitarios, que fue duramente contestado por la Universidad de Salamanca, proponiendo un plan propio, que a la postre fue implantado a√Īos despu√©s.

El impulso hacia la reforma de la agricultura durante el reinado de Carlos III vino de mano de las Sociedades Económicas de Amigos del País creadas por su ministro José de Gálvez. Campomanes, influido por la fisiocracia centró su atención en los problemas de la agricultura. En su Tratado de la Regalía de la Amortización, defendió la importancia de ésta para conseguir el bienestar del Estado y de los ciudadanos y la necesidad de una distribución más equitativa de la tierra.

En 1787, Campomanes elaboró un proyecto de repoblación de las zonas deshabitadas de las tierras de realengo de Sierra Morena y del valle medio del Guadalquivir, creando las Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena. Para ello, y supervisado por Pablo de Olavide, intendente real de Andalucía, se trajeron inmigrantes centroeuropeos. Se trataba principalmente de alemanes y flamencos católicos, para fomentar la agricultura y la industria en una zona despoblada y amenazada por el bandolerismo. El proyecto fue financiado por el Estado. Se fundaron así nuevos asentamientos, como La Carolina, La Carlota o La Luisiana, en las actuales provincias de Jaén, Córdoba y Sevilla.

Se reorganiz√≥ el ej√©rcito, al que dot√≥ de unas Ordenanzas en 1768 destinadas a perdurar hasta el siglo XX, se impuls√≥ el comercio colonial formando compa√Ī√≠as, como la de Filipinas, y mediante el Reglamento de libre comercio de 1778 que liberaliz√≥ el comercio con Am√©rica. Tambi√©n destaca el Decreto de libre comercio de granos de 1765.

Otras medidas reformistas del reinado fueron la creaci√≥n del Banco de San Carlos, en 1782, y la construcci√≥n de obras p√ļblicas, como el Canal Imperial de Arag√≥n y un plan de caminos reales de car√°cter radial, con origen en Madrid y destino a Valencia, Andaluc√≠a, Catalu√Īa y Galicia.

Hizo un ambicioso plan industrial en el que destacan como punteras las industrias de bienes de lujo: Porcelana del Buen Retiro, Cristales de la Granja y traslada la Plater√≠a Mart√≠nez a un edificio en el paseo del Prado, pero no faltaron muchas otras para la producci√≥n de bienes de consumo, en toda la geograf√≠a espa√Īola.

Entre los planteamientos teóricos para el desarrollo de la industria destacó el Discurso sobre el fomento de la industria popular de Campomanes, para mejorar con ella la economía de las zonas rurales y hacer posible su autoabastecimiento. Las Sociedades Económicas de Amigos del País se encargaron de la industria y su teoría en esta época.

Hizo hospitales p√ļblicos, servicios de alumbrado y recogida de basura, uso de adoquines, una buena red de alcantarillado. En Madrid, un ambicioso plan de ensanche, con grandes avenidas, monumentos como la Cibeles, Neptuno, la puerta de Alcal√°, la fuente de la Alcachofa‚Ķ, la construcci√≥n del jard√≠n bot√°nico (trasladando al Paseo del Prado el antiguo de Migas Calientes), el hospital de San Carlos (hoy Museo Reina Sof√≠a), el edificio del Museo del Prado (destinado originalmente a museo de Historia Natural).


La sociedad

La nobleza:

Descendi√≥ en n√ļmero, debido a la desaparici√≥n de los hidalgos en los censos por las medidas restrictivas hacia este grupo por el Rey. Representaba el 4% del total de la poblaci√≥n. Su poder econ√≥mico se acrecent√≥ gracias a los matrimonios entre familias de la alta nobleza, que propiciaron una progresiva acumulaci√≥n de bienes patrimoniales. Mediante un decreto en 1783, el Rey aprob√≥ el trabajo manual y lo reconoci√≥, favoreciendo a los nobles. A partir de ese momento, los nobles pod√≠an trabajar, cosa que antes no pod√≠an hacer, √ļnicamente pod√≠an vivir de sus riquezas. Los t√≠tulos nobiliarios aumentaron con las concesiones hechas por Felipe V y Carlos III. Se crearon la Orden Militar de Carlos III y la de las Reales Maestranzas con estatutos nobiliarios. En contrapartida se pusieron numerosas restricciones a los mayorazgos y a los se√Īor√≠os, aunque nunca llegaron a desaparecer durante el reinado.

El clero:

La Iglesia pose√≠a cuantiosas riquezas. Siendo el clero un 2% de la poblaci√≥n, seg√ļn el Catastro de Ensenada era propietaria de la s√©ptima parte de las tierras de labor de Castilla y de la d√©cima parte del ganado lanar. A los bienes inmuebles se a√Īad√≠an el cobro de los diezmos, a los que se descontaban las tercias reales, y otro ingresos como rentas hipotecarias o alquileres. La di√≥cesis m√°s rica era la de Toledo, con una renta anual de 3.500.000 reales.

El estado llano:

Era el grupo m√°s numeroso. En √©l se encontraban los campesinos que gozaban de cierta estabilidad econ√≥mica. Los jornaleros sufr√≠an situaciones de miseria. De acuerdo con el Catastro de Ensenada, los artesanos representaban el 15% del total de los asalariados y ten√≠an mejores retribuciones que los campesinos. La burgues√≠a comenz√≥ a despuntar t√≠midamente en Espa√Īa. Localizada en la periferia peninsular, se identific√≥ con los prop√≥sitos reformistas y los ideales ilustrados del siglo. Fue especialmente importante en C√°diz, por su vinculaci√≥n al comercio americano, Barcelona y Madrid.

Los gitanos:

Desde el fracaso de la Gran Redada de 1749 los gitanos estaban sujetos a una situación muy problemática, que se pretendió resolver con una serie de iniciativas legislativas desde 1763, finalmente sustanciadas en la Real Pragmática de 19 de septiembre de 1783, con propósitos claramente asimiladores y de carácter utilitarista, tras dicha pragmática, se deja de considerar su origen o naturaleza diferenciada o inferior (raíz infecta); se prohíbe el uso de la denominaciones gitano o castellano nuevo (tenidas por injuriosas); se concede libertad de residencia (excepto en la Corte y Reales Sitios por ahora) y se permiten nuevos modos para ganarse la vida, incluyendo la admisión en gremios, pero se prohíben oficios como poseer tabernas o esquilar caballos, de vital importancia para el pueblo gitano; también se prohíben sus vestiduras tradicionales y su gerigonza (su idioma diferenciador, el caló) y una vez más se establece la obligación de asentarse, abandonando el nomadismo; todo ello bajo graves penas a los desobedientes, que serían considerados vagos y sujetos a las penas correspondientes sin distinción de los demás vasallos (se les aplica el código penal general).

Aquellos casos en los que un individuo se negase a acatar las leyes en cuanto a residencia, lengua, oficios, vestimenta y dem√°s, la primera vez que fuese detenido ser√≠a marcado con un hierro candente en la espalda (en sustituci√≥n de las penas anteriormente previstas: la muerte o cortar las orejas), en caso de ser detenido una segunda vez ser√≠an condenados a la pena capital, dicha ley no se aplicaba a los menores de diecieseis a√Īos, que ser√≠an separados de sus familias y educados por las Juntas o Diputaciones de caridad.


4 Proyección posterior

Cuando el Rey muri√≥ en 1788, termin√≥ la historia del reformismo ilustrado en Espa√Īa, pues el estallido casi inmediato de la Revoluci√≥n francesa al a√Īo siguiente provoc√≥ una reacci√≥n de terror que convirti√≥ el reinado de su hijo y sucesor, Carlos IV, en un periodo mucho m√°s conservador. En seguida, la invasi√≥n francesa arrastrar√≠a al pa√≠s a un ciclo de revoluci√≥n y reacci√≥n que marcar√≠a el siglo siguiente, sin dejar espacio para continuar un reformismo sereno como el que hab√≠a desarrollado Carlos III.

Entre los aspectos m√°s duraderos de su herencia quiz√° haya que destacar el avance hacia la configuraci√≥n de Espa√Īa como naci√≥n, a la que dot√≥ de algunos s√≠mbolos de identidad (como los que en el futuro se convertir√≠an en su himno y su bandera nacionales) e incluso de una capital digna de tal nombre, pues se esforz√≥ por modernizar Madrid (con la construcci√≥n de paseos y trabajos de saneamiento e iluminaci√≥n p√ļblica) y engrandecerla con monumentos (de su √©poca datan la Puerta de Alcal√°, el Museo del Prado ‚ÄĒconcebido como Gabinete de Historia Natural‚ÄĒ, el hospital de San Carlos o la construcci√≥n del nuevo Jard√≠n Bot√°nico, en sustituci√≥n del antiguo de Migas Calientes) y con edificios representativos destinados a albergar los servicios de la creciente administraci√≥n p√ļblica. El impulso a los transportes y comunicaciones interiores (con la organizaci√≥n del Correo como servicio p√ļblico y la construcci√≥n de una red radial de carreteras que cubr√≠an todo el territorio espa√Īol, convergiendo sobre la capital) ha sido, sin duda, otro factor pol√≠tico que ha actuado en el mismo sentido, acrecentando la cohesi√≥n de las diversas regiones espa√Īolas. Estas son s√≥lo algunas de las razones por las cuales Carlos III fue conocido como el ¬ęmejor Alcalde de Madrid¬Ľ.


5 Matrimonio e hijos

Contrajo matrimonio en 1737 con Mar√≠a Amalia de Sajonia (1724‚Äď1760), hija de Federico Augusto II. Tuvieron trece hijos, pero s√≥lo siete llegaron a adultos.

El primer var√≥n Felipe Antonio, infante de Espa√Īa y duque de Calabria (13 de julio de 1747 - 6 de diciembre de 1777), fue excluido de la sucesi√≥n al trono de Espa√Īa y al de N√°poles debido a su condici√≥n de deficiente mental. Carlos IV, el segundo hijo, llegar√≠a a ser rey de Espa√Īa.




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Fernando VI de Borb√≥n / Fernando VI de Espa√Īa
« en: 18-Jun-2014, 02:49  »


Fernando VI de Espa√Īa


Fernando VI de Borb√≥n (Madrid, Espa√Īa, 23 de septiembre de 1713 ‚Äď Villaviciosa de Od√≥n, Espa√Īa, 10 de agosto de 1759), llamado el Prudente o el Justo, rey de Espa√Īa desde 1746 hasta 1759, cuarto hijo de Felipe V y de su primera esposa Mar√≠a Luisa Gabriela de Saboya. Se cas√≥ en la iglesia de San Juan Bautista de Badajoz con B√°rbara de Braganza en 1729, que fue reina de Espa√Īa hasta su muerte en 1758.


1 Príncipe de Asturias

Cuando Fernando naci√≥ el 23 de septiembre de 1713 ‚ÄĒsiendo bautizado sin gran solemnidad en la iglesia franciscana de San Gil, el 4 de diciembre‚ÄĒ ten√≠a por delante en la sucesi√≥n al trono a dos hermanos mayores Luis y Felipe Pedro, nacidos en 1707 y 1712, respectivamente ‚ÄĒun tercer hermano, mayor que √©l, hab√≠a muerto en 1709 al poco de nacer‚ÄĒ. Pero cuando ten√≠a seis a√Īos falleci√≥ Felipe Pedro, por lo que Fernando qued√≥ el segundo en la sucesi√≥n tras el pr√≠ncipe de Asturias, Luis, seis a√Īos mayor que √©l.

La infancia de Fernando estuvo marcada por el hecho de que su madre, la reina Mar√≠a Luisa Gabriela de Saboya, falleci√≥ a los cinco meses de su nacimiento, y de que su padre contrajo nuevas nupcias siete meses despu√©s de haber enviudado con la princesa del ducado de Parma, Isabel de Farnesio, que le dio seis hijos que prosperaron ‚ÄĒel primero fue el infante Carlos nacido el 20 de enero de 1716‚ÄĒ. As√≠ la nueva reina se preocup√≥ m√°s por la suerte y el futuro de sus propios hijos ‚ÄĒdedicando todos sus esfuerzos en conseguirles en Italia un estado propio sobre el que pudieran reinar, lo que determin√≥ en buena medida la pol√≠tica exterior de la Monarqu√≠a de Felipe V durante las d√©cadas siguientes‚ÄĒ que por la de sus hijastros. Adem√°s, el r√≠gido protocolo de la corte imped√≠a el contacto directo de los pr√≠ncipes con los reyes ‚ÄĒni com√≠an juntos, ni asist√≠an a actos oficiales con sus padres‚ÄĒ, as√≠ que Luis y Fernando se comunicaban con su padre ‚ÄĒy con su madrastra‚ÄĒ a trav√©s de cartas escritas en franc√©s, que era la lengua que utilizaba la familia.

En 1721, tras cumplir los siete a√Īos, el infante Fernando fue dotado de ¬ęcuarto aparte para que en √©l le sirvan y asistan s√≥lo hombres, y para el cuidado de su persona, su asistencia y educaci√≥n [el rey] ha resuelto nombrar al conde de Salazar, con el t√≠tulo de gobernador de la casa de S.A.¬Ľ.

Lo que cambi√≥ definitivamente el destino del infante Fernando fueron los acontecimientos ocurridos en 1724, durante los cuales estuvo cerca de convertirse en rey a los once a√Īos de edad. El 10 de enero de 1724 el rey Felipe V firm√≥ un decreto por el que abdicaba en su hijo Luis, de diecisiete a√Īos, casado con Luisa Isabel de Orleans, dos a√Īos menor que √©l, pero Luis I de Espa√Īa rein√≥ s√≥lo durante ocho meses ya que a mediados de agosto enferm√≥ de viruela y muri√≥ el 31. Al haber abdicado Felipe V, su sucesor tendr√≠a que haber sido Fernando pero la r√°pida actuaci√≥n de la reina Isabel de Farnesio lo impidi√≥. Tuvo que hacer frente a ciertos sectores de la nobleza castellana que apoyaban la opci√≥n del pr√≠ncipe Fernando argumentando que no cab√≠a la marcha atr√°s en la abdicaci√≥n de un rey y le cost√≥ convencer al propio rey para que volviera a reinar, pero el 7 de septiembre de 1724, una semana despu√©s de la muerte Luis I, Felipe V volv√≠a a ostentar la Corona de la Monarqu√≠a de Espa√Īa, y Fernando era proclamado como el nuevo Pr√≠ncipe de Asturias y jurado el 25 de noviembre por las Cortes de Castilla, convocadas con tal fin.

Durante la mayor parte de los veintid√≥s a√Īos en que fue Pr√≠ncipe de Asturias (1724-1746), Fernando y su esposa, la princesa portuguesa B√°rbara de Braganza con quien se hab√≠a casado en enero de 1728, vivieron aislados de la corte y con las visitas restringidas. La orden de 1733 de "esta especie de arresto domiciliario" de los pr√≠ncipes, como la llam√≥ el historiador Pedro Voltes, parti√≥ de la reina Isabel de Farnesio que quer√≠a impedir que mantuvieran contactos con los grupos "casticistas" y "contestatarios" de la nobleza castellana y de la corte que propugnaban una nueva abdicaci√≥n de Felipe, cuya salud mental continuaba deterior√°ndose.

As√≠ el reglamento de la conducta del pr√≠ncipe de Asturias aprobado en el verano de 1733 ‚ÄĒpoco despu√©s de la vuelta a Madrid de la corte despu√©s de deambular por Sevilla y otras poblaciones andaluzas durante los cinco a√Īos anteriores para intentar restablecer la salud mental y f√≠sica del rey‚ÄĒ determinaba que "don Fernando y do√Īa B√°rbara podr√≠an ser visitados cada uno por s√≥lo cuatro personas, cuyo nombre y cargo se indicaba. No podr√≠an recibir a otros embajadores que los de Francia y Portugal. Los pr√≠ncipes no deb√≠an comer en p√ļblico ni salir de paseo ni ir a ning√ļn templo o convento. [...] Se suprimi√≥ tambi√©n la asistencia del pr√≠ncipe al Consejo de Gobierno y todo despacho con √©l, y en especial cualquier trato con [el "primer ministro"] Pati√Īo y los ministros, y, en suma, toda visita suya a sus padres".

Durante los √ļltimos a√Īos de su reinado, la enfermedad mental y el deterioro f√≠sico de Felipe V se fueron acentuando ‚ÄĒ"hasta los pintores de c√°mara como Jean Ranc y Van Loo, hab√≠an tenido que reflejar la decrepitud del rey, hinchado y torpe, con las piernas arqueadas y la mirada perdida"‚ÄĒ, hasta que en la noche del 9 de julio de 1746 muri√≥ de una apoplej√≠a. Apenas transcurrida una semana de la muerte de su padre, el nuevo rey Fernando VI orden√≥ a su madrastra, la reina viuda Isabel de Farnesio, que abandonara el palacio real del Buen Retiro, y se marchara a vivir a una casa de la duquesa de Osuna, acompa√Īada de sus hijos, los infantes Luis y Mar√≠a Victoria. Al a√Īo siguiente fue desterrada de Madrid y su residencia qued√≥ fijada en el palacio de La Granja de San Ildefonso ‚ÄĒcuando la reina viuda protest√≥ por medio de una carta en la que le dec√≠a al rey que ¬ędesear√≠a saber si he faltado en algo para enmendarlo¬Ľ, Fernando VI le respondi√≥ con otra misiva en la que dec√≠a: ¬ęlo que yo determino en mis reinos no admite consulta de nadie antes de ser ejecutado y obedecido¬Ľ‚ÄĒ.


2 Reinado

Cuando lleg√≥ al trono, Espa√Īa se encontraba en la Guerra de Sucesi√≥n Austriaca, que termin√≥ al poco tiempo (Paz de Aquisgr√°n, 1748) sin ning√ļn beneficio para Espa√Īa. Comenz√≥ su reinado eliminando la influencia de la reina viuda Isabel de Farnesio y de su grupo de cortesanos italianos. Establecida la paz, el rey impuls√≥ una pol√≠tica de neutralidad y paz en el exterior para posibilitar un conjunto de reformas internas. Los nuevos protagonistas de estas reformas fueron el Marqu√©s de la Ensenada, franc√≥filo; y Jos√© de Carvajal y Lancaster, partidario de la alianza con Gran Breta√Īa. La pugna entre ambos termin√≥ en 1754 al morir Carvajal y caer Ensenada, pasando Ricardo Wall a ser el nuevo hombre fuerte de la monarqu√≠a.

El 30 de agosto de 1749, Fernando VI autorizó una persecución con el fin de arrestar y extinguir a los gitanos del reino, conocida como la Gran Redada.

Mediante la ordenanza del 2 de julio de 1751 prohibió la masonería.


Los proyectos de Ensenada

Algunos de los m√°s importantes proyectos durante el reinado fueron llevados a cabo por el marqu√©s de la Ensenada, secretario de Hacienda, Marina e Indias. Plante√≥ la participaci√≥n del Estado para la modernizaci√≥n del pa√≠s. Para ello era necesario mantener una posici√≥n de fuerza en el exterior para que Francia y Gran Breta√Īa considerasen a Espa√Īa como aliada, sin que ello supusiese una renuncia de Gibraltar.

Entre los proyectos del marqués de la Ensenada encontramos:

  •     El nuevo modelo de la Hacienda, planteado por Ensenada en 1749. Intent√≥ la sustituci√≥n de impuestos tradicionales por un impuesto √ļnico, el catastro, que gravaba en proporci√≥n a la capacidad econ√≥mica de cada contribuyente. Propuso tambi√©n la reducci√≥n de la subvenci√≥n econ√≥mica por parte del Estado a las Cortes y al ej√©rcito. La oposici√≥n de la nobleza hizo que se abandonase el proyecto.
  •     La creaci√≥n del Giro Real en 1752, un banco para favorecer las transferencias de fondos p√ļblicos y privados fuera de Espa√Īa. As√≠, todas las operaciones de intercambio en el extranjero quedaron en manos de la Real Hacienda, lo que beneficiaba al Estado. Se le puede considerar el antecesor del Banco de San Carlos, que se instituy√≥ durante el reinado de Carlos III.
  •     El impulso del comercio americano, que pretendi√≥ acabar con el monopolio de las Indias y eliminar las injusticias del comercio colonial. As√≠ se apoy√≥ a los nav√≠os de registro frente al sistema de flotas. El nuevo sistema consist√≠a en la sustituci√≥n de las flotas y galeones para que un barco espa√Īol, previa autorizaci√≥n, pudiera comerciar libremente con Am√©rica. Esto increment√≥ los ingresos y disminuy√≥ el fraude. Aun as√≠, este sistema provoc√≥ muchas protestas en los comerciantes del sector privado.
  •     La modernizaci√≥n de la marina. Una poderosa marina era fundamental para una potencia con un imperio en ultramar y aspiraciones a ser respetada por Francia y Gran Breta√Īa. Para ello, el Marqu√©s de la Ensenada increment√≥ el presupuesto y ampli√≥ la capacidad de los astilleros de C√°diz, Ferrol, Cartagena y La Habana, lo que supuso el punto de partida del poder naval espa√Īol en el siglo XVIII.
  •     Las relaciones con la Iglesia, que fueron muy tensas desde los inicios del reinado de Felipe V a causa del reconocimiento del archiduque Carlos como rey de Espa√Īa por el Papa. Se mantuvo una pol√≠tica regalista que persegu√≠a tanto el objetivo fiscal como pol√≠tico y cuyo logro decisivo fue el Concordato de 1753. Por √©ste se obtuvo del papa Benedicto XIV el derecho de Patronato Universal, que supuso importantes beneficios econ√≥micos a la Corona y un gran control sobre el clero.
  •     Florecimiento cultural con la creaci√≥n en 1752 de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
  •     Prisi√≥n general de gitanos, un intento de exterminar a los gitanos mediante su arresto y posterior separaci√≥n de los hombres y de las mujeres, oblig√°ndolos a trabajar a ellos en astilleros y minas y a las mujeres en f√°bricas. Los menores de 14 a√Īos fueron internados en instituciones religiosas.


La política exterior de Carvajal

Durante la Guerra de Sucesi√≥n Austriaca y la de los Siete A√Īos, Espa√Īa reforz√≥ su poder√≠o militar.

El principal conflicto fue el enfrentamiento con Portugal por la colonia de Sacramento, desde la que se facilitaba el contrabando brit√°nico por el R√≠o de la Plata. Jos√© de Carvajal consigui√≥ en 1750 que Portugal renunciase a tal colonia y a su pretensi√≥n de libre navegaci√≥n por el R√≠o de la Plata. A cambio, Espa√Īa cedi√≥ a Portugal dos zonas en la frontera brasile√Īa, una en la Amazonia y la otra en el sur, en la que se encontraban siete de las treinta reducciones guaran√≠es de los jesuitas. Los espa√Īoles tuvieron que expulsar a los misioneros jesuitas, lo que gener√≥ un enfrentamiento con los guaran√≠es que dur√≥ once a√Īos.

El conflicto de las reducciones provoc√≥ una crisis en la Corte espa√Īola. Ensenada, favorable a los jesuitas, y el padre R√°vago, confesor del Rey y miembro de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs, fueron destituidos, acusados de entorpecer los acuerdos con Portugal.


El √ļltimo a√Īo: el ¬ęa√Īo sin rey¬Ľ (agosto 1758 ‚Äď agosto 1759)

La reina Bárbara de Braganza no gozaba de buena salud. "Padecía especialmente una tos continua, que la obligaba a veces a suspender las cultas veladas que se organizaban casi diariamente en palacio". En la primavera de 1758 fue trasladada a Aranjuez pensando que allí se restablecería del asma, haciendo el viaje en etapas para que no se cansara. Aunque al principio pareció mejorar, pronto volvieron los dolores y la fatiga. En julio su salud empeoró. Padecía fiebres altas que aumentaban por la tarde y la madrugada. El 25 de agosto perdió la voz. Su agonía duró dos días, falleciendo en la madrugada del 27 de agosto de 1758. Su cadáver fue llevado al Convento de las Salesas Reales en Madrid, que había sido fundado por ella, y provisionalmente guardado bajo la cripta.

El fallecimiento de la reina produjo un agravamiento en la salud del rey (los reyes estaban profundamente unidos), hasta llegar a un alto grado de locura.

Durante las peri√≥dicas reca√≠das de la salud de la reina, Fernando VI siempre estuvo y sufri√≥ junto a ella, lo que debilit√≥ su estado de salud. Algunos m√©dicos actuales han supuesto que el rey padec√≠a Alzheimer y que la muerte de la reina aceler√≥ el proceso de la enfermedad. Fernando VI no particip√≥ en el cortejo que condujo el cad√°ver de la reina a Madrid, sino que abandon√≥ Aranjuez el mismo d√≠a en que muri√≥ do√Īa B√°rbara para instalarse en el castillo de Villaviciosa de Od√≥n, acompa√Īado por su hermanastro el infante don Luis. Se pens√≥ que ser√≠a un buen lugar porque all√≠ nada le recordar√≠a a la reina y podr√≠a distraerse con su afici√≥n favorita, la caza. Pero a los diez d√≠as aparecieron los primeros s√≠ntomas de la enfermedad. Sent√≠a grandes temores de morir o de ahogarse y fue abandonando los asuntos y la caza. [...] El √ļltimo documento que firm√≥ es de un mes despu√©s de la defunci√≥n de su esposa y el √ļltimo despacho del rey con el ministro Wall fue a principios de octubre de 1758, ¬ęde pie y en conversaci√≥n¬Ľ. [...] El rey dej√≥ de hablar, y fue reduciendo sus comidas hasta el punto de que no se alimentaba. Las man√≠as hicieron su aparici√≥n y poco despu√©s se encerr√≥ en una habitaci√≥n en la que hab√≠a sito escaso para una cama, donde pas√≥ sus √ļltimos meses. Durante ese tiempo se mostr√≥ agresivo ‚ÄĒ¬ętiene unos impulsos muy grandes de morder a todo el mundo¬Ľ, escribi√≥ el infante Luis a su madre Isabel de Farnesio‚ÄĒ y para calmarlo le suministraban opio; intent√≥ suicidarse en varias ocasiones y pidi√≥ veneno a los m√©dicos o armas de fuego a los miembros de la guardia real; jugaba a fingir que estaba muerto o, envuelto en una s√°bana, a que era un fantasma. Cada d√≠a estaba m√°s delgado y p√°lido, lo que se un√≠a a la dejadez en su aseo personal. No dorm√≠a en la cama sino sobre dos sillas y un taburete. Mientras esto suced√≠a en el castillo de Villaviciosa de Od√≥n, por la "villa y corte" de Madrid circulaban versos como √©stos:

...Si este rey no tiene cura,
¬Ņa qu√© esper√°is o qu√© hac√©is?
Muy presto cumplir√° un a√Īo
que sin ver a vuestro rey,
os sujet√°is a una ley
hija de un continuo enga√Īo...


Fernando VI muri√≥ el 10 de agosto de 1759, decimotercer aniversario de su proclamaci√≥n como rey. Su cad√°ver fue trasladado al Convento de las Salesas Reales y al igual que se hab√≠a hecho con los restos de su esposa, los suyos fueron guardados en un sepulcro provisional debajo del coro. Los mausoleos del rey y de la reina fueron construidos durante el reinado de su sucesor Carlos III y terminados en 1765. El de Fernando, dise√Īado por Francesco Sabatini y labrado en m√°rmol por Francisco Guti√©rrez Arribas, fue colocado en el lado derecho del crucero de la iglesia del Convento y el de do√Īa B√°rbara en el coro bajo de las monjas, detr√°s del de su esposo.19

Fue sucedido por su hermanastro, Carlos III, hijo de Felipe V y su segunda esposa Isabel de Farnesio, al no tener descendencia propia.




14
Luis I de Borb√≥n / Luis I de Espa√Īa
« en: 18-Jun-2014, 02:29  »


Luis I de Espa√Īa


Luis I de Borb√≥n (Madrid, 25 de agosto de 1707 ‚Äď ib√≠dem; 31 de agosto de 1724), llamado El Bien Amado o El Liberal, rey de Espa√Īa. Su reinado de 229 d√≠as es el m√°s ef√≠mero de la historia espa√Īola (sin contar el gobierno de Felipe el Hermoso). Era el hijo mayor de Felipe V y Mar√≠a Luisa de Saboya


1 Príncipe de Asturias

El 7 de abril de 1709 fue jurado como príncipe de Asturias en las Cortes reunidas en el monasterio de San Jerónimo de Madrid, y el 10 de enero de 1724 el rey Felipe V firmó un decreto por el que abdicaba en su hijo Luis. El príncipe recibió los documentos el 15, siendo publicada la disposición al día siguiente.


2 Matrimonio

Luis estaba casado con la princesa francesa Luisa Isabel de Orleans, hija de Felipe II de Orleans, desde 1722. Cuando contrajeron matrimonio, ten√≠a √©l quince a√Īos y ella doce.

Luisa Isabel, como reina, se hizo acreedora de fuertes censuras por su conducta extravagante debido al Trastorno l√≠mite de la personalidad que padec√≠a. Luisa Isabel se presentaba ante toda la corte sucia y maloliente, neg√°ndose a utilizar ropa interior e intentaba provocar al personal exponiendo sus partes vergonzantes de un modo sibilino. Tambi√©n se dice que se negaba a tocar la comida en la mesa, pero luego se escond√≠a y engull√≠a de modo compulsivo todo lo que encontraba a mano, fuera o no comestible. Su comportamiento parec√≠a empeorar con el tiempo, ya que de la noche a la ma√Īana, se la ve limpiando pa√Īuelos, cristales, baldosas, azulejos y tejidos de toda √≠ndole en el palacio. Los s√ļbditos all√≠ presentes ven at√≥nitos c√≥mo la soberana se desnuda, agarra su vestido y se afana en limpiar con √©l los cristales del sal√≥n. Incluso Luis horrorizado ante la situaci√≥n escribi√≥ a su padre:

    "No veo otro remedio que encerrarla lo m√°s pronto posible, pues su desarreglo va en aumento".


3 Muerte

Sin embargo, cuando el joven rey enferm√≥ de viruela en agosto de ese mismo a√Īo, lo cuid√≥ sol√≠citamente, exponi√©ndose al contagio, como as√≠ ocurri√≥ aunque con distinto desenlace al de su esposo. A los siete meses de haber ascendido al trono el monarca muri√≥ de viruela en Madrid el 31 de agosto de 1724, con diecisiete a√Īos reci√©n cumplidos.

Este reinado rel√°mpago fue intrascendente por su brevedad y porque, en realidad, no se gobernaba tanto desde Madrid (corte de Luis I), cuanto desde el Real Sitio de La Granja (en la localidad segoviana de San Ildefonso), la otra corte paralela de Felipe V y de su mujer Isabel de Farnesio, ocup√°ndose Luis I √ļnicamente de fiestas con sus amigos. Su padre volvi√≥ al trono despu√©s de su muerte y la reina viuda Luisa Isabel fue enviada de regreso a Francia, puesto que su estancia en Espa√Īa era in√ļtil y gozaba de pocas simpat√≠as en la Corte espa√Īola. No tuvieron descendencia.




15
Fernando VII de Borb√≥n / Fernando VII de Espa√Īa
« en: 17-Jun-2014, 19:20  »


Fernando VII de Espa√Īa


Fernando VII de Borb√≥n (San Lorenzo de El Escorial, 14 de octubre de 1784 - Madrid, 29 de septiembre de 1833), llamado el Deseado o el Rey Fel√≥n, fue rey de Espa√Īa entre marzo y mayo de 1808 y, tras la expulsi√≥n del ¬ęrey intruso¬Ľ Jos√© I Bonaparte, nuevamente desde diciembre de 1813 hasta su muerte, exceptuando un breve intervalo en 1823, en que fue destituido por el Consejo de Regencia.

Hijo y sucesor de Carlos IV y de Mar√≠a Luisa de Parma, depuestos por obra de sus partidarios en el Mot√≠n de Aranjuez, pocos monarcas disfrutaron de tanta confianza y popularidad iniciales por parte del pueblo espa√Īol. Obligado a abdicar en Bayona, pas√≥ toda la Guerra de Independencia preso en Valen√ßay, siendo reconocido como el leg√≠timo rey de Espa√Īa por las diversas juntas, el Consejo de Regencia y las Cortes de C√°diz.

Con la derrota de los ej√©rcitos napole√≥nicos y la expulsi√≥n de Jos√© Bonaparte, Napole√≥n le devolvi√≥ el trono de Espa√Īa (Tratado de Valen√ßay). Sin embargo, el Deseado pronto se revel√≥ como un soberano absolutista, y uno de los que menos satisfizo los deseos de sus s√ļbditos, que lo consideraban sin escr√ļpulos, vengativo y traicionero. Rodeado de una camarilla de aduladores, su pol√≠tica se orient√≥ en buena medida a su propia supervivencia.

Entre 1814 y 1820 restaur√≥ el absolutismo, derogando la Constituci√≥n de C√°diz y persiguiendo a los liberales. Tras seis a√Īos de guerra, el pa√≠s y la Hacienda estaban devastados, y los sucesivos gobiernos fernandinos no lograron restablecer la situaci√≥n.

En 1820 un pronunciamiento militar dio inicio al llamado trienio liberal, durante el cual se restablecieron la Constitución y los decretos de Cádiz, produciéndose una nueva desamortización. A medida que los liberales moderados eran desplazados por los exaltados, el rey, que aparentaba acatar el régimen constitucional, conspiraba para restablecer el absolutismo, lo que se logró tras la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823.

La √ļltima fase de su reinado, la llamada D√©cada Ominosa, se caracteriz√≥ por una feroz represi√≥n de los exaltados, acompa√Īada de una pol√≠tica absolutista moderada o incluso liberaldoctrinaria que provoc√≥ un profundo descontento en los c√≠rculos absolutistas, que formaron partido en torno al infante Carlos Mar√≠a Isidro. A ello se uni√≥ el problema sucesorio, sentando las bases de la Primera Guerra Carlista, que estallar√≠a con la muerte de Fernando y el ascenso al trono de su hija Isabel II, no reconocida como heredera por el infante Carlos.

Fernando VII ha merecido por parte de los historiadores un un√°nime juicio negativo, pasando a los anales de la historia de Espa√Īa como el Rey Fel√≥n.


1 Vida

Primeros a√Īos

Fernando de Borbón vino al mundo en vida de su abuelo Carlos III. Fue el noveno de los catorce hijos que tuvieron el príncipe Carlos, futuro Carlos IV, y María Luisa de Parma. De sus trece hermanos, ocho murieron antes de 1800. Tras la subida al trono de su padre en 1788, Fernando fue reconocido como príncipe de Asturias por las Cortes en un acto celebrado en el Monasterio de San Jerónimo de Madrid el 23 de septiembre de 1789.

Desde muy pronto, su formación fue encomendada al padre Felipe Scio, religioso de la Orden de San José de Calasanz, hombre modesto, culto e inteligente. Sin embargo, en 1795 es nombrado obispo de Segovia, y su puesto pasa a ser ocupado por el obispo de Orihuela, Francisco Javier Cabrera, que a su vez sería sustituido por el canónigo Juan Escóiquiz. Influido por este, creció aborreciendo a su madre y al favorito Manuel Godoy.

Ya desde muy joven, Fernando hab√≠a conspirado en contra de sus padres los reyes y de Godoy, alentado por su preceptor. En torno al joven pr√≠ncipe de Asturias se hab√≠a formado un n√ļcleo opositor formado por miembros de la alta nobleza, heredero del antiguo partido aragon√©s, que persegu√≠a la ca√≠da de Godoy. Las negociaciones impulsadas por el embajador franc√©s para que Fernando contrajera su segundo matrimonio con una dama Bonaparte coincidieron en 1807 con el empeoramiento de la salud de Carlos IV. El pr√≠ncipe de Asturias quer√≠a asegurarse la sucesi√≥n y anular al valido. Godoy y el partido fernandino tuvieron su primer enfrentamiento. Debido a una delaci√≥n, el mot√≠n fue descubierto y Fernando juzgado en lo que se conoce como el proceso de El Escorial. El pr√≠ncipe denunci√≥ a todos sus colaboradores y pidi√≥ perd√≥n a sus padres. El tribunal absolvi√≥ a los otros acusados, pero el rey, injusta y torpemente a juicio de Alcal√° Galiano, orden√≥ el destierro de todos ellos.


La primera llegada al trono y las Abdicaciones de Bayona

Poco despu√©s, en marzo de 1808, ante la presencia de tropas francesas en Espa√Īa (dudosamente respaldadas por el Tratado de Fontainebleau), la corte se traslad√≥ a Aranjuez como parte de un plan de Godoy para trasladar a la familia real a Am√©rica desde Andaluc√≠a si la intervenci√≥n francesa as√≠ lo requiriese. El d√≠a 17, el pueblo, instigado por los partidarios de Fernando, asalt√≥ el palacio del Pr√≠ncipe de la Paz. Aunque Carlos IV se las arregl√≥ para salvar la vida de su favorito, fue obligado a abdicar en favor de su hijo el d√≠a 19. Estos hechos son los que se conocen como Mot√≠n de Aranjuez. Por primera vez en la historia de Espa√Īa, un rey era desplazado del trono por las maquinaciones de su propio hijo con la colaboraci√≥n de una revuelta popular.

Fernando volvió a la corte, donde fue aclamado por el pueblo de Madrid. Sin embargo, las tropas francesas al mando de Murat ya habían ocupado la capital el día anterior, 23 de marzo.


Los monarcas con Napoleón

El depuesto rey y su esposa se pusieron bajo la protecci√≥n de Napole√≥n y fueron custodiados por las tropas de Murat quien, por su parte, albergaba esperanzas de ser encumbrado rey de Espa√Īa por el emperador. Sin embargo, sus planes eran otros. Envi√≥ a un colaborador de su m√°xima confianza, el general Savary, para que comunicase a Murat su decisi√≥n de otorgar el trono de Espa√Īa a uno de sus hermanos y para que llevase a Francia, poco a poco, a la familia real al completo y a Godoy. Fue Savary quien convenci√≥ a Fernando de la conveniencia de acudir al encuentro del emperador que viajaba de Par√≠s a Madrid, a lo que el rey accedi√≥ con la esperanza de que Napole√≥n le reconociese y respaldase como rey de Espa√Īa. En un principio, la entrevista deb√≠a celebrarse en Madrid, pero Napole√≥n, aduciendo asuntos imprevistos de gran urgencia, fue fijando lugares m√°s al Norte, para acortar el tiempo de viaje desde Francia: la Granja de San Ildefonso, Burgos, San Sebasti√°n... Finalmente, Fernando VII acudi√≥ a Bayona. El 20 de abril pas√≥ la frontera. Aunque a√ļn no lo sab√≠a, acababa de caer prisionero: fue el inicio de un exilio que durar√≠a seis a√Īos. Una prisi√≥n disimulada, en un palacio de cuyas inmediaciones no pod√≠a salir y con la promesa, siempre postergada, de recibir grandes cantidades de dinero. Carlos IV hab√≠a abdicado en Fernando VII a cambio de la liberaci√≥n de Godoy, y Napole√≥n le hab√≠a invitado tambi√©n a Bayona, con la excusa de conseguir que Fernando VII le permitiese volver a Espa√Īa y recuperar su fortuna, que le hab√≠a incautado. Ante la perspectiva de reunirse con su favorito e interceder a su favor, los reyes padres solicitaron acudir tambi√©n a dicha reuni√≥n. Escoltados por tropas francesas, llegaron a Bayona el 30 de abril. Dos d√≠as m√°s tarde, en Madrid, el pueblo se levantar√≠a en armas contra los franceses, dando lugar a los hechos del 2 de mayo de 1808, que marcan el comienzo de la Guerra de la Independencia Espa√Īola.

Entretanto, la situaci√≥n en Bayona estaba adquiriendo tintes grotescos. Napole√≥n impidi√≥ la llegada de Godoy hasta que todo estuvo consumado, de forma que no pudiese aconsejar a la familia real espa√Īola, que demostr√≥ ser sumamente torpe. A Fernando VII le dijo que la renuncia al trono de su padre, producida tras el mot√≠n de Aranjuez, era nula ya que se hab√≠a hecho bajo coacci√≥n, por lo que le exigi√≥ que le devolviese su trono. Su propia madre, en su presencia, le hab√≠a pedido a Napole√≥n que lo fusilase, por lo que le hab√≠a hecho a Godoy a ella y a su esposo. Napole√≥n oblig√≥ a Carlos IV a cederle sus derechos al trono a cambio de asilo en Francia para √©l, su mujer y su favorito Godoy, as√≠ como una pensi√≥n de 30 millones de reales anuales. Como ya hab√≠a abdicado anteriormente a favor de su hijo, consider√≥ que no ced√≠a nada. Cuando llegaron a Bayona las noticias del levantamiento de Madrid y de su represi√≥n, Napole√≥n y Carlos IV presionaron a Fernando para que reconociese a su padre como rey leg√≠timo. A cambio recibir√≠a un castillo y una pensi√≥n anual de cuatro millones de reales que nunca cobr√≥ en su totalidad. Acept√≥ el 6 de mayo de 1808, ignorando que su padre ya hab√≠a renunciado en favor del emperador. Finalmente, Napole√≥n otorg√≥ los derechos a la corona de Espa√Īa a su hermano mayor, quien reinar√≠a con el nombre de Jos√© I Bonaparte. Esta sucesi√≥n de traspasos de la corona espa√Īola se conoce con el nombre de abdicaciones de Bayona.

No se trataba solo de un cambio din√°stico. En una proclama a los espa√Īoles el 25 de mayo, Napole√≥n declar√≥ que Espa√Īa se encontraba frente a un cambio de r√©gimen con los beneficios de una Constituci√≥n sin necesidad de una revoluci√≥n previa. A continuaci√≥n, Napole√≥n convoc√≥ en Bayona una asamblea de notables espa√Īoles, la Junta espa√Īola de Bayona. Aunque la asamblea fue un fracaso para Napole√≥n (s√≥lo acudieron 75 de los 150 notables previstos), en nueve sesiones debatieron el proyecto preparado por √©ste y, con escasas rectificaciones, aprobaron en julio de 1808 la Constituci√≥n de Bayona, la primera de Espa√Īa.

Mientras tanto, Fernando VII vio c√≥mo el emperador ni siquiera se molestaba en cumplir su acuerdo e intern√≥ al antiguo soberano, junto con su hermano Carlos Mar√≠a Isidro y su t√≠o Antonio Pascual, en el castillo de Valen√ßay, propiedad de Charles Maurice de Talleyrand, Pr√≠ncipe de Benevento, antiguo obispo, entonces Ministro de Asuntos Exteriores de Napole√≥n, con el que tram√≥ el golpe de Estado que lo llev√≥ al poder. All√≠ los recibi√≥ el 10 de mayo. Valen√ßay era una propiedad r√ļstica junto a un pueblo de unos 2.000 habitantes, aislada en el centro de Francia, a unos 300 kil√≥metros de Par√≠s. Fernando permanecer√≠a en Valen√ßay hasta el final de la Guerra de la Independencia. Sin embargo, sus condiciones de cautiverio no fueron muy severas; el Rey y su hermano recib√≠an clases de baile y m√ļsica, sal√≠an a montar o a pescar y organizaban bailes y cenas. Dispon√≠an de una buena biblioteca, pero el infante don Antonio Pascual puso todos los impedimentos posibles para que no leyeran libros franceses que pudieran ejercer una mala influencia sobre sus j√≥venes sobrinos. A partir del 1 de septiembre de ese a√Īo, sin embargo, la marcha de Talleyrand y la negativa de Bonaparte a cumplir lo estipulado con respecto a sufragar sus gastos ‚ÄĒ400 000 francos anuales m√°s las rentas del castillo de Navarra en la Alta Normand√≠a‚ÄĒ, hicieron que su tren de vida fuera cada vez m√°s austero, reduci√©ndose la servidumbre al m√≠nimo.

Creyendo que nada se pod√≠a hacer frente al poder√≠o de Francia, Fernando pretendi√≥ unir sus intereses a los de Bonaparte, y mantuvo una correspondencia servil con el corso, hasta el punto de que √©ste, en su destierro de Santa Elena, recordaba as√≠ la actuaci√≥n del monarca espa√Īol:

    "No cesaba Fernando de pedirme una esposa de mi elecci√≥n: me escrib√≠a espont√°neamente para cumplimentarme siempre que yo consegu√≠a alguna victoria; expidi√≥ proclamas a los espa√Īoles para que se sometiesen, y reconoci√≥ a Jos√©, lo que quiz√°s se habr√° considerado hijo de la fuerza, sin serlo; pero adem√°s me pidi√≥ su gran banda, me ofreci√≥ a su hermano don Carlos para mandar los regimientos espa√Īoles que iban a Rusia, cosas todas que de ning√ļn modo ten√≠a precisi√≥n de hacer. En fin, me inst√≥ vivamente para que le dejase ir a mi Corte de Par√≠s, y si yo no me prest√© a un espect√°culo que hubiera llamado la atenci√≥n de Europa, probando de esta manera toda la estabilidad de mi poder, fue porque la gravedad de las circunstancias me llamaba fuera del Imperio y mis frecuentes ausencias de la capital no me proporcionaban ocasi√≥n".

Su humillaci√≥n servil le lleg√≥ al punto de organizar una fastuosa fiesta con brindis, banquete, concierto, iluminaci√≥n especial y un solemne Te Deum con ocasi√≥n de la boda de Bonaparte con Mar√≠a Luisa de Austria en 1810. Cuando el corso reprodujo la correspondencia que le enviaba Fernando en Le Moniteur, para que todos, en especial los espa√Īoles, vieran su actuaci√≥n, √©ste se apresur√≥ a agradecer con desverg√ľenza a su Emperador que hubiese hecho p√ļblico de tal modo el amor que le profesaba.

Sin embargo, la condici√≥n de prisionero de Napole√≥n cre√≥ en Fernando el mito del Deseado, v√≠ctima inocente de la tiran√≠a napole√≥nica. El 11 de agosto, el Consejo de Castilla invalid√≥ las abdicaciones de Bayona , y el 24 de agosto se proclam√≥ rey in absentia a Fernando VII en Madrid. Las Cortes de C√°diz, que redactaron y aprobaron la Constituci√≥n de 1812 no cuestionaron en ning√ļn momento la persona del monarca y lo declararon como √ļnico y leg√≠timo rey de la Naci√≥n espa√Īola.

Siguiendo el ejemplo de las Cortes de C√°diz, se organizaron Juntas de Gobierno provisionales en la mayor√≠a de las ciudades de los territorios en Am√©rica, las cuales comenzaron por desconocer la autoridad napole√≥nica para, posteriormente, aprovechar la situaci√≥n y declarar su independencia total del Imperio Espa√Īol, dando inicio as√≠ a las Guerras de Independencia Hispanoamericana.


El regreso de El Deseado

En julio de 1812, el duque de Wellington, al frente de un ej√©rcito anglohispano y operando desde Portugal, derrot√≥ a los franceses en Arapiles, expuls√°ndolos de Andaluc√≠a y amenazando Madrid. Si bien los franceses contraatacaron, una nueva retirada de tropas francesas de Espa√Īa tras la catastr√≥fica campa√Īa de Rusia a comienzos de 1813 permiti√≥ a las tropas aliadas expulsar ya definitivamente a Jos√© Bonaparte de Madrid y derrotar a los franceses en Vitoria y San Marcial. Jos√© Bonaparte dej√≥ el pa√≠s, y Napole√≥n se aprest√≥ a defender su frontera sur hasta poder negociar una salida.

Fernando, al ver que por fin la estrella de Bonaparte empezaba a declinar, se neg√≥ arrogantemente a tratar con el gobernante de Francia sin el consentimiento de la naci√≥n espa√Īola y la Regencia. Pero temiendo que hubiera un brote revolucionario en Espa√Īa, se avino a negociar. Por el Tratado de Valen√ßay de 11 de diciembre de 1813, Napole√≥n reconoci√≥ a Fernando VII como Rey, recuperando as√≠ su trono y todos los territorios y propiedades de la Corona y sus s√ļbditos antes de 1808, tanto en territorio nacional como en el extranjero; a cambio se aven√≠a a la paz con Francia, el desalojo de los brit√°nicos y su neutralidad en lo que quedaba de guerra. Tambi√©n acord√≥ el perd√≥n de los partidarios de Jos√© I, los afrancesados.

Aunque el tratado no fue ratificado por la Regencia, Fernando VII fue liberado, se le concedi√≥ pasaporte el 7 de marzo de 1814, sali√≥ de Valen√ßay el 14, viaj√≥ hacia Toulouse y Perpi√Ī√°n, cruz√≥ la frontera espa√Īola y fue recibido en Figueras por el general Copons ocho d√≠as despu√©s, el 22 de marzo. Respecto a la Constituci√≥n de 1812, el decreto de las Cortes de 2 de febrero de 1814 hab√≠a establecido que "no se reconocer√° por libre al Rey, ni por tanto se le prestar√° obediencia, hasta que en el seno del Congreso nacional preste el juramento prescrito en el art√≠culo 173 de la Constituci√≥n". Fernando VII se neg√≥ a seguir el camino marcado por la Regencia, pas√≥ por Gerona, Tarragona y Reus, se desvi√≥ a Zaragoza donde pas√≥ la Semana Santa invitado por Palafox, fue a Teruel y entr√≥ en Valencia el 16 de abril. All√≠ le esperaba el cardenal arzobispo de Toledo, Luis de Borb√≥n, presidente de la Regencia y favorable a las reformas liberales de 1812, y una representaci√≥n de las Cortes de C√°diz presidida por Bernardo Mozo de Rosales, encargado de entregar al rey un manifiesto firmado por 69 diputados absolutistas. Era el llamado Manifiesto de los Persas, que propugnaba la supresi√≥n de la C√°mara gaditana y justificaba la restauraci√≥n del Antiguo R√©gimen. El 17 de abril, el general El√≠o, al mando del Segundo Ej√©rcito, puso sus tropas a disposici√≥n del rey y le invit√≥ a recobrar sus derechos. Fue el primer pronunciamiento de la historia de Espa√Īa.

El 4 de mayo de 1814, Fernando VII promulgó un decreto, redactado por Juan Pérez Villamil y Miguel de Lardizábal, que restablecía la monarquía absoluta y declaraba nula y sin efecto toda la obra de las Cortes de Cádiz:

[...] mi real √°nimo es no solamente no jurar ni acceder a dicha Constituci√≥n, ni a decreto alguno de las Cortes [...] sino el de declarar aquella Constituci√≥n y aquellos decretos nulos y de ning√ļn valor ni efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jam√°s tales actos y se quitasen de en medio del tiempo, y sin obligaci√≥n en mis pueblos y s√ļbditos de cualquiera clase y condici√≥n a cumplirlos ni guardarlos.

Modesto Lafuente (1869), Historia general de Espa√Īa, tomo XXVI, 2.¬™ ed.

Tras reponerse de un ataque de gota, el rey sali√≥ el 5 de mayo desde Valencia hacia Madrid. Hab√≠a nombrado capit√°n general de Castilla la Nueva a Francisco de Egu√≠a, absolutista ac√©rrimo, quien se adelant√≥ a la comitiva real y se encarg√≥ expeditivamente de organizar la represi√≥n en la capital, arrestar a los diputados docea√Īistas y despejar el panorama para la entrada triunfal del monarca. Detenidos los miembros de la Regencia, los ministros y los partidarios de la soberan√≠a nacional, el golpe de estado se consum√≥ en la madrugada del 11 de mayo con la disoluci√≥n de las Cortes exigida por Egu√≠a y ejecutada sin oposici√≥n por su presidente Antonio Joaqu√≠n P√©rez, uno de los firmantes del Manifiesto de los Persas.

El 13 de mayo, Fernando VII, que había permanecido en Aranjuez desde el día 10 a la espera de los acontecimientos, entró por fin en Madrid.


Reinado

Durante la primera etapa del reinado, entre los a√Īos 1814 y 1820, el rey restableci√≥ el absolutismo anterior al periodo constitucional. La tarea que aguardaba a Fernando era extremadamente compleja. Habr√≠a tenido que contar con unos ministros excepcionalmente capaces para poner orden en un pa√≠s devastado por seis a√Īos de guerra, pero apenas cont√≥ con un par de estadistas de cierta talla. La inestabilidad del gobierno fue constante, y los fracasos a la hora de resolver adecuadamente los problemas determinaron los continuos cambios ministeriales.

Durante la primera etapa del reinado, entre los a√Īos 1814 y 1820, el rey restableci√≥ el absolutismo anterior al periodo constitucional. La tarea que aguardaba a Fernando era extremadamente compleja. Habr√≠a tenido que contar con unos ministros excepcionalmente capaces para poner orden en un pa√≠s devastado por seis a√Īos de guerra, pero apenas cont√≥ con un par de estadistas de cierta talla. La inestabilidad del gobierno fue constante, y los fracasos a la hora de resolver adecuadamente los problemas determinaron los continuos cambios ministeriales.

Fue un periodo de persecución de los liberales, los cuales, apoyados por parte del Ejército, la burguesía y organizaciones secretas como la masonería, intentaron sublevarse varias veces para restablecer la Constitución. Por otra parte, a pesar de que Fernando VII había prometido respetar a los afrancesados, nada más llegar procedió a desterrar a todos aquellos que habían ocupado cargos de cualquier tipo en la administración de José I.

Durante el período desaparecieron la prensa libre, las diputaciones y ayuntamientos constitucionales y se cerraron las Universidades. Se restableció la organización gremial y se devolvieron las propiedades confiscadas a la Iglesia.

En enero de 1820 se produjo una sublevaci√≥n entre las fuerzas expedicionarias acantonadas en la pen√≠nsula que deb√≠an partir hacia Am√©rica para reprimir la insurrecci√≥n de las colonias espa√Īolas. Aunque este pronunciamiento, encabezado por Rafael de Riego, no tuvo el √©xito necesario, el gobierno tampoco fue capaz de sofocarlo y poco despu√©s, una sucesi√≥n de sublevaciones comenz√≥ en Galicia y se extendi√≥ por toda Espa√Īa. Fernando VII se vio obligado a jurar la Constituci√≥n en Madrid el 10 de marzo de 1820, con la hist√≥rica frase:

    ¬ęMarchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional¬Ľ.

Comenzó así el Trienio Liberal o Constitucional.

Durante el Trienio, se propusieron medidas en contra del absolutismo y se suprimen la Inquisici√≥n y los se√Īor√≠os. Sin embargo, aunque el rey aparentaba acatar el r√©gimen constitucional, conspiraba secretamente para restablecer el absolutismo (Regencia de Urgel; sublevaci√≥n de la Guardia Real en julio de 1822, sofocada por la Milicia Urbana de Madrid). Finalmente, la intervenci√≥n del ej√©rcito franc√©s de los Cien Mil Hijos de San Luis, bajo los auspicios de la Santa Alianza, restableci√≥ la monarqu√≠a absoluta en Espa√Īa (octubre de 1823). Se eliminaron todos los cambios del Trienio liberal; por ejemplo, se restablecieron los privilegios de los se√Īor√≠os y mayorazgos, con la √ļnica excepci√≥n de la supresi√≥n de la Inquisici√≥n.

Se inici√≥ as√≠ su √ļltima √©poca de reinado, la llamada D√©cada Ominosa (1823-1833), en la que se produjo una dur√≠sima represi√≥n de los elementos liberales, acompa√Īada del cierre de peri√≥dicos y universidades. La Real C√©dula de 1 de agosto de 1824 prohibi√≥ ¬ęabsolutamente¬Ľ en Espa√Īa e Indias las sociedades de francmasones y otras cualesquiera secretas. Al mismo tiempo se registraron levantamientos absolutistas instigados por el clero y por los partidarios del infante Carlos Mar√≠a Isidro, hermano de Fernando, que se perfilaba como sucesor.

Tambi√©n se consum√≥ la pr√°ctica desaparici√≥n del Imperio espa√Īol. En un proceso paralelo al de la Pen√≠nsula tras la invasi√≥n francesa, la mayor parte de los territorios americanos declararon su independencia y comenzaron un tortuoso camino hacia rep√ļblicas liberales (Santo Domingo tambi√©n declar√≥ su independencia pero poco despu√©s fue ocupada por Hait√≠). S√≥lo las islas caribe√Īas de Cuba y Puerto Rico, junto con las Filipinas, las Marianas (incluyendo Guam) y las Carolinas, en el Pac√≠fico, permanec√≠an bajo el dominio de Espa√Īa.

En 1829 una expedición partió desde Cuba con la intención de reconquistar México al mando del almirante Isidro Barradas. La empresa acabó finalmente derrotada por las tropas mexicanas.

Durante su reinado otorg√≥ entre t√≠tulos de Espa√Īa y t√≠tulos de Indias: 123 t√≠tulos nobiliarios, de los cuales 22 fueron Grandes de Espa√Īa.


Sucesión de Fernando VII

El 31 de marzo de 1830 Fernando promulg√≥ la Pragm√°tica Sanci√≥n, aprobada el 30 de septiembre de 1789, bajo Carlos IV pero que no se hab√≠a hecho efectiva por razones de pol√≠tica exterior. La Pragm√°tica establec√≠a que si el rey no ten√≠a heredero var√≥n, heredar√≠a la hija mayor. Esto exclu√≠a, en la pr√°ctica, al infante Don Carlos Mar√≠a Isidro de la sucesi√≥n, por cuanto ya fuese ni√Īo o ni√Īa quien naciese ser√≠a el heredero directo del rey. De esta forma, su hija Isabel (la futura Isabel II), nacida poco despu√©s, se ve√≠a reconocida como heredera de la corona, con gran disgusto de los partidarios de don Carlos, el hermano del rey.

En 1832, hall√°ndose el rey enfermo de gravedad en La Granja, cortesanos partidarios del infante consiguieron que Fernando VII firmara un Decreto derogando la Pragm√°tica. Con la mejor√≠a de salud del Rey, el Gobierno de Francisco Cea Berm√ļdez, la puso de nuevo en vigor. Tras ello, Don Carlos march√≥ a Portugal. Entre tanto, Mar√≠a Cristina, nombrada regente durante la grave enfermedad del rey (la heredera Isabel apenas ten√≠a tres a√Īos en ese momento), inici√≥ un acercamiento hacia los liberales y concedi√≥ una amplia amnist√≠a para los liberales exiliados, prefigurando el viraje pol√≠tico hacia el liberalismo que se producir√≠a a la muerte del rey. Fernando muri√≥ en 1833 sin hijos varones, hab√≠a tenido otra hija la infanta Luisa Fernanda. El infante don Carlos, junto a otros realistas que consideraban que el leg√≠timo heredero era el hermano del rey y no su hija primog√©nita, se sublevaron y empez√≥ la Primera Guerra Carlista. Con ello hizo su aparici√≥n el carlismo.


2 Semblanza del rey

Llano en el trato, Fernando VII era un hombre inteligente y astuto, que lleg√≥ a traducir del franc√©s la Historia de las Revoluciones de la Rep√ļblica Romana, del abad Ren√© de Vertot. Ten√≠a no obstante poca curiosidad y escasa altura de pensamiento. Todos los que lo conocieron certificaron su falacia, doblez, cobard√≠a y falta de inter√©s por los asuntos de Estado, que prefer√≠a abandonar en sus ministros. Sumamente introvertido, hablaba y re√≠a poco; si acaso, y como por excepci√≥n, para dejar de manifiesto su humor cruel. Sus aficiones eran de lo m√°s mundano y prefer√≠a rodearse de gente ordinaria y vulgar. Su mayor pasi√≥n eran los toros. Pese a todo, era un hombre cultivado, amante de la m√ļsica y el teatro, aficionado a la lectura y h√°bil guitarrista.

F√≠sicamente era robusto, pero poco agraciado y de salud d√©bil. Desde su juventud tuvo tendencia a la obesidad. Fumaba decenas de cigarros al d√≠a y com√≠a una cantidad excesiva de carne, en especial su plato favorito, el cocido. Incluso en su lecho de muerte, aquejado de gota, y ante la insistencia de los m√©dicos de que rebajara su consumo de carne, acept√≥ tomar s√≥lo sopa... pero de cocido. Padec√≠a macrosom√≠a genital y sus m√©dicos hubieron de fabricarle una almohadilla circular con un agujero central para que pudiera yacer con la Reina sin hacerle da√Īo.


3 Fernando VII y las artes y las ciencias

El rey Fernando VII tuvo la suerte de contar con buenos pintores y mantuvo el mecenazgo borb√≥nico hacia artistas como Francisco de Goya, Vicente L√≥pez Porta√Īa o Jos√© Madrazo. Seg√ļn Mesonero Romanos, a√ļn "acud√≠a en los √ļltimos d√≠as de su existencia, tr√©mulo y fatigoso, a la solemne repartici√≥n de premios de la Real Academia de San Fernando."

Apoyado por su segunda esposa, Isabel de Braganza, Fernando retomó la idea de José I de crear un Museo Real de Pinturas, y decidió convertir en tal el edificio que Juan de Villanueva había creado como Gabinete de Historia Natural. Gracias a su iniciativa y financiación personal nacía así el actual Museo del Prado, inaugurado en presencia del propio monarca y su tercera esposa el 19 de noviembre de 1819.

A pesar del supuesto deterioro de la ciencia espa√Īola y de la fuga de cient√≠ficos importantes durante su reinado, se deben a Fernando VII una serie de capitales iniciativas. En 1815 orden√≥ la restauraci√≥n del Observatorio Astron√≥mico, muy da√Īado durante la Francesada. Tambi√©n se reestructur√≥ en aquel tiempo el Real Gabinete de M√°quinas en el llamado Conservatorio de Artes.

Por otra parte, Fernando VII es el protagonista de algunas célebres novelas históricas, como Memoria secreta del hermano Leviatán (1988) de Juan Van-Halen y El rey felón (2009) de José Luis Corral.


4 Matrimonios y descendencia

Fernando VII contrajo matrimonio en cuatro ocasiones. En 1802 se casó con su prima María Antonia de Nápoles (1784-1806), hija de Fernando IV de Nápoles y María Carolina de Austria. María Antonia sufrió dos abortos, y no hubo descendencia.

En 1816 Fernando se casó en segundas nupcias con su sobrina María Isabel de Braganza, Infanta de Portugal (1797-1818), hija de su hermana mayor Carlota Joaquina y de Juan VI de Portugal. Dio a luz a una hija que vivió poco más de cuatro meses. Poco después, estando de nuevo embarazada, falleció. Modesto Lafuente dice que murió de un ataque de alferecía y fue el primero que se hizo eco de los rumores a que dio origen el suceso: hallándose en avanzado estado de gestación y suponiéndola muerta, los médicos procedieron a extraer el feto, momento en el que la infortunada madre profirió un agudo grito de dolor que demostraba que todavía estaba viva.

En 1819 se casó por tercera vez con María Josefa Amalia de Sajonia (1803-1829), hija de Maximiliano de Sajonia y Carolina de Borbón-Parma. No tuvieron descendencia.

Finalmente, en 1829, se cas√≥ con otra de sus sobrinas, Mar√≠a Cristina de las Dos Sicilias (1806‚Äď1878), hija de su hermana menor Mar√≠a Isabel de Borb√≥n y Francisco I de las Dos Sicilias. Tuvieron dos hijas:

  •     Isabel II (1830-1904), reina de Espa√Īa (1833-1868).
  •     Luisa Fernanda (1832-1897), infanta de Espa√Īa, casada con el duque de Montpensier.

5 Anecdotario

El monarca protagoniz√≥ numerosas an√©cdotas, algunas de las cuales han calado en el acervo popular espa√Īol:

  •     Seg√ļn P√©rez Gald√≥s en sus Episodios Nacionales, cuando Napole√≥n se hubo escapado de la isla de Elba y regresado a Francia, el ayuda de c√°mara, nervioso, no acertaba a vestir a Fernando para la reuni√≥n del gabinete convocada para tratar el problema, y el rey dijo: ¬ęV√≠steme despacio, que tengo prisa¬Ľ.
  •     Mesonero Romanos cuenta que, en 1818, con motivo de su visita a la Exposici√≥n P√ļblica de Industria Espa√Īola, cuando los fabricantes de telas catalanes le mostraron su g√©nero pidiendo medidas proteccionistas, el rey exclam√≥ "¬°Bah! Todas estas son cosas de mujeres". Y se fue a dar un paseo por el Retiro.
  •     El rey era un gran aficionado al billar, y sol√≠a jugar con los miembros de su camarilla. Estos, deseosos de agradar al soberano, procuraban siempre fallar sus golpes y hacer que las bolas quedasen en inmejorable situaci√≥n para que el monarca hiciese sucesivas carambolas. De ah√≠ proviene la frase hecha "As√≠ se las pon√≠an a Fernando VII".




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Felipe V de Borb√≥n / Felipe V de Espa√Īa
« en: 17-Jun-2014, 18:41  »


Felipe V de Espa√Īa


Felipe V de Borb√≥n, llamado el Animoso (Versalles, 19 de diciembre de 1683-Madrid, 9 de julio de 1746), fue rey de Espa√Īa desde el 16 de noviembre de 1700 hasta su muerte en 1746, con una breve interrupci√≥n (comprendida entre el 16 de enero y el 5 de septiembre de 1724), por causa de la abdicaci√≥n en su hijo Luis I, prematuramente fallecido el 31 de agosto de 1724.

Fue el sucesor del √ļltimo monarca de la Casa de Austria, su t√≠o-abuelo Carlos II, por lo que se convirti√≥ en el primer rey de la Casa de Borb√≥n en Espa√Īa. Su reinado de 45 a√Īos y 3 d√≠as (como ya se ha se√Īalado, en dos periodos separados) es el m√°s prolongado en la historia de este pa√≠s.


1 Reinado

Ascenso al trono y llegada a Espa√Īa

Philippe de Bourbon, duque de Anjou, naci√≥ en Versalles como segundo de los hijos de Luis, Gran Delf√≠n de Francia y de Mar√≠a Ana de Baviera, nieto por tanto del rey Luis XIV de Francia y Mar√≠a Teresa de Austria, nacida infanta de Espa√Īa, y biznieto de Felipe IV, de la Casa de Austria.

Al no tratarse del primog√©nito, sus posibilidades de heredar el trono de Francia parec√≠an escasas, al igual que, por su ascendencia espa√Īola, las posibilidades de heredar el de Espa√Īa, ya que su abuela paterna Mar√≠a Teresa (hija de Felipe IV ‚ÄĒde su primer matrimonio, con Isabel de Borb√≥n‚ÄĒ y por tanto hermanastra del rey Carlos II de Espa√Īa ‚ÄĒnacido del segundo matrimonio de aqu√©l, con Mariana de Austria‚ÄĒ) hab√≠a renunciado a sus derechos al trono espa√Īol para poder casarse con el rey de Francia (que por otro lado era tambi√©n primo hermano suyo, tanto por parte de padre como de madre). De hecho, Luis XIV y los dem√°s reyes europeos ya hab√≠an pactado que el heredero del trono de Espa√Īa ser√≠a Jos√© Fernando de Baviera, ante la previsible muerte sin herederos de Carlos II. Este Primer Tratado de Partici√≥n de Espa√Īa, firmado en La Haya en 1698, adjudicaba a Jos√© Fernando todos los reinos peninsulares ‚ÄĒsalvo Guip√ļzcoa‚ÄĒ, as√≠ como Cerde√Īa, los Pa√≠ses Bajos espa√Īoles y todos los territorios americanos. Por su parte Francia se quedar√≠a con Guip√ļzcoa, N√°poles y Sicilia, mientras que Austria se quedar√≠a con el Milanesado.

Pero la muerte de Jos√© Fernando de Baviera en 1699 frust√≥ dicha partici√≥n, con lo cual se negoci√≥ un nuevo Tratado de Partici√≥n ‚ÄĒa espaldas de Espa√Īa‚ÄĒ, y de quien deber√≠a ser su rey, firm√°ndose el Segundo Tratado de Partici√≥n en 1700. Este reconoc√≠a como heredero al archiduque Carlos, asign√°ndole todos los reinos peninsulares, los Pa√≠ses Bajos espa√Īoles y las Indias; por contra N√°poles, Sicilia y Toscana ser√≠an para el Delf√≠n de Francia, mientras que el emperador Leopoldo, duque de Lorena, recibir√≠a el Milanesado a cambio de ceder Lorena y Bar al Delf√≠n de Francia. Pero si tanto Francia, como Holanda e Inglaterra estaban satisfechos con el acuerdo, el emperador no lo estaba y reclamaba la totalidad de la herencia espa√Īola, ya que pensaba que el propio Carlos II nombrar√≠a heredero universal al archiduque. Sin embargo Carlos II nombr√≥ heredero a su sobrino-nieto Felipe, con la esperanza de que Luis XIV evitara la divisi√≥n de su imperio, al ser rey de Espa√Īa su propio nieto. Poco despu√©s, el 1 de noviembre de 1700, mor√≠a Carlos II y Felipe de Borb√≥n, duque de Anjou, aceptaba la Corona el 16 de noviembre.

La noticia de la muerte de Carlos II el 1 de noviembre en Madrid lleg√≥ a Versalles el 6 de noviembre. El 16 de noviembre de 1700 Luis XIV anunci√≥ en el tribunal espa√Īol que acepta la voluntad de su primo, hermano y sobrino. A continuaci√≥n se presenta a su nieto, de diecisiete a√Īos, a la Corte con estas palabras: ¬ęSe√Īores, he aqu√≠ el Rey de Espa√Īa¬Ľ. Entonces le dijo a su nieto: ¬ęP√≥rtate bien en Espa√Īa, que es tu primer deber ahora, pero recuerda que naciste en Francia, para mantener la uni√≥n entre nuestras dos naciones es la manera de hacerlos felices y preservar la paz de Europa¬Ľ.

Tras el evento, el Imperio espa√Īol y todas las monarqu√≠as europeas ‚ÄĒa excepci√≥n de la Casa de Austria‚ÄĒ reconocieron al nuevo rey. Felipe V dej√≥ Versalles el 4 de diciembre y entr√≥ a Espa√Īa por Ir√ļn el 22 de enero de 1701, haciendo su entrada triunfal en Madrid el 18 de febrero. Pero despu√©s de unos meses de reinado, los errores pol√≠ticos se acumularon:

  • El 1 de febrero de 1701 el Parlamento de Par√≠s conserv√≥ las cartas de derechos de Felipe V, preservando su derecho al trono de Francia.
  • En febrero de 1701 Luis XIV, a petici√≥n del Consejo de Regencia espa√Īol, envi√≥ tropas francesas junto a las guarniciones espa√Īolas de los Pa√≠ses Bajos Espa√Īoles, en la frontera con las Provincias Unidas, instaladas de acuerdo a un tratado bilateral firmado con Espa√Īa en 1698.
  • Tras el fallecimiento en el exilio de Jacobo II de Inglaterra, en septiembre de 1701, Luis XIV reconoci√≥ como rey de Inglaterra y Escocia a su hijo Jacobo Estuardo, el viejo pretendiente, con gran indignaci√≥n del rey Guillermo III de Inglaterra.
  • Los franceses se establecieron en los altos cargos en Madrid y la nueva forma de orientar la pol√≠tica espa√Īola.

Aunque la mayor√≠a de los pa√≠ses aceptaron al nuevo rey el emperador Leopoldo se neg√≥ a hacerlo al considerar que el archiduque Carlos de Austria, su segundo hijo, ten√≠a m√°s derechos al trono. Poco despu√©s Luis XIV reconoci√≥ que los derechos sucesorios a la Corona de Francia de su nieto segundog√©nito, el nuevo rey de Espa√Īa, permanec√≠an intactos. A pesar de que la posibilidad de que Felipe heredara el trono franc√©s era remota, ya que el hijo de Luis XIV, el Gran Delf√≠n, gozaba de una excelente salud, y el hijo de √©ste y hermano mayor de Felipe, estaba tambi√©n en edad de reinar y casado, la perspectiva de una uni√≥n de Coronas de Espa√Īa y Francia bajo la Casa de Borb√≥n pilotada desde la corte de Versalles era temida por el resto de potencias. Ante esta situaci√≥n, Inglaterra-Escocia, las Provincias Unidas (ambos pa√≠ses bajo la autoridad de Guillermo III de Inglaterra, rey de Inglaterra y Escocia y estat√ļder de las Provincias Unidas), junto con los Habsburgo austr√≠acos, firmaron en septiembre de 1701 el Tratado de La Haya. Previamente el rey franc√©s hab√≠a establecido una alianza formal con el elector de Baviera en el tratado de Versalles de marzo de 1701,10 y en septiembre de 1701 Luis XIV logr√≥ que Felipe V se casara con Mar√≠a Luisa Gabriela de Saboya, que se convertir√≠a en su mayor apoyo en los dif√≠ciles momentos que pronto tendr√≠an lugar; ya su hermano, el duque de Borgo√Īa se hab√≠a casado con la hermana de Mar√≠a Luisa, con lo que el matrimonio de las dos hermanas con dos hermanos iba dirigido a lograr una alianza con Saboya y a facilitar la entrada francesa en Italia.

En mayo de 1701 los ej√©rcitos austr√≠acos penetraron en Italia sin previa declaraci√≥n de guerra con la intenci√≥n de ocupar las posesiones espa√Īolas. En septiembre, el emperador, Inglaterra y los Pa√≠ses Bajos firmaron el Tratado de La Haya, estableci√©ndose una Alianza con la que oponerse a Francia y Espa√Īa. Finalmente, en mayo de 1702 esta ¬ęGran Alianza¬Ľ declar√≥ la guerra a Francia y Espa√Īa, dando as√≠ comienzo formal a la Guerra de Sucesi√≥n Espa√Īola.


Guerra de Sucesi√≥n Espa√Īola (1701‚Äď1713)

La Guerra de Sucesión era un conflicto internacional, pero también un conflicto civil, pues mientras la Corona de Castilla y Navarra se mantuvieron fieles al candidato borbónico, la mayor parte de la Corona de Aragón prestó su apoyo al candidato austriaco. En el interior los combates fueron favorables a las tropas felipistas, que tras la victoria de Almansa (1707) obtuvieron el control sobre Aragón y Valencia.

En 1713 el Archiduque Carlos fue elegido emperador de Alemania. Las potencias europeas, temerosas ahora del excesivo poder de los Habsburgo, retiraron sus tropas y firmaron ese mismo a√Īo el Tratado de Utrecht, en los que Espa√Īa perd√≠a sus posesiones en Europa y conservaba los territorios metropolitanos (a excepci√≥n Gibraltar y Menorca, que pasaron a Gran Breta√Īa) y de ultramar. No obstante, Felipe fue reconocido como leg√≠timo rey de Espa√Īa por todos los pa√≠ses, con excepci√≥n del archiduque Carlos, entonces ya emperador, que segu√≠a reclamando para s√≠ mismo el trono espa√Īol.


Política interior

A pesar de las condiciones personales y de su enfermedad, que le sum√≠a en intermitentes y largas demencias, supo elegir a sus ministros: desde los primeros gobiernos franceses, seguidos por el de Julio Alberoni y, tras la aventura del bar√≥n de Ripperd√°, por los ministros espa√Īoles, entre los que destac√≥, por su programa de gobierno interior y por su acci√≥n diplom√°tica, Jos√© Pati√Īo. Actuaban desde las secretar√≠as de Estado y de Despacho, el equivalente m√°s cercano a los ministerios posteriores, que suplantaron a los consejos del r√©gimen polisinodial de los Austrias, reservados para honores y consideraciones pero vaciados de poder, a excepci√≥n del Consejo de Castilla, creciente en sus atribuciones. Por ello, la oposici√≥n a los gobiernos de Felipe V provino siempre de los nobles relegados.

Durante su largo reinado consigui√≥ cierta reconstrucci√≥n interior en lo que respecta a la Hacienda, al Ej√©rcito y a la Armada, pr√°cticamente recreada por exigencias de la explotaci√≥n racional de las Indias, y como medio inevitable para afrontar las rivalidades mar√≠timas y coloniales de Inglaterra. El logro fundamental, no obstante, fue el de la centralizaci√≥n y unificaci√≥n administrativa y la creaci√≥n de un Estado moderno, sin las dificultades que supusieran antes los reinos hist√≥ricos de la Corona de Arag√≥n, incorporados al sistema fiscal y con sus fueros y derecho p√ļblico (no as√≠ el privado) abolidos con la aplicaci√≥n de los Decretos de Nueva Planta. Se gobern√≥ Espa√Īa desde Madrid.

Los Decretos de Nueva Planta (Decreto de 1707 para Arag√≥n y Valencia, de 1715 para Mallorca y de 1716 para Catalu√Īa) impusieron el modelo jur√≠dico, pol√≠tico y administrativo castellano en los territorios de la Corona de Arag√≥n, que hab√≠an tendido, especialmente en Catalu√Īa, a apoyar las pretensiones del candidato austriaco. S√≥lo las Provincias Vascongadas y Navarra, as√≠ como el Valle de Ar√°n, conservaron sus fueros y sus instituciones forales tradicionales por su demostrada fidelidad al nuevo rey durante la Guerra de Sucesi√≥n Espa√Īola. As√≠, el Estado se organiz√≥ en provincias gobernadas por un Capit√°n General y una audiencia, que se encargaron de la administraci√≥n con total lealtad al gobierno de Madrid. Adem√°s, para la administraci√≥n econ√≥mica y financiera se establecieron las Intendencias provinciales, siguiendo el modelo franc√©s, lo que conllev√≥ la aparici√≥n de la figura de los intendentes.

Para el gobierno central se crearon las secretar√≠as de Estado, antecesoras de los actuales ministerios, cuyos cargos eran ocupados por funcionarios nombrados por el rey. Se abolieron los Consejos de los territorios desaparecidos jur√≠dica o f√≠sicamente de la Monarqu√≠a Cat√≥lica (Consejos de Arag√≥n, Italia y Flandes). Quedaron pues el de Navarra, el de Indias, el de la Inquisici√≥n, el de √ďrdenes (el √ļnico que ha pervivido hasta nuestros d√≠as), etc. De hecho, todo se concentr√≥ en el Consejo de Castilla. Adem√°s se organizaron las Cortes de Castilla en las que se integraron progresivamente representantes de los antiguos estados aragoneses. No obstante el declive de las Cortes Castellanas continu√≥ como en los siglos precedentes, con un papel meramente protocolario (como juras de los Pr√≠ncipes de Asturias).

Felipe V se enfrentó a la ruinosa situación económica y financiera del Estado, luchando contra la corrupción y estableciendo nuevos impuestos para hacer más equitativa la carga fiscal. Fomentó la intervención del Estado en la economía, favoreciendo la agricultura y creando las llamadas manufacturas reales. Al final de su reinado los ingresos de la Hacienda se habían multiplicado y la economía había mejorado sustancialmente.

Siguiendo el ejemplo de su abuelo Luis XIV, quien consideraba la cultura y el arte como un medio para demostrar la grandeza real, Felipe V foment√≥ el desarrollo art√≠stico y cultural. Orden√≥ la construcci√≥n del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, inspirado en el estilo franc√©s cuyo modelo paradigm√°tico era Versalles, al cual se retiraba para cazar y recuperarse de su depresi√≥n. Con todo la influencia italiana en el arte cortesano del reinado es notoria, debida principalmente a la fuerte personalidad de la reina Isabel Farnesio. Felipe V adquiri√≥ para decorar la Granja importantes esculturas romanas de Cristina de Suecia. Su otro gran proyecto art√≠stico fue el Palacio Real de Madrid, que orden√≥ construir tras el incendio del Real Alc√°zar de Madrid, que siempre le disgust√≥. Durante su reinado se ampli√≥ y reform√≥ notablemente el palacio de Aranjuez. Su reinado coincidi√≥ con la introducci√≥n en Espa√Īa el estilo rococ√≥. Felipe V fue tambi√©n el fundador de organismos culturales tan prestigiosos como la Real Academia Espa√Īola y la Real Academia de la Historia, siguiendo el modelo franc√©s.

Tambi√©n en el terreno del derecho din√°stico Felipe V instaur√≥ en Espa√Īa los usos franceses. As√≠, tras un intento de establecer la Ley S√°lica frustrado por la oposici√≥n de las Cortes, el 10 de mayo de 1713 promulg√≥ un nuevo reglamento de sucesi√≥n, que constituy√≥ la Ley de Sucesi√≥n Fundamental, en el que las mujeres s√≥lo podr√≠an heredar el trono de no haber herederos varones en la l√≠nea principal (hijos) o lateral (hermanos y sobrinos), con lo que se pretend√≠a bloquear el acceso de dinast√≠as extranjeras al trono espa√Īol.

Como consecuencia de las necesidades de la guerra y siguiendo el modelo franc√©s, Felipe V realiz√≥ una profunda remodelaci√≥n del ej√©rcito, sustituyendo los antiguos tercios por un nuevo modelo militar basado en brigadas, regimientos, batallones, compa√Ī√≠as y escuadrones. Se introdujeron novedades como los uniformes, los fusiles y la bayoneta, y se perfeccion√≥ la artiller√≠a. Durante el reinado de Felipe V se inicia la reconstrucci√≥n de la armada espa√Īola, construy√©ndose buques m√°s modernos y nuevos astilleros y organizando las distintas flotillas y armadas en la Armada Espa√Īola (1717). Esta pol√≠tica ser√≠a proseguida por sus hijos, y hasta finalizar el siglo el poder naval espa√Īol sigui√≥ siendo uno de los m√°s importantes del mundo.

Cabe destacar que, si bien Felipe V tenía un poder absoluto, nunca gobernó como tal. La enfermedad que padecía desde la adolescencia y que provocaba en el rey ataques transitorios de depresión (Isabel de Farnesio pretendió curar la melancolía del rey con el canto del castrato Farinelli) impidió que Felipe V pudiera cumplir regularmente con sus tareas de gobierno. Por ello, el verdadero poder lo ejercieron sus primeros ministros, algunos cortesanos como la princesa de los Ursinos, y posteriormente su segunda mujer, Isabel de Farnesio, con la que se había casado en 1714.

Reformas políticas y administrativas:

Felipe V har√≠a que la administraci√≥n p√ļblica corriera directamente por cuenta del Estado y se establecieron las intendencias. La administraci√≥n ser√≠a ejercida en adelante por la Corona y por funcionarios p√ļblicos especialmente nombrados para tales fines. Todas las funciones de la administraci√≥n p√ļblica deb√≠an caer en manos de profesionales. El nombramiento de los funcionarios tendr√≠a en cuenta √ļnicamente su preparaci√≥n y competencia. S√≥lo ascender√≠an por sus m√©ritos y deb√≠an percibir un buen salario para evitar la corrupci√≥n.

Felipe V realiz√≥ una completa modernizaci√≥n de las t√©cnicas administrativas. Esto ser√≠a posible gracias al profesionalismo de los funcionarios p√ļblicos y a la elaboraci√≥n de leyes e indicaciones claras. La rendici√≥n de cuentas a las autoridades ser√≠a regular y peri√≥dica, y la fiscalizaci√≥n se realizar√≠a permanentemente, pudiendo sustituir al funcionario que no cumpliera sus funciones.

Se constituy√≥ la obligatoria e inmediata observancia de la ley. Durante los siglos XVI y XVII muchas ordenanzas enviadas desde la metr√≥poli fueron ¬ęacatadas, mas no cumplidas¬Ľ por las autoridades coloniales. Seg√ļn el historiador C√©spedes del Castillo, la meta reformadora consisti√≥ en sustituir esa f√≥rmula por otra como esta: "Obedezco, cumplo e informo de haberlo hecho con rapidez y exactitud". Por √ļltimo se limitaron el poder del Arzobispado y las funciones de los obispos, reduciendo el poder de la iglesia.

Reformas económicas:

Se fortalecieron y regularon las actividades econ√≥micas. Espa√Īa deb√≠a recuperar el comercio con sus posesiones de ultramar, arrebat√°ndoselo a los franceses e ingleses, y combatir el contrabando. Se mejor√≥ el sistema fiscal. Tambi√©n se aumentaron los impuestos y se crearon aduanas, encargadas de recaudar los impuestos del comercio interior y exterior.

Felipe V ratific√≥ las medidas mercantilistas, como la prohibici√≥n de importar manufacturas textiles o la de exportar grano; y se intent√≥ reanimar el comercio colonial a trav√©s de la creaci√≥n de compa√Ī√≠as privilegiadas de comercio (al estilo de los Pa√≠ses Bajos o el Reino de Gran Breta√Īa) aunque no tuvieron demasiado √©xito. Las cl√°usulas del tratado de Utrecht que daban a Inglaterra el derecho a un nav√≠o de permiso y el asiento de negros hac√≠an que fuera m√°s sencillo para los comerciantes ingleses que para los espa√Īoles (sujetos a las reglamentaciones monopol√≠sticas de la flota de C√°diz y la Casa de Contrataci√≥n).

Reformas educativas:

El control de la educaci√≥n pasa a manos del Estado.[cita requerida] La instrucci√≥n tambi√©n fue objeto de reforma; la ense√Īanza primaria sigui√≥ en manos de las √≥rdenes religiosas ante la falta de profesorado competente. Sin embargo, la educaci√≥n universitaria fue reformada a fondo. Se crearon nuevas instituciones de educaci√≥n superior llamadas ‚Äúcolegios mayores‚ÄĚ, que eran administrados por el Estado, como el Colegio de Miner√≠a; en ellos se implant√≥ el sistema de provisi√≥n de becas. Las academias cient√≠ficas completaron las reformas en este campo.


Pol√≠tica exterior (1715 ‚Äď 1724)

Los protagonistas de este per√≠odo fueron Isabel de Farnesio y el primer ministro Giulio Alberoni, agente de la corte de Parma que hab√≠a negociado su enlace matrimonial y que actu√≥ como el hombre fuerte en la Corte. La muerte de su abuelo Luis XIV de Francia produjo el ascenso como regente de Francia del duque de Orleans, enemigo personal de Felipe V, frustrando toda posible aspiraci√≥n a intervenir de ning√ļn modo en Versalles. Esto llev√≥ a un giro en la pol√≠tica exterior, que se sum√≥ al producido en el interior.

Cabe destacar de esta fase la pol√≠tica exterior, que parti√≥ del rechazo de los tratados de Utrecht y Rastatt y tuvo como objetivo la recuperaci√≥n de los territorios italianos para situar en ellos a los hijos de Isabel de Farnesio y crear reinos sat√©lites de Espa√Īa.

En 1717 las tropas espa√Īolas conquistaron Cerde√Īa e invadieron Sicilia al a√Īo siguiente. Por ello, Gran Breta√Īa, Francia, Holanda y Austria firmaron la Cu√°druple Alianza contra Espa√Īa. Una escuadra inglesa destruy√≥ la armada espa√Īola en Cabo Pesaro y los aliados solicitaron la dimisi√≥n de Giulio Alberoni, promotor de esta pol√≠tica, como condici√≥n para la paz.


Abdicación, reinado de Luis I y recuperación del trono (1724)

El 10 de enero de 1724 el rey Felipe V firm√≥ un decreto por el que abdicaba en su hijo Luis, de diecisiete a√Īos, casado con Luisa Isabel de Orleans, dos a√Īos menor que √©ste. El pr√≠ncipe recibi√≥ los documentos el 15, siendo publicada la disposici√≥n al d√≠a siguiente. Los motivos de esta abdicaci√≥n son objeto de discusi√≥n. Durante la √©poca se dijo que el monarca esperaba acceder al trono de Francia ante una posible muerte prematura de Luis XV que le convertir√≠a en su sucesor, siempre y cuando no ocupara el trono espa√Īol (puesto que el Tratado de Utrecht prohib√≠a que Espa√Īa y Francia estuvieran regidos por una misma persona). O tambi√©n es posible que la abdicaci√≥n de Felipe V fuese la acci√≥n de un hombre enfermo de mente que es consciente de que no est√° en condiciones de gobernar y se quita de en medio. Este √ļltimo punto de vista es el que defendi√≥ el historiador Pedro Voltes: Felipe V abdic√≥ a causa de la fuerte depresi√≥n que sufri√≥ en aquellos a√Īos.

Los reyes padres Felipe e Isabel se retiraron al Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, pero la reina estuvo siempre perfectamente informada de lo que sucedía en la corte de Madrid.

Luis I rein√≥ s√≥lo durante ocho meses. A mediados de agosto enferm√≥ de viruela y muri√≥ el 31. Al haber abdicado Felipe V, su sucesor tendr√≠a que haber sido el otro hijo var√≥n Fernando, de once a√Īos de edad, pero la r√°pida actuaci√≥n de la reina Isabel de Farnesio lo impidi√≥. Tuvo que hacer frente a ciertos sectores de la nobleza castellana que apoyaban la opci√≥n de Fernando argumentando que no cab√≠a la marcha atr√°s en la abdicaci√≥n de un rey. "El mismo confesor del rey, padre Berm√ļdez, entend√≠a que era pecado mortal reasumir una corona a la cual hab√≠a renunciado con todas las solemnidades. El confesor reuni√≥ luego, a petici√≥n del monarca una junta de te√≥logos en el conventos de jesuitas, la cual fue contraria a que Felipe V volviera al trono y s√≥lo estaba dispuesta a aprobar que ejerciera el poder como regente de su hijo y heredero, Fernando. Ni como regente ni como rey ni como nada, contest√≥ Felipe V col√©rico, deseoso de rumiar en paz su depresi√≥n". Para contrarrestar la opini√≥n de los te√≥logos la reina presion√≥ al Consejo de Castilla, para que pidiera a Felipe V que recobrara el trono. El 7 de septiembre de 1724, una semana despu√©s de la muerte de su hijo, Luis, Felipe V volv√≠a a ostentar la Corona de la Monarqu√≠a de Espa√Īa, y su hijo Fernando era proclamado como el nuevo Pr√≠ncipe de Asturias y jurado poco despu√©s por las Cortes de Castilla, convocadas con tal fin.


Pol√≠tica exterior (1725‚Äď1746)

En 1725 se firmaron tratados de paz y alianza con Carlos VI de Austria, y al a√Īo siguiente comenz√≥ la guerra hispano-brit√°nica. Esta rivalidad, originada de las ventajas que hab√≠a obtenido Inglaterra en el Tratado de Utrecht, marc√≥ el resto del reinado con incesantes incidentes mar√≠timos (desde 1739 la conocida con el nombre de Guerra del Asiento). La organizaci√≥n de la Liga de Hannover entre las potencias europeas recelosas del tratado hispano-austriaco oblig√≥ a denunciarlo y a firmar el Convenio de El Pardo (1728) que reconoci√≥ definitivamente la vigencia del Tratado de Utrecht. Bajo la direcci√≥n de Pati√Īo se reorient√≥ la pol√≠tica exterior, buscando la alianza con Francia a trav√©s del Primer Pacto de Familia (1733), en el contexto de la Guerra de Sucesi√≥n Polaca.

La ambivalente posici√≥n frente al tratado de Utrecht y la pol√≠tica europea de Francia tambi√©n tuvieron como objetivo la recuperaci√≥n de los territorios italianos para situar en ellos a los hijos de Isabel de Farnesio y crear reinos sat√©lites de Espa√Īa. La tarea fue encomendada a Carlos, el futuro Carlos III de Espa√Īa, que empez√≥ por Plasencia, Parma y Toscana (1732) para luego ocupar el trono de N√°poles (1734) (los tres ducados hubieron de ser devueltos a Austria, para ser m√°s tarde recuperados, menos Toscana, por el infante Felipe). Espa√Īa volvi√≥ a ser una potencia naval dominando el Atl√°ntico, y a tener en cuenta en el Mediterr√°neo Occidental (aunque Inglaterra sigui√≥ controlando Gibraltar y Menorca). El nuevo ministro Jos√© del Campillo y Coss√≠o, en el contexto de la Guerra de Sucesi√≥n Austr√≠aca llev√≥ al Segundo Pacto de Familia (1743).

Sacro Imperio Romano Germ√°nico:

El tratado de Viena de 1725 fue firmado por Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germ√°nico y Felipe V de Espa√Īa. Seg√ļn los t√©rminos del acuerdo Carlos VI renunciaba a sus aspiraciones al trono espa√Īol mantenidas durante la guerra de sucesi√≥n espa√Īola, mientras Felipe V renunciaba a los territorios del imperio en Italia y los Pa√≠ses Bajos.

En la firma del tratado comparecieron Eugenio de Saboya, Felipe Ludovico y Gundavaro Thomas en nombre de Carlos VI y Juan Guillermo Ripperdá en representación de Felipe V.

Dinamarca:

El tratado de San Ildefonso de 1742, firmado entre Felipe V de Espa√Īa (Espa√Īa) y Cristi√°n VI de Dinamarca (Dinamarca), fue un tratado de amistad, navegaci√≥n y comercio por el que se establec√≠an las condiciones por las que se regir√≠an las relaciones comerciales entre ambos pa√≠ses.

En la firma del tratado comparecieron José del Campillo y Cossío en nombre de Felipe V y Federico Luis, barón de Dehn, por parte de Cristián VI, ajustaron el acuerdo en el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso el 18 de julio de 1742. En 1753 el acuerdo quedaría anulado.

Francia, N√°poles y la Rep√ļblica de G√©nova:

El tratado de Aranjuez de 1745 fue una alianza militar pactada entre los reinos de Espa√Īa, Francia y N√°poles con la Rep√ļblica de G√©nova, para apoyar a √©sta √ļltima frente a los ataques de Cerde√Īa y Austria, en el marco de la Guerra de Sucesi√≥n Austriaca.

A la redacci√≥n y firma del tratado, concluido en Aranjuez el 1 de mayo de 1745, asistieron Sebasti√°n de la Cuadra, en nombre de Felipe V de Espa√Īa, Luis Guido Guerapin Baureal, en representaci√≥n del rey Luis XV de Francia, Esteban Reggio y Gravina, enviado de Carlos VII de N√°poles, y Jer√≥nimo Grimaldi en nombre de la rep√ļblica de G√©nova.

Pactos de Familia:

Los Pactos de Familia fueron tres alianzas acordadas en distintas fechas del siglo XVIII entre las monarqu√≠as de Espa√Īa y Francia. Deben su nombre a la relaci√≥n de parentesco existente entre los reyes firmantes de los pactos, todos ellos pertenecientes a la Casa de Borb√≥n. Espa√Īa se dio cuenta que le conven√≠a una pol√≠tica de amistad con Francia, por lo que se firm√≥ un acuerdo por el que se ligaban militarmente, dos de ellos se firmaron en la √©poca de Felipe V, los pactos llevaron a Espa√Īa a una serie de guerras europeas de la √©poca:

  • Primer pacto: firmado en 1734, hace intervenir a Espa√Īa en la guerra de sucesi√≥n de Polonia, que acaba con el tratado de Viena en 1738. En este tratado, el pr√≠ncipe Carlos, obtiene N√°poles y Sicilia.
  • Segundo pacto: Espa√Īa entra en la guerra de sucesi√≥n de Austria en 1743, y cuando acaba esta guerra en el 1748, Felipe V hab√≠a muerto, y por el tratado de Aguisgr√°n, el pr√≠ncipe Felipe obtiene los ducados de Parma, Plasencia y Guastalla.


2 Fallecimiento

Durante los √ļltimos a√Īos de su reinado, la enfermedad mental y el deterioro f√≠sico de Felipe V se fueron acentuando ‚ÄĒ"hasta los pintores de c√°mara como Jean Ranc y Van Loo, hab√≠an tenido que reflejar la decrepitud del rey, hinchado y torpe, con las piernas arqueadas y la mirada perdida"‚ÄĒ, hasta que en la noche del 9 de julio de 1746 muri√≥ de una apoplej√≠a. Apenas transcurrida una semana de la muerte de su padre, el nuevo rey Fernando VI ‚ÄĒel √ļnico hijo var√≥n de su primer matrimonio que le hab√≠a sobrevivido‚ÄĒ orden√≥ a su madrastra, la reina viuda Isabel de Farnesio ‚ÄĒquien hab√≠a sometido a los pr√≠ncipes de Asturias a una especie de "arresto domiciliario" durante casi quince a√Īos‚ÄĒ, que abandonara el palacio real del Buen Retiro, y se marchara a vivir a una casa de la duquesa de Osuna, acompa√Īada de sus hijos, los infantes Luis y Mar√≠a Victoria. Al a√Īo siguiente fue desterrada de Madrid y su residencia qued√≥ fijada en el palacio de La Granja de San Ildefonso ‚ÄĒcuando la reina viuda protest√≥ por medio de una carta en la que le dec√≠a al rey que ¬ędesear√≠a saber si he faltado en algo para enmendarlo¬Ľ, Fernando VI le respondi√≥ con otra misiva en la que dec√≠a: ¬ęlo que yo determino en mis reinos no admite consulta de nadie antes de ser ejecutado y obedecido¬Ľ-

Por expreso deseo de Felipe V, su cuerpo no fue enterrado en la cripta real del Monasterio de El Escorial, como lo hab√≠an sido los reyes de la casa de Austria, y tambi√©n lo ser√≠an sus sucesores Borb√≥n (salvo, tambi√©n, Fernando VI), sino en el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso ubicado en la localidad de La Granja de San Ildefonso (provincia de Segovia), que hab√≠a sido preferido por √©l tambi√©n en vida, como un capricho arquitect√≥nico mucho m√°s de su agrado y que le recordaba a la a√Īorada corte francesa.

Los restos de Felipe V reposan junto con los de su segunda esposa Isabel de Farnesio en un mausoleo emplazado en la Real Colegiata de la Santísima Trinidad, en la llamada Sala de las Reliquias, dentro del Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, a pocos kilómetros de Segovia.


3 Personalidad de Felipe V

El noble franc√©s Louis de Rouvroy, duque de Saint-Simon hizo una peque√Īa descripci√≥n generalizada del primer Rey de Espa√Īa de la Casa de Borb√≥n cuando era embajador de Francia en Madrid:

    Felipe V, Rey de Espa√Īa, posee un gran sentido de la rectitud, un gran fondo de equidad, es muy religioso, tiene un gran miedo al diablo, carece de vicios y no los permite en los que le rodean.
Louis de Rouvroy, Duque de Saint-Simon

Una visión diametralmente opuesta es la que ofrece la historiadora francesa Janine Fayard:

    El despacho le aburr√≠a, no sab√≠a divertirse y al final de su vida este aburrimiento le llevar√≠a a sumirse en una inercia total, preso de una profunda melancol√≠a patol√≥gica. Solo la guerra lo sac√≥ por breves momentos de su apat√≠a cong√©nita, lo que le vali√≥ el sobrenombre de ¬ęanimoso¬Ľ. Toda su vida estuvo dominado por sus familiares. Pronto aparecieron caricaturas alusivas. Una de ellas lo muestra guiado por el cardenal Portocarrero y el embajador de Francia, duque de Harcourt, con esta inscripci√≥n: ¬ęAnda, ni√Īo, anda porque el cardenal lo manda¬Ľ

En la misma l√≠nea que la historiadora francesa, el historiador Pedro Voltes destac√≥ el deterioro mental de Felipe V a lo largo de su vida. As√≠ relata una de las m√ļltiples crisis que padeci√≥:

    El pr√≠ncipe Fernando fue admitido alguna que otra vez a la presencia de su padre, que se hab√≠a recluido en El Pardo. All√≠ pudo captar con sus propios ojos los tragic√≥micos desatinos del soberano: se hab√≠a empe√Īado en llevar siempre una camisa usada antes por la reina, porque tem√≠a que le envenenasen con una camisa; otras veces prescind√≠a de esa prenda y andaba desnudo ante extra√Īos; se pasaba d√≠as enteros en la cama en medio de la mayor suciedad, hac√≠a muecas y se mord√≠a a s√≠ mismo, cantaba y gritaba desaforadamente, alguna vez peg√≥ a la reina, con la cual se peleaba a voces y repiti√≥ tanto sus intentos de escaparse que fue preciso poner guardias en su puerta para evitarlo. Peor a√ļn: en cierto momento en que pudo disponer de papel y pluma, compuso r√°pidamente una carta de abdicaci√≥n y la mand√≥ al presidente del Consejo de Castilla, supremo √≥rgano de gobierno, para que reuniera a los consejeros y los enterase de que ced√≠a la corona, al pr√≠ncipe Fernando, su heredero. El presidente, arzobispo de Valencia, era adicto a la reina y entretuvo la carta hasta informar a √©sta. Isabel Farnesio se espant√≥ y encoleriz√≥ y mand√≥ reforzar la vigilancia sobre su esposo.

Una valoración parecida es la que realiza el también historiador Ricardo García Cárcel:

    Felipe V rein√≥ dos veces. Hay ciertamente un primer Felipe, antes de 1724, que quiso ser rey... Pero tras la muerte de su hijo Luis, el Felipe V que vuelve a ejercer como rey ya no ser√° el mismo. Kamen vio la abdicaci√≥n no solo guiada por motivos religiosos ‚ÄĒversi√≥n oficial‚ÄĒ, sino producida por la incidencia de la enfermedad depresiva que se manifestaba ya de manera galopante. [...] El segundo Felipe es un rey, ante todo, consorte de su mujer, Isabel de Farnesio, que us√≥ con frecuencia la frase ¬ęel rey y yo¬Ľ, como emblema de una singular monarqu√≠a dual en la que quien tomaba las decisiones era la reina. El estado psicopatol√≥gico de Felipe a lo largo de estos a√Īos fue calamitoso ‚ÄĒaunque la enfermedad viniera de lejos‚ÄĒ y hay que valorar positivamente el cierto descaro de Kamen a la hora de romper con las pudorosas valoraciones de la psicolog√≠a del rey por parte de la historiograf√≠a rom√°ntica, que siempre prefiri√≥ creer en un rey secuestrado en la alcoba por su mujer ‚ÄĒcomo lo cre√≠a Macanaz‚ÄĒ antes que un rey inhabilitado mentalmente para reinar


4 Matrimonios e hijos

Primer matrimonio:

Felipe V de Espa√Īa contrajo matrimonio con su prima, Mar√≠a Luisa Gabriela de Saboya (17 de septiembre de 1688 ‚Äď 14 de febrero de 1714), el 2 de noviembre de 1701 y tuvieron cuatro hijos, entre ellos Luis I.

Segundo matrimonio:

Contrajo segundas nupcias con Isabel de Farnesio (25 de octubre de 1692 ‚Äď 11 de julio de 1766) el 24 de diciembre de 1714; tuvieron siete hijos. El primog√©nito fue Carlos III.




17

Inaguración del foro De Felipe V a Felipe VI



Un día histórico para la monarquía y para este lugar




Admin | 17-Jun-2014

Coincidiendo con la coronaci√≥n de Felipe VI de Borb√≥n, hoy 19 de junio de 2014 inicia la andadura este foro en internet; De Felipe V a Felipe VI ha sido creado con la intenci√≥n de dar a conocer las historia de los monarcas que han gobernado Espa√Īa en los √ļltimos siglos.

Sitio de encuentro donde no se evitará la polémica. De Felipe V a Felipe VI quiere ser un lugar en el que expresen y reflejen todas las opiniones referentes a la monarquía. Eso si, de forma didáctica y respetando las exposiciones por divergentes que sean.

Esperamos que sea de su agrado.








18
Felipe VI de Borb√≥n / Felipe VI de Espa√Īa
« en: 15-Jun-2014, 17:05  »



Felipe VI de Espa√Īa



Felipe VI de Borb√≥n y Grecia (Madrid, 30 de enero de 1968) es el actual rey de Espa√Īa, ostentando asimismo la jefatura del Estado.

Fue proclamado el 19 de junio de 2014, tras la abdicación de Juan Carlos I, de acuerdo con la ley orgánica de abdicación en la Corona sancionada por su padre y promulgada esa misma noche en el Boletín Oficial del Estado.

Est√° casado con Letizia Ortiz, reina consorte de Espa√Īa, con la que tiene dos hijas, Leonor, princesa de Asturias y Sof√≠a, infanta de Espa√Īa.


1 Biografía

Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borb√≥n y Grecia naci√≥ el 30 de enero de 1968, en la cl√≠nica de Nuestra Se√Īora de Loreto, de Madrid.

El 8 de febrero de 1968 fue bautizado en el Palacio de la Zarzuela por Monse√Īor Casimiro Morcillo, Arzobispo de Madrid recibiendo los nombres de Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borb√≥n y Grecia; Felipe, por Felipe V, el primer Borb√≥n que ocup√≥ el trono de Espa√Īa; Juan, por su abuelo paterno, don Juan de Borb√≥n, conde de Barcelona, Pablo por su abuelo materno, el rey Pablo de Grecia, Alfonso por su bisabuelo, el rey Alfonso XIII, en ese momento, el √ļltimo rey que hab√≠a reinado en Espa√Īa, y de Todos los Santos, por tradici√≥n de la Casa Real Espa√Īola.

Sus padrinos fueron el conde de Barcelona, Juan de Borb√≥n, y la reina viuda de Alfonso XIII, Victoria Eugenia de Espa√Īa, que regresaba por primera vez a Espa√Īa desde su exilio el 14 de abril de 1931.6 Asisti√≥ tambi√©n al bautizo el general Francisco Franco, en su papel de Jefe de Estado, as√≠ como otras personalidades p√ļblicas.

El 30 de enero de 1986, a los 18 a√Īos, Felipe jura lealtad a la Constituci√≥n de 1978 y al Rey en el Congreso de los Diputados, aceptando su rol como sucesor al trono. En el acto, el ya pr√≠ncipe Felipe llevaba puesto un traje de civil y no su uniforme de cadete de la Academia Militar, a diferencia de su padre que el 22 de noviembre de 1975 jur√≥ el cargo de monarca con su traje de Capit√°n General del Ej√©rcito.

El príncipe tiene su residencia habitual con su esposa e hijas en el Pabellón del Príncipe, una casa-palacio inaugurada en 2002 dentro de los terrenos del Palacio de la Zarzuela.


Formación

Curs√≥ los estudios de Preescolar, Educaci√≥n General B√°sica y Bachillerato Unificado Polivalente en el Colegio Santa Mar√≠a de los Rosales de Madrid, tratando en lo posible de ser educado de la misma manera que el resto de sus compa√Īeros, sin recibir un trato especial por su cargo. En Madrid recibi√≥ lecciones de ingl√©s y franc√©s.

El 5 de septiembre de 1984, tras finalizar sus estudios, se incorpor√≥ al Lakefield College School de Toronto, en Canad√°, donde realiz√≥ el equivalente al Curso de Orientaci√≥n Universitaria (COU). En Toronto, Felipe de Borb√≥n obtuvo un premio especial por sus estudios. El 8 de junio de 1985 finaliz√≥ sus estudios y regres√≥ a Espa√Īa.

Recibi√≥ su instrucci√≥n militar sucesivamente en la Academia General Militar de Zaragoza, la Escuela Naval Militar de Mar√≠n y la Academia General del Aire de San Javier. En la actualidad ostenta los cargos de teniente coronel del Cuerpo General de las Armas del Ej√©rcito de Tierra de Infanter√≠a, capit√°n de fragata del Cuerpo General de la Armada y teniente coronel del Cuerpo General del Ej√©rcito del Aire. A los 18 a√Īos de edad, en 1987, realiz√≥ su instrucci√≥n como guardia marina en el buque escuela Juan Sebasti√°n Elcano.

Tras finalizar el per√≠odo de formaci√≥n militar, inici√≥ el per√≠odo de formaci√≥n civil: Derecho en la Universidad Aut√≥noma de Madrid y un m√°ster de dos a√Īos en Relaciones Internacionales en la Edmund Walsh School of Foreign Service de la Universidad de Georgetown, en Washington D. C.

El pr√≠ncipe practica deportes como el squash y el esqu√≠. En lo que respecta al deporte de vela, en 1989 y 1990 su embarcaci√≥n qued√≥ primera en el campeonato de Espa√Īa en la clase Soling, ganando tambi√©n la Copa Espa√Īa. En 1990 qued√≥ quinto en el campeonato del mundo de vela. Sus clasificaciones en el Campeonato Mundial le permitieron ser seleccionado el 27 de enero de 1992 para participar en los Juegos Ol√≠mpicos. El 15 de marzo de 1992, su embarcaci√≥n logr√≥ la victoria en la Copa de Espa√Īa de Vela de clases ol√≠mpicas, asegurando su clasificaci√≥n para las olimpiadas. En los Juegos Ol√≠mpicos de Barcelona en 1992 fue el abanderado de la delegaci√≥n ol√≠mpica espa√Īola y particip√≥ en los mismos; finalizando en sexta posici√≥n en la clase soling de vela, por lo que recibi√≥ un diploma ol√≠mpico.


Enlace matrimonial e hijos

El 1 de noviembre de 2003 anunci√≥ su compromiso matrimonial con la periodista asturiana Letizia Ortiz Rocasolano. La boda se celebr√≥ el 22 de mayo de 2004 en la Catedral de la Almudena de Madrid. Al enlace asistieron arist√≥cratas y jefes de Estado de diversas partes del Mundo, as√≠ como personajes p√ļblicos de Espa√Īa y el extranjero. Entre los asistentes se puede nombrar al pr√≠ncipe Carlos de Gales, la reina Noor de Jordania, la princesa Carolina de M√≥naco, el cantante de √≥pera Pl√°cido Domingo, el astronauta Pedro Duque o el premio nobel de literatura Mario Vargas Llosa.

El 31 de octubre de 2005 a las 1:45 horas, la princesa Letizia dio a luz a una ni√Īa, la infanta Leonor, primog√©nita del heredero del Trono y segunda en la l√≠nea sucesoria de la Corona espa√Īola. El 29 de abril de 2007 naci√≥ su segunda hija, la infanta Sof√≠a, que se convirti√≥ en la tercera en la l√≠nea sucesoria a la Corona.

Felipe es padrino de: el príncipe Constantine Alexios de Grecia y Dinamarca; el príncipe Ernesto Augusto de Hannover; Felipe Gómez-Acebo y Ponte, el hijo de su primo Beltrán (a su vez hijo de la Infanta Pilar); Miguel Urdangarin y Borbón, hijo de su hermana la infanta Cristina; la princesa Ingrid Alexandra de Noruega; el príncipe Vicente de Dinamarca; Isabel de Orleans, hija del príncipe Carlos Felipe de Orleans y la princesa Sofía de Bulgaria, hija del príncipe Konstantin-Assen de Bulgaria. Konstantin-Assen, a su vez, es padrino de la infanta Sofía de Borbón, segunda hija de los Príncipes de Asturias.


Vida p√ļblica

A partir de octubre de 1995 realiza una gira por las diferentes Comunidades Aut√≥nomas de Espa√Īa para conocerlas a fondo. Desde enero de 1996 representa a Espa√Īa en las tomas de posesi√≥n de los presidentes de Iberoam√©rica. Felipe de Borb√≥n realiza adem√°s multitud de viajes internacionales y participa en exposiciones realizadas por Espa√Īa en el extranjero, como Expoh√°bitat, Expotecnia y Expoconsumo.

Con ocasi√≥n de la declaraci√≥n de 2001 de las Naciones Unidas como A√Īo Internacional de los Voluntarios, la Secretar√≠a General de la ONU, nombra a Felipe "Persona Eminente" por contribuir a enaltecer la importancia del trabajo de los voluntarios.

Tras los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, el pr√≠ncipe de Asturias, junto con sus hermanas, las infantas Elena y Cristina, se convirtieron en los primeros miembros de la Familia Real espa√Īola en participar en una manifestaci√≥n.

Adem√°s de sus compromisos de Estado, el pr√≠ncipe de Asturias desempe√Īa tambi√©n la presidencia de numerosas organizaciones de car√°cter ben√©fico, destacando las de las fundaciones que llevan el nombre de dos de sus t√≠tulos: Fundaci√≥n Pr√≠ncipe de Asturias y Fundaci√≥n Pr√≠ncipe de Gerona.

El príncipe Felipe hace además entrega de los Premios Príncipe de Asturias, que se conceden anualmente a ocho categorías relacionadas con el progreso humano en diversos ámbitos en una ceremonia solemne en Oviedo, la capital del Principado del que es titular.


2 Títulos

Desde el instante de su nacimiento ostentaba el tratamiento de infante de Espa√Īa y desde 1977, por Real Decreto, los t√≠tulos hist√≥ricos de los herederos de los diferentes reinos hispanos; por ello recibe el tratamiento de alteza real:

  • Pr√≠ncipe de Asturias, como heredero de la Corona de Castilla, t√≠tulo que tiene su origen en 1388.
  • Pr√≠ncipe de Gerona, duque de Montblanc, conde de Cervera y se√Īor de Balaguer, como heredero de la Corona de Arag√≥n, con origen en 1351, 1387, 1353 y 1418, respectivamente.
  • Pr√≠ncipe de Viana, como heredero del Reino de Navarra, con origen en 1424.

El 4 de abril de 2013, tras la imputación de la infanta Cristina en el caso Nóos, el Ayuntamiento de Montblanc aprobó por mayoría una moción para retirar los honores otorgados a la Casa Real, y pidió al príncipe Felipe que no utilice el título de Duque de Montblanc.
 



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